Betis Baloncesto

El Betis Baloncesto del no sabe, no contesta

  • Tres semanas después del descenso el Betis sigue dando la callada por respuesta sobre el futuro de la sección a aficionados e incluso sus trabajadores

  • El plaza de inscripción en la LEB Oro cumple en poco más de dos semanas y no hay ni siquiera una estructura organizada

El bético BJ Johnson, ante el jugador del Granada Thomas Bropleh.

El bético BJ Johnson, ante el jugador del Granada Thomas Bropleh. / José Ángel García

El tiempo pasa, el reloj corre y tres semanas después de confirmarse el descenso, el tercero deportivo, el segundo llevado a término, el Betis Baloncesto es una incógnita en sí mismo. Poco ha cambiado desde que la expedición volvía de Madrid –no al completo porque algunos de los extranjeros ya volaron desde la capital de España– un día después de caer con el Real y certificar su vuelta a la LEB Oro. Nadie ha hablado para pedir perdón por una temporada que empezó torcida y acabó rota y nada se sabe del futuro de la sección que hizo suya el Betis en una junta de accionistas tras hacerse con el club de baloncesto (y sus propiedades) por 1 euro.

El futuro sigue en el aire a poco más de dos semanas de que cumpla el plazo de inscripción del equipo para competir en LEB Oro. Nadie coge el teléfono para dar explicaciones, pero casi tampoco para pedirlas porque la entidad está descabezada. Unos tuits de unos pocos protagonistas, jugadores que ya no estarán el próximo curso, y sólo unas palabras del CEO del Betis, Ramón Alarcón, alumbran, con poco brillo, el futuro: 500.000 euros de aportación sin la obligación de ascender.

Eso significa que el objetivo, por presupuesto, más allá de lo que todavía pueda sumar de administraciones públicas, es la salvación. ¿Con ese reto que jugadores se puede esperar? Mientras el Betis anda más preocupado de la ampliación de capital que salve sus cuentas, que de lo que le pase a un conjunto que en la clasificación histórica de la ACB es el décimo con 515 triunfos y 656 derrotas, las últimas 132 de verdiblanco en sólo seis temporadas en la Liga Endesa. Porque si el Betis hizo suyo el pasado del CDB Sevilla, incluidos sus dos subcampeonatos de liga, el de Copa y el de la Eurocup, en las campañas de abonados y cuando en el verano de 2016 se hablaba con orgullo de que el Betis salvó el baloncesto de élite en la ciudad, ahora hay que decir que lo está matando lenta y, lo que es peor para el aficionado, silenciosamente.

La única noticia en tres semanas ha sido que no continuará Berdi Pérez al frente de la dirección deportiva. Cumplía contrato, así que ahí hay poca novedad. Otra información conocida es la marcha de uno de los técnicos asistentes, Antonio Pérez, al banquillo, como primer entrenador, del Lucentum Alicante. El preparador gallego tuvo que llamar en varias ocasiones a algún responsable para conocer su situación contractual ante su salida del club. El resto del cuerpo técnico, incluido Luis Casimiro, con contrato hasta el 30 de junio, no ha recibido ninguna llamada de nadie de la cúpula de la entidad. Cero. Ni para bien ni para mal, lo que refleja el desgobierno y la despreocupación para con la sección.

Teniendo en cuenta que en la anterior campaña en LEB Oro, cuando se arrasó a las órdenes de Curro Segura, el presupuesto era de más de 2,5 millones de euros, asusta la idea de que este Betis Baloncesto se convierta en otro Estudiantes, Cáceres, Valladolid o Lucentum: un habitual de la LEB Oro. O peor, convertirse en un Gijón, Melilla, Huesca o Menorca, que dieron con sus huesos en la LEB Plata.

El dinero marca diferencias, pero la gestión más todavía y ahora mismo nadie parece estar al frente de la nave. Fernando Moral, presidente de la sección, y Miguel Ángel Jiménez, director general que ha sido vinculado con el Obradoiro, no hablan. Con contrato queda también el secretario técnico Asier Alonso, premiado con tres años de contrato el verano pasado tras no aceptar el consejo de administración del Unicaja su fichaje solicitado por Juanma Rodríguez. Además de otros trabajadores del cuerpo técnico y oficinas que no tienen conocimiento de nada.

También voló con el descenso el fondo de inversión mexicano. Pese a que Betis solicitaba en torno a cuatro millones, el acuerdo podría haberse cerrado por la mitad, pero con el descenso el interés desapareció y el club heliopolitano tendrá que seguir haciéndose cargo, pese al desinterés, del baloncesto de élite en Sevilla que salvó y que ahora tiene su futuro en tenguerengue. 

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