betis e. plus - montakit fuenlabrada

Sin la cabeza necesaria (73-78)

  • El Betis vuelve a perder en casa ante un rival directo.

  • Los de Tabak, incapaces de atacar con pausa la defensa zonal del Fuenlabrada.

Hakanson intenta superar a Bate. Hakanson intenta superar a Bate.

Hakanson intenta superar a Bate. / EFE

La tercera derrota seguida del Betis Energía Plus en San Pablo llegó en el peor momento. Contra el Fuenlabrada, un rival directo en la pelea por mantener la categoría, el equipo cajista estaba obligado a ganar, teniendo en cuenta los hitos del calendario: Madrid, Bilbao, Unicaja y Andorra, ahí es nada. Son los cuatro adversarios que esperan en orden antes de que finalice la primera vuelta. Por eso el choque era una final, por eso los hombres de Tabak debían aprovechar el enfrentamiento ante un igual para sumar la quinta victoria, pues en el horizonte se mantiene el objetivo de los 12 triunfos. Pero sigue estando tan lejos...

Era de esperar que el duelo entre sevillanos y fuenlabreños acabara decidiéndose por detalles, tal era la igualdad entre los dos contendientes. Sin ánimo de ser prolijo en los pormenores, cabe citar una ristra de ellos como muestra: el pésimo arranque del equipo en el primer cuarto -una vez más-; aquel enorme triple de Cruz justo cuando la bocina anunciaba, por partida doble, el fin de la última posesión madrileña y el de un tercer cuarto en el que el Caja había dejado de vagar entre los espectros; la sucesión de errores, imprecisiones y precipitaciones cuando la ventaja, en el tercer y en el último cuarto, era finalmente de los béticos; o esa falta seguida de una técnica señaladas a Alfonso Sánchez que daba con sus huesos en la ducha (era su quinta falta).

Fue por eso por lo que la hinchada cajista abucheó al trío arbitral al término del partido, pero sería injusto cargar las tintas sobre un posible error de interpretación de los colegiados, aunque éste ocurriera en uno de los instantes importantes del choque, a falta de poco más de cinco minutos para el final.

A la hora de localizar los contratiempos quizá se antoje urgente encontrar una solución a la ausencia de los jugadores en el inicio de los partidos. Es ya el tercer encuentro casero seguido en que el equipo se ausenta en el primer cuarto, periodo en el que el conjunto madrileño estuvo guiado por un poderoso Diagne en la zona y un Hakanson que retomó la puntería justo en las canastas donde la tomó la pasada temporada.

Siempre a remolque, los jugadores verdiblancos observaban cómo, minuto a minuto, los huéspedes iban aumentando la ventaja: cuatro, siete y hasta de 10 puntos se llegó a marchar el Fuenlabrada en este primer cuarto para olvidar que alcanzaron a maquillar un triple de Chery y una penetración de Stojanovski al final.

No comenzaron tampoco entonados los hombres de Tabak en el segundo parcial. Con un Nachbar desaparecido en tareas ofensivas, con un Lockett del que no había pista del MVP de la anterior jornada y con un Malhabasic que anotó su primera canasta en la zona no antes del minuto 12 -después de tres incomprensibles errores bajo el aro en el primer cuarto-, era Stojanovski quien mantenía al equipo en una desventaja que oscilaba inexorablemente entre los seis y los ocho puntos. También ayudaba Milosevic con alguno de sus arreones, pero poco, muy poco más. Ciegos en ataque, sin poder entreverse un plan determinado cuando el deber era mirar el aro rival, los verdiblancos fueron paulatinamente endureciéndose en defensa. Y menos mal que al menos algo funcionaba. Era un precedente de lo que sucedería en el tercer cuarto.

Malhabasic comenzó protagonizando este nuevo parcial. Y lo hizo por acción y por omisión: de un lado, una canasta del pívot austriaco que reducía a cuatro la desventaja bética precedía a su tercera falta, circunstancia que obligaba a su ausencia, del otro lado, y a la presencia de Cate, quien reaparecía para contribuir a una defensa asfixiante de todo el grupo.

Pese al duro examen, el interior rumano secó a Diagne, mientras que Lockett se erigía como líder bético con 11 puntos. Una penetración del estadounidense, tras cazar un rebote en aro propio, culminaba la reacción anunciada, que cuajó en remontada y en la primera ventaja local en todo el choque (47-46).

Sin embargo, irrumpieron los signos de mal agüero: un triple del mexicano Cruz cuando expiraba la posesión madrileña reducía la ventaja a dos puntos al final del tercer cuarto. Era una premonición. La concentración que también lucía el Caja en esos minutos fue desvaneciéndose a base de faltas personales y de imperdonables errores en posesiones consecutivas en las que Radicevic debió saber calmar. El Caja era incapaz de enfrentarse con la mente fría a la defensa zonal ordenada por Cuspinera desde el banquillo.

Pero fue peor: con el marcador 63-61 a falta de seis minutos, Alfonso Sánchez cometió una quinta falta que protestó para deshonra de los colegiados, que no dudaron en señalarle la técnica. Eso, sumado a la citada mala gestión de los ataques, condujo al callejón de la derrota, a la que Hakanson le ponía la puntilla a falta de escasos dos minutos.

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