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Tiene buena pinta (1-2)

  • El Betis, aún en pañales, tutea al Atlético y evidencia su gusto por el balón pese a la derrota · El toque de Salva Sevilla y la madurez del joven Fran No sobresalen

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Gustó el Betis pese a la derrota. El toro que tenía por delante era complicado de lidiar y el equipo de Pepe Mel supo jugarle de tú a tú a un Atlético de Madrid que le lleva diez días de ventaja en la preparación y que, entre otros compromisos, tiene este verano la disputa de la Supercopa de Europa por su condición de vencedor de la Liga Europa.

Dos tempranos goles de los colchoneros hicieron pensar en una goleada, pero los verdiblancos se fueron viniendo arriba y con el escaso catecismo que atesoran supieron tejer un fútbol más que correcto, en esa decidida apuesta por el control del balón y sin perder el dibujo en ningún momento. Fue quizá lo que más sorprendió, el orden táctico de un equipo que sólo se desajustó en una jugada a balón parado y una pérdida de balón de la que el madrileño Alberto Perea obtuvo oro.

El once que Mel dispuso en la primera mitad contó, a priori, con la columna vertebral del que debe comenzar el campeonato. Belenguer, Arzu y Jorge Molina se antojan como el eje desde donde vertebrar este Betis que trató de asumir un protagonismo que no va con estos albores de fatiga y verano. Tocó el balón el Betis e incluso lo hizo con más criterio que el once rojiblanco, mucho más rodado, en los compases iniciales. Pero apenas le duró ocho minutos, los que tardó Camacho en empujar de cabeza un saque de esquina en el primer palo. Solo y mal defendido por el ágil Razak, el error en la estrategia también delata que el Betis está muy por cuajar.

Es muy pronto para asumir roles principales en los partidos, y menos ante rivales más enteros en todos los aspectos del juego. Así, la circulación de balón verdiblanca fue elogiable pero algo lenta y previsible, excepto cuando Salva Sevilla decidió saltarse un guión monocorde con algún cambio de juego o en intentos de pases definitivos sobre Jorge Molina que a veces hallaron las piernas de los rivales y otras, a un linier ávido por levantar la bandera. Pero con el ritmo de juego que hoy puede exhibir el Betis, es casi imposible que su presencia en ataque se note aunque lo intente siempre.

Y ante un Betis que trataba de hilvanar juego, al Atlético le bastó una pérdida de balón de Arzu en el mediocampo para que su canterano Alberto Perea, que había botado el córner en el 0-1, se fabricase un eslalon hasta los mismos dominios de Razak, al que batió por bajo.

Con el 0-2 y en algo más parecido a una pachanguita que a un partido por la intensidad, Mel sacó un once distinto en el que sólo Jorge Molina repitió como faro al que buscar cuando el fútbol se espesa, aunque al poco entró Odonkor como acompañante de Sergio García en la delantera. Quizá por el resultado, el Betis gozó de más posesión de balón en la reanudación, lo administró incluso con más sentido aunque quedó siempre expuesto al contraataque rojiblanco. Eso hasta que Odonkor marcó un gran gol al aprovechar un medido pase interior de Sergio García.

Pero atrás, Goitia sigue siendo un felino bajo palos y en el uno contra uno y en Fran No podría tener el Betis a un central de verdad para el futuro, a uno de esos defensas que son defensas, expeditivos y con un acusado sentido de la anticipación. Con gente así, se pasan pocos apuros atrás.

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