¡Por lo menos no empujen! (0-2)
Betis-athletic de bilbao
El Betis dio otro pasito a Segunda con una actuación arbitral mucho más relevante que el afamado Athletic: Gil Manzano la lió en un minuto y terminó de arreglarlo no pitando una mano en área visitante. El Betis jugó media hora con nueve.
Que este Betis se va a Segunda no puede discutirlo nadie, matemáticas al margen. Que no necesita ayuda de nadie, tampoco. Gil Manzano dio un empujoncito más a un equipo enfilado al patíbulo con dos decisiones lamentables en apenas 30 segundos entre los minutos 31 y 32. A saber: Rubén Castro regatea a Balenziaga, que engancha el pie derecho del canario dentro del área; tarjeta amarilla por simular. Perquis tropieza con Kike Sola fuera del área; penalti que transforma Muniain. Para más inri, el polaco pierde el control y ve la segunda amarilla en el minuto 40. Al Betis se le hizo definitivamente de noche con la segunda amarilla a Lolo Reyes, al poco de comenzar la segunda parte. Ni así le perdió la cara, pero...
Para colmo, Gil Manzano, y su asistemte, ignoraron una mano clamorosa de Balenziaga a remate de Rubén Castro, aún con 0-1. Se resistía a entregarse el Betis, pero así... Es mucho más fácil, ante la duda, decidir contra quien poco se juega ya, ¿no?
No es un prodigio de brillantez este Betis pero sí bastante digno, aunque sus desajustes atrás vuelven a barruntar ruina y Adán ya salva los muebles ante Sola en el minuto 10. Pero en general está mucho más lejos del Betis de Garrido que del Betis de Mel. Falta creación, sí, y remate, desde luego, pero la cara al partido no la pierde hasta que se la parte un doble error arbitral.
El empujón de Gil Manzano no esconde las carencias, múltiples y variadas, del Betis. Pero que no necesitaba de ayuda arbitral para tirarse al callejón era bien sabido. El penalti a Rubén era meridianamente claro. La mano de Balenziaga terminó de cabrear a una afición que merece algo más de respeto. Parte de ella se dio la vuelta en los minutos finales. No era para menos.
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