Un equipo sin ideas (1-0)

Espanyol-real betis · la crónica

Un temprano error de Paulao cambia los papeles a un Betis sin pericia arriba para desarmar al Espanyol. La falta de espíritu y de rebeldía de los futbolistas lo impide salir del bache.

Foto: EFE
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Javier Mérida

17 de febrero 2013 - 22:36

El Betis, definitivamente, tiene que reinventarse. No le van a venir mal los ejercicios espirituales diseñados por Mel para los próximos días en Montecastillo. Porque al equipo le faltan ideas. Ha ido perdiendo, una a una, poco a poco, las virtudes que lo hicieron casi invulnerable y hoy es todo lo contrario, un conjunto fácil de derribar y que, tarde o temprano, claudica por la áspera textura de su fútbol.

Donde otrora había fluidez en el juego, vértigo en el contraataque, definición en el área rival... hoy sólo puede verse desconexión, fútbol masticado y la impericia más absoluta, acrecentada por la lesión de Rubén Castro, en las cercanías de la portería contraria. Frente al Valladolid simuló haber recuperado algo de eso, pero más que nada se trató un poco de la fe que en Cornellà no existió para hacer cosas: un regate ganador, un pase definitivo, un remate en condiciones...

Si encima a ese fútbol árido y desabrido se le añade un gol en contra temprano, fruto de un error imperdonable en defensa, ocurre que a este Betis en el que la confianza va menudeando le gana cualquier rival sin que para ello necesite jugar el partido de su vida. Muy poco necesitó el Espanyol para descabalgar al Betis y eso siempre es mala señal.

Y si cuando las vacas gordas suele ser Mel el responsable, tampoco debe esconderse la cuota de responsabilidad de un técnico que, como todos, tiene sus gustos, sus manías, sus cosas... El madrileño, pese a su demostrada aptitud, no siempre es ese águila que lo ve todo al primer rapto.

Con la pareja de centrales, por ejemplo, no anda fino. No es sólo que Amaya y Paulao sean de un perfil parecido y, por ello, poco complementarios, es que el brasileño no ha demostrado ser el que asó la manteca para que el técnico limpie a Perquis así porque así tras el partido del Calderón frente al Atlético. La diferencia entre ambos futbolistas, si existe, es siempre a favor del francés, quien además mejora las prestaciones de Amaya, que han bajado sospechosamente en los dos últimos choques con Paulao.

El brasileño, que ya en los veinte primeros minutos ante el Valladolid a punto estuvo de arruinar la noche, lo hizo en Cornellà por su pasividad ante el remate a gol de Sergio García.

Un gol temprano, ruinoso, para un Betis que si algo ha demostrado es que le cuesta atacar a equipos armados. Y con eso le bastó al Espanyol, con pertrecharse y anularle los espacios a Jorge Molina, Campbell y Pabón, tres jugadores que no son de área. Así de fácil.

A Mel también le ha costado ver que los dos hispanoamericanos, sobre todo Pabón, funcionan mejor en el lado contrario, porque no son extremos y al menos desde el perfil contrario buscan interiores, asociarse con el ariete, disparo... Lo que, a cuentagotas, mostraron cuando el técnico los alternó mediada la primera parte.

Hizo en ese período sus mejores minutos el Betis. Nono pareció entender mínimamente que la estrella de Beñat no puede deslumbrarlo, que él también debe asumir la iniciativa y conducir, pasar, cambiar el juego. El portuense se va desperezando, pero ha entrado en un Betis que da la idea de estar en su misma fase.

Se echa en falta espíritu, algo de carácter, un futbolista que contagie al resto, que invite a presionar arriba porque hoy el equipo no es nada con metros por delante y el rival esperando. La segunda parte fue un claro ejercicio de impotencia: no es que el Betis quisiese demasiado, pero no pudo nada. Hubo momentos en los que pareció haber olvidado el resultado. Como si el partido fuese 0-0. Como si se sintiese a gusto porque el rival no lo hostigaba y no le creaba ocasiones de gol.

Ésa fue la trampa. Se vio con el balón y se lo creyó. Pero no supo qué hacer con él. Los cambios no arreglaron nada. Juan Carlos tampoco halló espacios para desatar su velocidad y encima entró por Nono, el único con ideas. Y ya debe tener poco ritmo Molins para que Ángel salte al campo antes que él... Mal asunto.

El Betis se ha esfumado. Por fas o por nefas. Un día le falta puntería, al siguiente garra y así... Se le fue yendo el fútbol y, aunque dio la impresión de haberlo recuperado sólo porque está más fresco, la verdad es que está sin ideas.

Debe volver a encontrarse. A creerse que el objetivo europeo, del que se ha caído por momentos, es más que posible. En caso contrario, la Liga se le va a hacer larguísima. Y eso corrompe los ambientes, la gente se quita del cartel... Aún está a tiempo de engancharse de nuevo.

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