El fondo cala con la forma

Calderón se gana al vestuario con sus mensajes y arengas El cambio táctico ante el Espanyol vino precedido de un trabajo psicológico con la plantilla

El técnico bético, Gabriel Humberto Calderón, realiza una indicación en el entrenamiento.
El técnico bético, Gabriel Humberto Calderón, realiza una indicación en el entrenamiento.
Samuel Silva Sevilla

05 de febrero 2014 - 05:02

No todo en el fútbol se reduce a una cuestión de pizarra, por más que ésta también ocupe un lugar destacado en el trabajo del entrenador. "La obligación de un técnico es sacar el máximo rendimiento a una plantilla, cada uno que lo haga como quiera", repite Calderón como una de las bazas de su libreta. Y es que el técnico bético ha basado en el trabajo psicológico y en los mensajes que lanza a sus jugadores buena parte del revulsivo que ha tratado de buscar en el equipo.

A su llegada, lo primero que el entrenador argentino solicitó a sus jugadores es que cada encuentro hasta la conclusión de la Liga debía tomarse como una final, algo que el vestuario ya asume como propio. "Llevamos dos finales, ganamos una y perdimos otra. El sábado en Valencia nos llega la siguiente", señaló Rubén Castro. "Ahora nos viene otra final, así que debemos dar otro paso", comentó ayer Juanfran. "Valencia es otra final, un partido importantísimo. Estoy convencido de que podemos hacer algo allí", comentó el propio Calderón.

Una situación en la que el factor psicológico influyó en el táctico se dio la pasada semana. El técnico argentino dispuso en el partido a puerta cerrada del jueves el nuevo sistema con tres centrales, y el resultado fue nefasto. El equipo teóricamente titular perdió por 3-0 con los suplentes, lo que generó dudas en los jugadores. Mientras tanto, el cuerpo técnico tenía claro que ese esquema era el ideal para jugar ante el Espanyol, por lo que, antes del entrenamiento del viernes, Calderón se reunió con sus jugadores y les hizo ver la idoneidad del método, algo que luego quedó refrendado con la victoria el domingo.

Precisamente, el día del partido se dio otra situación en la que el mensaje influyó en el rendimiento del equipo. En el descanso del partido, el entrenador se subió a uno de los arcones donde se guarda la ropa y desde allí arengó a sus jugadores, al mismo tiempo que realizó alguna corrección táctica en el mediocampo. El resultado se trasladó al césped y el Betis impuso su dominio hasta que los goles de Rubén Castro sentenciaron el partido.

Incluso después de la derrota en Vigo, el técnico lanzó mensajes positivos a su plantilla. La decepción en el vestuario fue tremenda, después de que el Celta remontase con excesiva facilidad el tanto inicial de Rubén Castro. "Estaban destruidos, pero les dije que podían mirar a la cara a cualquiera, que lo habían dado todo, que otro equipo se hubiera venido abajo en el segundo tiempo. Fuimos superiores durante 70 minutos, aunque regalamos el partido por errores individuales", comentó Calderón ayer en Radio Sevilla sobre esa situación en la que las formas del técnico incidieron en el fondo del equipo.

stats