Regata Sevilla-Betis Una regata para recordar buenos tiempos pasados

Esperanza Márquez, entrenando en su embarcación Esperanza Márquez, entrenando en su embarcación

Esperanza Márquez, entrenando en su embarcación / MG

Esperanza Márquez (10/3/73), más conocodida como Polola, fue la primera remera olímpica española, un hecho que la acompañará durante toda su vida y que, con el tiempo, ha aprendido a valorar.

Empezó a remar con 12 años, en 1986, siempre ha estado ligada al Club Naútico de Sevilla y desde sus primeras paladas ya desprendió un nivel destinado a nobles empresas. Campeonatos regionales y nacionales desde el primer momento avalan a una deportista que siempre ha luchado por remar hasta alcanzar la máxima meta posible para un deportista, disputar los Juegos Olímpicos.A pesar de su timidez, gracias a su hermano empezó a practicar este deporte, que hoy en día sigue siendo un pilar fundamental en su vida. Y con su voluntad se abrió hueco dentro de una disciplina complicada. A pesar de su buen desempeño, lo dejó bastante pronto, con 26 años, puesto que la duda de a qué dedicar su vida rondaba siempre su cabeza. “Es complicado, yo lo dejé por no poder compaginarlo, porque tenía claro que no me quería dedicar siempre a esto. Es verdad que está bien enfocado a compaginarlo con los estudios pero... ¿y después qué?”, comenta.De hecho, asegura Esperanza que si no tienes familia empresaria o trabajando en la administración pública es bastante complejo poder dedicarse al remo profesionalmente, puesto que la trayectoria acaba en un mar de dudas respecto al mercado laboral.Eso sí, desde el primer momento que estuvo vinculada al remo, se vio como una más del club, los resultados ayudaban y siempre sintió que eso tenía algo especial. “Me encantaba, yo hacía rápido los deberes para así poder ir a entrenar. Iba todos los días, era algo especial, una rueda en la que empiezas y ya no puedes parar”, argumenta con nostalgia respecto a un pasado cargado de emociones.Sevilla siempre ha destilado una enorme pasión por el remo, sobre todo desde abajo, algo que según Polola está muy bien trabajado. “El remo de base está muy bien implementado, los clubes están a tope con él, el problema es cuando van pasando los años y llegas a unas edades más avanzadas, cuesta mucho compaginarlo con otras actividades. Aún así, en Sevilla hay mucha afición por este deporte porque tenemos unas condiciones maravillosas para practicarlo, la temperatura suele ser perfecta y, por regla general, no hay mucho viento”, sentencia.Ahora Esperanza vive su segunda juventud con el remo. Tras ser madre de dos pequeñas y con una vida ajetreada, precisamente por sus hijas se ha vuelto a aventurar a disputar de verdiblanco la famosa regata entre Sevilla y Betis que se celebra anualmente. Con seis regatas de éstas ya a sus espaldas, ahora como veterana se planteó volver a disputarla y consiguió las marcas necesarias para entrar en el equipo. “Siempre voy a ver esta regata y ahora la disputo porque mis hijas me lo han pedido. Para nosotros es un momento importante porque cuando se disputa siempre se habla de remo en Sevilla. Ha cambiado muchísimo desde que yo la disputaba, ahora son 6.000 metros, pero estoy muy ilusionada a pesar de que la mayoría de la gente con la que compito es muy joven”, explica.Después de muchos años alejada de la competición, ha sido capaz de comprometerse y seguir remando a un alto nivel, tanto, que deberán tener cuidado si no quieren que Esperanza Márquez, una histórica, les pueda dar un susto a todos aquellos jóvenes que están empezando en esto del remo y en la histórica Sevilla-Betis.

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