'Forbes', el Madrid y Florentino

La revista 'Forbes', dirigida a los más ricos, es realmente galáctica, a diferencia del otra vez fallido Real Madrid

14 de marzo 2010 - 13:57

LA revista Forbes es como el Real Madrid: ambos viven en su mundo, en sus universos paralelos particulares. Ajenos a la mayoría de los mortales. Bien es cierto que, en el caso del Madrid, este mundo autoproclamado "galáctico" por el mago Valdano -nada por aquí, nada por allá- manda mensajes desde el exterior a la Humanidad de manera continua: el enfado de Cristiano con el utillero por no tener a punto sus botas amarillas en un entrenamiento o la última horterada made in Guti nos son servidos con el almuerzo a diario sin parquedad de tiempo, salvo que uno se atreva con Canal Sur y cambie de cadena. Y no contentos con esa hartible lluvia fina, se dejan eliminar el miércoles por un equipo de canteranos franceses, repleto de nombres desconocidos, ya incluso sin Juninho Pernambucano (qué gran nombre). Tanto ruido para esto, año tras año; da igual que lo haga bien o que lleve seis años haciéndolo muy mal en Europa.

Si embargo, Forbes, la revista de los del riguroso taco planetario, no habla por hablar y no anda con pudores puritanos. Tampoco le duelen prendas en adorar al dinero como principio vital y objetivo número uno. Su reciente actualización del ranking de los más ricos del mundo (www.forbes.com) ha encumbrado al primer puesto a Carlos Slim, el mexicano amigo de Felipe. El transparente Amancio Ortega -parafraseando a Rosa Díez, "gallego en el mejor sentido de la palabra", o sea, discreto y trabajador- también está en el Top Ten con un patrimonio estimado de 25.000 millones de dólares. Seguro que el dueño de Zara tiene su buen plan de pensiones privado, como aconsejó a España anteayer el ministro de las pensiones públicas, Celestino Corbacho.

El presidente del Madrid también está en la ubérrima lista. Florentino Pérez es muy rico, pero en el ranking de Forbes sólo alcanza el puesto 536. Lo bonito de su ficha es el apartado Fortune, donde se dice Self-made. O sea, su pasta se la ha ganado él de la nada, como su título de Caminos. Parece mentira que con su espléndido currículum, y tras largarse por la puerta de atrás hace unos años después de una cadena de fracasos merengues, haya vuelto con el mismo modelo de negocio desmesurado, de nuevo rico, y ajeno a toda política deportiva sensata, como deseosa de generar rechazo en todo el que no sea madridista. Ni en los propios Estados Unidos de la Forbes hay un equipo de la NBA o de béisbol que practique una política de fichar "todo lo mejor" (?), lo más caro y lo que más publicidad haga. Probablemente la venta de camisetas, otro merchandising y las giras absurdas por cualquier latitud conviertan en oro los números del club capitalino… pero no los del marcador.

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