Economía

Iberdrola solicita a Industria el cierre parcial del ciclo combinado de Arcos

  • La compañía pretende clausurar y desmantelar el Grupo 3, de 800 MW de potencia, siete años después de su puesta en marcha. La medida no supondrá despidos en la plantilla fija.

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La sobrecapacidad de generación y la inestabilidad jurídica del mercado eléctrico español empiezan a causar los primeros estragos en el parque nacional de ciclos combinados, las plantas termoeléctricas más modernas y eficientes que utilizan el gas natural como materia prima. Iberdrola presentó ayer una solicitud de cierre y desmantelamiento parcial de la central de ciclo combinado de Arcos de la Frontera ante el Ministerio de Industria. En concreto, la compañía pretende clausurar uno de los tres grupos de este complejo energético, el número 3, el más nuevo y potente, que cuenta con 800 megavatios (MW) de los 1.600 MW totales de capacidad instalada de los que dispone el ciclo gaditano, según indicaron fuentes cercanas a la planta, que supuso una de las mayores inversiones industriales de la historia de Andalucía con un total de 900 millones de euros.

Las mismas fuentes apuntaron que Iberdrola ha seleccionado este grupo al considerar que "su cierre, y posterior desmantelamiento, no afectaría en modo alguno a la seguridad del suministro eléctrico ni en España ni en la comunidad autónoma andaluza". Su clausura propiciaría "una mayor utilización de los grupos 1 y 2, más pequeños y que suman otros 800 MW de potencia, por lo que estaría garantizado no sólo la continuidad del empleo sino de la contribución de esta central al desarrollo económico y social de la zona y de la región".

La medida se enmarca dentro del Plan de Eficiencia de las Centrales Térmicas puesto en marcha por la compañía en España el año pasado. Con este plan, Iberdrola trata de adaptar su parque de generación a las actuales circunstancias del sistema eléctrico nacional, caracterizado por un descenso de las horas de generación de las plantas térmicas -denominado hueco térmico-, donde el exceso de capacidad se ve agravado por la caída de la demanda y la priorización de las energías renovables dentro del mix energético frente al resto de tecnologías.

Según los datos oficiales de la compañía, la producción de sus ciclos combinados cayó un 65% en 2012, superando apenas los 2.800 gigavatios hora (GWh), cifra que sólo representó el 5% de toda la generación de Iberdrola en España a lo largo del ejercicio.

Iberdrola había aplicado este plan hasta el momento en plantas obsoletas que usaban carbón o fuel, cuyo cierre ya estaba contemplado para el año 2015 por incumplir la directiva europea de emisiones, como Pasajes (San Sebastián), Lada 3 (Asturias) o Aceca (Toledo).

En el caso de Arcos, se da la paradoja de que a pesar de que se trata de uno de los complejos más modernos de la compañía, -el Grupo 3 se puso en marcha en otroño de 2005 y entró en operación comercial en marzo de 2006-, será el primer ciclo combinado clausurado por Iberdrola. Precisamente, la planta de Arcos llevaba varios años operando a un tercio de su capacidad, según reconocía el delegado territorial de Iberdrola, Alberto Yarte, en la última junta de accionistas de la compañía, celebrada el pasado mes de marzo en Bilbao.

Como ya ha sucedido con las otras térmicas en proceso de cierre en el marco del Plan de Eficiencia, la compañía aboga por "la continuidad de toda la plantilla fija que en la actualidad se encarga de las labores de operación y mantenimiento de la planta gaditana, compuesta por 56 profesionales".

El anuncio se produce justo dos semanas después de que el Consejo de Ministros aprobara una reforma energética que pretende acabar con el déficit tarifario -el desequilibrio entre los costes de generación de la electricidad y los ingresos del sistema-, cuyo monto total roza los 30.000 millones de euros. Entre otras medidas, la reforma energética contempla dos disposiciones que afectan directamente a la planta de Arcos.

La primera de ellas consiste en que el Gobierno decidió disminuir la retribución actual de los pagos por capacidad que perciben en la actualidad las centrales de ciclo combinado. Se trata de una compensación a esta tecnología por su papel en la estabilidad del sistema eléctrico como energía de respaldo de las renovables. Los picos de producción de las fuentes verdes son extremadamente variables al depender de las circunstancias meteorológicas. Por ello, los ciclos combinados deben estar listos y operativos para cubrir inmediatamente la caída de la generación. Si se reducen los pagos por capacidad, las plantas de gas serán aún menos rentables. La segunda de las medidas de la reforma energética que atañe a los ciclos es la posibilidad de cierre temporal de instalaciones "bajo estrictos criterios de garantía de seguridad de suministro".

La duda es si el ejemplo de Iberdrola será seguido por más compañías. Andalucía fue una de las regiones que más inversiones en ciclos combinados recibió en las últimas dos décadas como consecuencia de la facilidad del suministro del gas, al contar con dos gasoductos directos con Argelia y una planta de regasificación en Huelva. Actualmente la región dispone de un total de 6.043 megavatios de potencia instalada de ciclos combinados, la quinta parte del total de España, según datos de Red Eléctrica.

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