Economía

La economía andaluza se contraerá más de un 15% y el paro superará el 30%, predice el OEA

El profesor Francisco Ferraro, presidente del OEA, durante la presentación telemática del informe. El profesor Francisco Ferraro, presidente del OEA, durante la presentación telemática del informe.

El profesor Francisco Ferraro, presidente del OEA, durante la presentación telemática del informe. / A. G.

Las consecuencias económicas provocadas por la pandemia serán terribles este año en Andalucía. Así lo puso de manifiesto el Observatorio Económico de Andalucía (OEA) este miércoles en la presentación de su decimonoveno informe sobre la economía regional, referido al primer trimestre de 2020, en el predicen una contracción del PIB andaluz por encima del 15% en el conjunto del año y una tasa de paro que superará el 30% a final de año.

El presidente del OEA, Francisco Ferraro, explicó en una comparecencia telemática organizada conjuntamente con la Fundación Cámara de Sevilla, que la incidencia sanitaria de la pandemia del Covid-19 está siendo menos intensa en Andalucía pero no las consecuencias económicas, que son mayores. 

Previamente, Ernesto Mesa había detallado la evolución del primer trimestre de 2020, en la que la economía regional estiman que se contrajo un 5,4% respecto al trimestre anterior y el 4,3% en tasa interanual.

El profesor Ferraro aclaró que las previsiones que han hecho precisarán de revisiones continuadas, porque la incertidumbre nunca había sido tan alta.  "Es la peor crisis a la que nos hemos enfrentado y, probablemente, la peor a la que nos enfrentemos nunca", sentenció.

"Las medidas de contención del virus han provocado una mayor contracción de la economía andaluza en el primer trimestre, acelerando la tendencia reciente de deterioro de los indicadores del mercado de trabajo, en la que profundizarían los datos del mes de abril, en el que se registraron 978.297 parados, 477.392 trabajadores acogidos a ERTEs y en torno a 200.000 autónomos que han solicitado una prestación por cese de actividad, procedimientos que han atenuado el desplome del mercado de trabajo, sólo en parte y temporalmente", afirmó Ferraro, que enfatizó que "hay más de un millón y medio de personas activas que están sin trabajar".

Para llegar al dato de crecimiento negativo del PIB superior al 15%, el OEA ha analizado la situación desde el punto de vista de la demanda, de la oferta y teniendo en cuentas otros aspectos de la economía regional.

Desde la perspectiva de la demanda, el Observatorio prevé una fuerte contracción del consumo de los residentes, con mayor intensidad en el consumo de bienes duraderos, debido fundamentalmente a la pérdida de rentas, tanto salariales como empresariales, y también por el efecto del incremento del ahorro y de la reversión del efecto riqueza. También espera que el desplome del turismo intensifique la contracción del consumo de los no residentes.

Aunque en esta crisis se está produciendo una expansión del gasto público, desde el OEA opinan que apenas amortiguará el efecto recesivo sobre el conjunto de la demanda interna. Se reducirá la inversión de forma sensible y especialmente intensa en las empresas, por la elevada incertidumbre, aunque también se retraerá en vivienda. Las restricciones al comercio internacional también limitarán los intercambios comerciales de Andalucía con el resto del mundo, si bien será previsiblemente mayor el impacto en las importaciones que en las exportaciones, y en estas la intensidad de la contracción será desigual por sectores.

Por el lado de la oferta, la previsión del OEA es que afecte más en algunas de las actividades en las que Andalucía presenta una mayor especialización: turismo: hostelería, restauración, comercio, transporte, ocio y entretenimiento, agencias de viaje, actividades inmobiliarias o algunos servicios empresariales y personales, además del sector de la construcción.

Sin embargo hay otros sectores especialistas con peso en el tejido productivo andaluz que tendrán mucho menor impacto. Es el caso de las actividades agrarias, excepto aquellas más relacionadas con la hostelería, y las actividades esenciales: administraciones públicas, defensa, sanidad, educación, suministros de luz, agua y gas, y saneamiento. El OEA también espera un mejor comportamiento en actividades con escasa presencia relativa en Andalucía, como las relacionadas con las TIC, la investigación, la industria farmacéutica o la biotecnología.

Al analizar otros rasgos de la economía andaluza que pueden influir negativamente en la evolución del crecimiento en 2020, Ferraro puso de manifiesto "la mayor importancia relativa de las pymes en Andalucía, fundamentalmente de las microempresas (96% del tejido productivo) y de autónomos (16,5% de los afiliados a la Seguridad Social del total nacional, superior al peso de Andalucía en términos de PIB y de afiliación), lo que implica mayor vulnerabilidad ante la crisis y restricciones financieras y de otra índole para enfrentarse a la recuperación".

Un segundo factor negativo enfatizado por Ferraro es la mayor tasa de temporalidad en el mercado de trabajo andaluz, que "lo hace más susceptible a descensos bruscos de la ocupación en la fase contractiva del ciclo económico".

Respecto a la recuperación, Ferraro no espera empezar a crecer hasta 2021, a partir del segundo trimestre, pero en el cómputo del año el crecimiento no compensará la recesión sufrida en 2020, por lo que hasta 2022 no se superarían los niveles de producción de 2019.

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