Los árboles no dejan ver el bosque
Jaime García. Responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur
Como muchos otros aspectos que forman parte de nuestra vida, el ahorro también necesita una planificación detallada. Y lo primero que recomendamos los profesionales del asesoramiento financiero es establecer bien qué objetivos buscamos con la inversión. No es lo mismo crearnos un colchón de seguridad para cubrir los imprevistos que podamos tener a corto plazo, que hacerlo pensando en un objetivo de largo plazo como puede ser nuestra jubilación o los estudios universitarios de nuestros hijos.
Sin embargo, a menudo los inversores tienden a dejarse llevar por los altibajos del mercado y, de forma irracional, dudan de la estrategia, haciendo uso del dinero que tenían bien invertido para esas metas de medio y largo recorrido.
Cuando esto sucede, incido en que “siempre hay un escollo que superar”. Siempre pasa algo que nos hace dudar. Poco importa si es una escasez de materias primas, un conflicto comercial con China, el cierre del canal de Suez o el precio del petróleo y el gas. Siempre hay algún nubarrón que nos hace dudar de nuestra estrategia. Y es que “los árboles (esos escollos) no dejan ver el bosque (el objetivo de nuestra inversión)”.
Por tanto, y no me cansaré de repetirlo, el éxito de toda inversión reside en la perseverancia en la estrategia, que, no podemos olvidar, cuenta con tácticas adecuadas para ir bandeando las situaciones complicadas. Nuestra obligación como profesionales de las finanzas es recordarle al inversor que nunca debe abandonar el plan establecido, pero siempre es bueno tener ciertas tácticas a corto plazo que nos hagan aprovechar algunas situaciones que nos brinden los mercados.
Por este motivo, es vital que dicha estrategia esté correctamente diseñada, muy apegada a las necesidades individuales y con la elección de los instrumentos financieros mejor ajustados al plan de inversión establecido para el corto, el medio y el largo plazo.
En este sentido, es recomendable contar con el apoyo de profesionales por diferentes motivos. Por un lado, estos nos dedican el tiempo necesario a conocer nuestras circunstancias personales y las de nuestras familias y para saber cómo reaccionamos en situaciones difíciles y poder así guiarnos en esos momentos de duda. Necesitamos un guía.
Por supuesto, tienen que ser especialistas con la preparación necesaria. Y, lógicamente, deben disponer de la formación y los conocimientos adecuados en materia de inversiones. Una vez tengamos esa hoja de ruta, nuestro guía no permitirá que los árboles nos impidan ver el bosque.
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