Clara Grima | Matemática y divulgadora científica "Las redes sociales son pura matemática"

La matemática Clara Grima. La matemática Clara Grima.

La matemática Clara Grima. / M. G.

Clara Grima (Coria del Río, 1971) se define en la bio de sus redes sociales como mujer, matemática, casada, con hijos y feliz. Pero hoy dice que alteraría el orden por éste: feliz, mujer, matemática, con hijos y casada. Vitalista y locuaz, se considera una “tía con suerte”, a pesar de que vive, como muchos, en una montaña rusa de emociones estos días. Dice entre risas que quería ser Lola Flores, pero como cantaba muy mal se hizo matemática. Hoy le gustaría ser Rosalía, pero es profesora de Matemática Aplicada I de la Universidad de Sevilla y, junto a un grupo de investigadores, ha colaborado en la identificación de una nueva forma geométrica, los escutoides. Es una de las divulgadoras españolas con mayor proyección, bloguera de éxito y referente en el mundo de la comunicación de la ciencia.

–¿Cuáles son las mejores armas que nos proporcionan las matemáticas para luchar contra el Covid-19?

–Desde 1927, con la aparición del modelo SIR, a la actualidad las matemáticas nos proporcionan conocimientos sobre cómo va a evolucionar una epidemia, cómo se puede atajar, cómo frenar la curva… Hasta que haya vacuna la herramienta más eficiente es aislarse.

-Hay teoremas que explican la necesidad de quedarnos en casa, ¿no?

–La paradoja de la amistad y el teorema del espejismo de la mayoría, por ejemplo. La primera se explica así: todo el mundo en cualquier red, no sólo social pero vale para comprender el ejemplo, tiene un amigo que es mucho más popular. Todos estamos conectados a personas que son más populares que nosotros. ¿Por qué quedarnos en casa? Si tú contagias a ese amigo más popular, éste infectará a más gente... y así  el contagio se dispara. El segundo teorema demuestra que si esos influencers, virtuales o reales, lanzan una información de inmediato les llega a mucha gente, esas personas populares, en uno o dos pasos, son capaces de contagiar al resto.

–¿No se oye mucho ahora los antivacunas?

–La verdad es que no… En España este movimiento no tiene mucha fuerza todavía. En 2017 hice junto a Enrique Fernández un libro (Las matemáticas vigilan tu salud) porque explica la importancia de las vacunas en las epidemias. Si de desarrolla la vacuna del Covid-19 yo creo que, como no habrá para todos, habría que pedir como requisito para acceder a ella tener el calendario vacunas completo. No sé si sería crear un mal rollo... pero sin duda sería un buen criterio.

–Hay conjeturas peligrosas que se oyen estos días.

–Paranoicas: que si es una estrategia del Gobierno chino para quedarse con la economía mundial o de las tecnológicas para poder controlarnos con la excusa se seguir las rutas de contagio... Pero la más peligrosa es pensar que es culpa de alguna Administración. En España las tenemos de todos los colores luchando contra el Covid-19 y lo que hay que hacer ahora es apoyar a los que están al mando. Y mirar sólo el día de hoy… Hay una frase maravillosa de Kung Fu Panda: el pasado ya no está, el futuro aún no ha llegado y lo que tenemos es el presente, que se llama así porque es un regalo. Me he puesto filosófica…

–Volvamos a las matemáticas . En la época del Big Data y la Inteligencia Artificial el futuro pasa por ellas ¿no?

–La comunidad educativa, a la que aplaudo virtualmente, está aprovechando la situación para acercar a la gente a las Matemáticas. Esta sociedad necesita gente con nivel y formación superior. O conseguimos que nuestros niños adoren las matemáticas o estarán condenados a una exclusión laboral.

"O logramos que los niños adoren las matemáticas o los estaremos condenando a una exclusión laboral”

–¿Las redes sociales son pura matemática?

–Sí, las redes no son más  que un grafo, donde hay puntitos y rayas o puntitos y flechas. Los usuarios de Facebook son puntitos que se unen entre sí por líneas. Y Twitter, Instagran o Youtube son redes en los que los usuarios son puntitos y sus relaciones son flechas. El análisis de las redes permite detectar influencias, comunidades, burbujas, compartir información con buenos objetivos… son pura matemáticas.

–¿El problema de las matemáticas es que no se ha hecho divulgación?

–Es un problema generalizado en las ciencias. Se ha actualizado poco el sistema de enseñanza de las matemáticas en general. Hay profesionales que lo están haciendo, usando el método Singapur por ejemplo. Cuando se ha hecho divulgación ha funcionado. Un ejemplo es Félix Rodríguez De la Fuente, que animó a muchos a ser biólogos, o Carl Sagan, que convenció a muchos para ser físicos o astrofísicos. Ya la CE avisó de que este año íbamos a dejar en Europa más de medio millón de puestos sin cubrir porque no tenemos suficiente personal formado matemáticamente. Es una pena, los niños se están perdiendo un juego muy chulo y la posibilidad luego de acceder a los puestos de trabajo más reconocidos y remunerados. 

–¿Hay fake news sobre matemáticas en las redes?

–Estamos viendo publicadas gráficas con muchos errores. O es anumerismo, incultura matemática, del periodista que ha hecho la gráfica, o algo más peligroso, manipulación. Eso me preocupa más.   

–Las matemáticas son difíciles.

–Hasta cuarto de la ESO todo el mundo tiene capacidad, sólo hay que enseñar bien. Pero la verdad es que a mí me costó mucho hacer la carrera.Es como subir al Everest o jugar al fútbol, son cosas difíciles pero maravillosas. 

–Los algoritmos tienen mala fama. ¿Es por Google?

–El algoritmo de Google me parece una obra de arte y nos facilita la vida un montón. Pero quizás la cuestión esté en que hemos regalado a Google, Facebook, Amazon muchos datos nuestros y a eso se asocie esa mala fama. Hay un montón de algoritmos que pueden reconocer el cáncer, ayudar a los sanitarios a decidir cuándo es adecuado un trasplante, otros que permiten que los niños con trastornos del espectro autista sonrían por primera vez en su vidar… la mayoría son muy buenos. En mis charlas recurro a Star War: los algoritmos son la fuerza que te acompaña. Y dentro de la gente que tiene esa fuerza está también el lado oscuro que se puede usar para manipular ideas políticas, controlar el comercio… Y también está el lado luminoso que usa los algoritmos para hacer de este mundo un mundo más justo y mejor.

–¿Por qué hay mucha gente que odia las matemáticas?

–La sociedad habla mal de ellas. Me encuentro a niños de 5 ó 6 años que las odian y no pueden hacerlo con fundamento. También la enseñanza no se ha actualizado. Y luego hay un problema de visualización: no hay referentes de matemáticos.

–Y se invierte poco en ciencia, eso no ayuda tampoco.

–Evidentemente. En Matemáticas el paro es cero y nos falta gente para las tecnológicas y la educación, ya no quedan matemáticos que quieran ser profesores. Ahora con el Covid-19 los científicos están en primera plana pero no es así siempre. Si para ser investigador tienes que irte de España o quedarte con un sueldo precario… eso no ayuda  a la gente a acercarse a la ciencia.

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