Emilia Landaluce | Periodista

"El Rey necesita más boato, armiños, rolls... Más misterio"

Emilia Landaluce. Emilia Landaluce.

Emilia Landaluce. / Concha Fernández

“¿Cuándo sale la entrevista?”. Lo pregunta para que su madre la lea en El Puerto de Santa María, donde vive. Emilia Landaluce (Madrid, 1981) tiene una honda relación con Jerez. Jefa de La Otra Crónica, la sección de El Mundo de asuntos de sociedad y prensa rosa, escribe también de información política y columnas de opinión. Presume de amistad con Cayetana Álvarez de Toledo. Pasó por la Casa de los Poetas de Sevilla para el coloquio Neones de la crónica de sociedad.

–Madrileña de raíces andaluzas. ¿Entiende que en la periferia estemos hasta el gorro de la Villa y Corte?

–Por supuesto. Igual que comprendo el enfado de los agricultores y de las personas del ámbito rural cuando los paletos urbanitas no paran de hablar y decidir sobre cómo se ha de vivir en el campo. Pero, vamos, en Madrid y Barcelona también podríamos hablar del monopolio de la Pantoja y su prole sobre el resto de famosos.

–¿Le reprocharon sus coetáneos columnistas el artículo donde se reía de su paternidad añosa y los calificaba de "niños con barba"?

–El lugar común para un columnista hombre es lo que cambia la vida con el primer hijo. De repente tienen que renunciar a los videojuegos y a beber con los amigotes para cambiar pañales. Una mujer jamás ha escrito semejantes obviedades porque dan por descontado lo que implica tener un hijo. Aunque ahora se ha puesto de moda contar lo putada pero qué bonito es parir... Si descongelo mis óvulos, decidiré si sucumbo a la vulgaridad.

–¿Es la musa de la derecha? Los conservadores mueren con usted...

–Es recíproco. La derecha es mi musa y lo que más me inspira porque es el principal de mis desvelos. Y, por supuesto, me siento halagada aunque no sé si será verdad. Seguro que la derecha me deja por Ana Soria.

–Estuvo en coma tras caer por las escaleras hace un año. ¡Qué ocasión perdió para decir que sintió la mano secular del machismo empujándola...!

–No fue el machismo sino mirar las redes sociales lo que me hizo caerme. Así que aprovecho para responsabilizar a Jack Dorsey, dueño de Twitter, porque sin tener cuenta me puse a mirar algo que me mandaron y... me caí. Cuando desperté del coma tenía la cabeza perdida por el edema. Ahí me di cuenta de la fragilidad del cerebro y del carácter pese a lo que había leído de neurociencia. Imagínese que me despierto seguidora de Irene Montero...

–La polisemia de la autodeterminación: de las ínfulas de los independentistas a la ley Trans de Podemos. ¿Alguna reflexión?

–Cito a Cayetana Álvarez de Toledo –es muy buena amiga y compañera en lo de ser musa de la derecha–, se trata de una cuestión identitaria. El fracaso de la lucha de clases de la izquierda (los obreros también votan derecha) ha hecho que se sustituya por la lucha identitaria. Da igual que sea el nacionalismo catalán o el activismo queer. Hay un 0,5% de transexuales y creo que cualquiera está en contra de que sufran cualquier discriminación y que se cercene su capacidad de ser feliz... Otra cosa es que Lidia Valentín no podría competir jamás con una levantadora trans de pesas. Sería injusto. ¿Por qué no se van a poder criticar aspectos de la ley de Montero? Otra cosa es la intención de polarizar. Algo que afecta a 0,5% divide al 100% de la sociedad.

"Sánchez se ha comido a Iglesias y ha evidenciado lo casta (que no casto) que es"

–Escribió No somos fachas, somos españoles. ¿Qué son Pedro Sánchez y Pablo Iglesias?

–Sánchez se ha comido a Iglesias y ha evidenciado lo casta (que no casto) que es. Veremos si Iglesias no firma la reforma de las pensiones para poder conservar lo que más le gusta: ser una especie de Breznev llegando con los motoristas y la escolta. Sánchez es un oportunista, frío y amoral. Eso es bastante mejor que inmoral.

–Dice: "No pensar de izquierdas cuesta muchísimo dinero". ¿Me afilio a CCOO para llevar una vida acomodada?

–Fíjese que tranquilos estaban los sindicalistas atrincherados tras la mariscada. Ser de izquierdas ser hasta de derechas, como probarán las reformas que tendrá que hacer el Gobierno a petición de Bruselas.

–¿El PP es derechita cobarde?

–No, a nivel nacional diría que es la derechita poco sexi. Otra cosa es que en las comunidades lo están haciendo bien, como prueban mis presidentes Díaz Ayuso y Moreno Bonilla.

–Critica la autoridad moral de la izquierda y el supremacismo independentista. ¿Eso tiene cura?

–Vamos a peor, la superioridad moral de la izquierda ha derivado en la locura identitaria en la que pesan más lo sentimientos que la razón.

–Cubrió el 1-0 en Gerona, territorio hostil para el españolismo y nada amable con su periódico. ¿La zamarrearon o iba de incógnito?

–Increparon a Cayetana porque fuimos al pueblo de Puigdemont, donde vimos una intervención maravillosa de la Policía Nacional. Uno cogió con sumo cuidado a un niñito al que el padre usaba de escudo para proteger la entrada al colegio en donde estaban las urnas.

–Monárquica de pies a cabeza. ¿Algún consejo para Felipe VI?

–Que no acomode la Corona a los gustos de Pablo Iglesias. Hace falta más boato, armiños, rolls... La Monarquía se ha devaluado por mostrarse demasiado humanos, con sus debilidades, sus defectos. Debe recuperar el misterio. O mejor dicho: enseñar el misterio.–

Valéry Giscard d'Estaing, al que usted conoció, era un buen tenista amateur. La ojeriza que le tenía a España, ¿era porque intuía que Nadal iba a ganar mil veces Roland Garros?

–Giscard no odiaba a España; sólo era francés.

–Se maneja con soltura en el periodismo político y en la prensa rosa. ¿Moderaría un cara a cara entre Echenique y Paquirrín?

–Claro, aunque no sé si tendrían algo que decirse. Echenique pone de acuerdo a derecha e izquierdas. Todos le tienen cierta tirria.

–Escribió una biografía de Jacobo Fitz-James Stuart, padre de Cayetana de Alba. Brillante diplomático, amigo de Churchill, visitante de las cortes de la reina Victoria y el zar Nicolás II. Cómo se ha estropeado la estirpe en dos generaciones, ¿no?

–Qué va. El nuevo duque y sus hijos son muy conscientes de su responsabilidad con la historia. Más bien se ha devaluado todo lo demás.

–El alcalde de Algeciras (José Ignacio) y el presidente de la Autoridad Portuaria de su bahía (Gerardo) son hermanos y se apellidan Landaluce. Pida por esa boca: ¿qué trabajo le gustaría desempeñar en el Campo de Gibraltar?

–No somos familia, la verdad. Me ofrezco a desempeñar el papel de mona.

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