Jesús Relinque 'Pedja' | Informático y escritor

“Hay varios videojuegos implicados en crímenes”

El escritor e informático gaditano Jesús Relinque 'Pedja'.

El escritor e informático gaditano Jesús Relinque 'Pedja'. / Lourdes de Vicente

Desde una “fugaz y frustrada” aventura infantil en la gaditana Casa de los Espejos, la desaparecida casa encantada por antonomasia de la ciudad, a Jesús Relinque 'Pedja' (Cádiz, 1980) eso del misterio se le metió en la cabeza y en las tripas. Autor de novelas (La llave de los misterios, La ciudad oscura, Los jinetes del sueño) y de ensayos sobre videojuegos (Siguiente Fase, La Encicolpedia PlayStation, Génesis: Guía esencial de los videojuegos españoles...), el informático aúna sus dos pasiones en Expediente V: misterios y videojuegos (Game Press) que se erige como el primer recopilatorio de este tipo de leyendas.

–Hay videojuegos de misterio pero usted prefiere el misterio en los videojuegos...

–Así es. Desde que tengo uso de razón me gustan los videojuegos pero siempre me ha gustado buscarle las vueltas. No quedarme en la superficie, en llegar simplemente a la siguiente fase, alcanzar la meta o marcar un gol, sino en ver qué hay tras las bambalinas. Buscar historias de programadores, de grafistas, que cosas que ocurren en el desarrollo de los videojuegos y todo eso me lleva a localizar casos que no tienen explicación o cuya explicación es irracional.

–Y, por lo que vemos, no son pocos. Tantos como para iluminar este ‘Expediente V’

–Hay bastantes pero, de alguna manera, yo he querido clasificarlos por darle un poco de orden y concierto al libro. He hecho un grupo de leyendas urbanas; un grupo de huevos de Pascua, que son los secretos escondidos en un videojuego; otro de juegos malditos y, por último, un apartado sobre la controversia dentro del videojuego.

–¿Qué horquilla temporal se marca?

–Pues es que comienzo en el propio origen del videojuego porque es que ya pasaban cosas de este tipo a principios de los 70. Ya con el primer videojuego que trasciende, el Pong de Atari, ya hay una historia de espionaje industrial tras de sí. Cuentan que el creador de Pong se basa en una idea previa que toma para sí y mejora. Y ya está ahí la primera polémica o primera leyenda urbana en el videojuego. Y a partir de ahí comienzo, y llego hasta nuestros días.

–¿Ha encontrado alguna historia que le haya sorprendido?

–Sí. Mejor dicho, algo que me ha acojonado. Hay un juego en la deep web, el reverso oscuro de internet, que se encuentra un youtuber irlandés que graba vídeos jugando a ese videojuego él mismo hasta que llega el momento que este hombre desaparece y nunca más se supo de él. Eso es una leyenda que está ahí y que no se sabe muy bien qué ha pasado con ese youtuber, pero es que ese juego llega a filtrarse, de alguna manera, para que la gente pueda probarlo y el juego te aseguro que es totalmente terrorífico porque representa la mente perturbada de un abusador sexual. No se sabe quién realiza este videojuego, no se sabe quién está detrás ni que ocurre con el hombre que juega al videojuego, pero toda esa atmósfera engrandece su leyenda. Y, de verdad, que no esperaba encontrar un videojuego con ese calibre de mal rollo. Lo he probado y es bastante estremecedor, digámoslo así.

–A la Polybius no ha jugado, ¿no?

–No, qué va (ríe). Se supone que es la leyenda más popular del videojuego. Una máquina que se dejó ver a principios de los 80 en ciertos salones de Norteamérica y al que jugaba pues le sucedían cosas extrañas y que había personas escondidas, hombres de negro, observando el comportamiento de aquellos que jugaban y tomando nota. Se suponía que era un experimento de control mental de la CIA. Pero todo esto forma parte de la leyenda urbana de Polybius. No hay ningún tipo de certeza de que esto haya existido pero la historia ha llegado tan viva a nuestros días que hay referencias en forma de novelas y en apariciones en series populares como Los Simpson o Loki, de Marvel. Yo no creo que existiera nunca pero, ¿quién sabe?, quizás un día alguien me desmienta... Es más, si alguien ha jugado a Polybius, que se ponga en contacto conmigo.

–Ahora que vivimos en un mundo con cualquier información a golpe de un click, ¿ha sacado de las sombras al misterio o lo ha favorecido?

–El punto de inflexión lo proporciona la propia internet porque es internet quien rebautiza estas historias como creepypasta. El creepypasta no deja de ser una historia oscura o tenebrosa, la leyenda urbana de toda la vida, pero que se propaga por un medio digital: foros, chats, mensaje instantáneo... Esto lo que ha hecho es potenciar la difusión del misterio enormemente, no resolverlos.

–Me hablaba de juegos malditos... Cuénteme alguna historia que aparezca en ‘Expediente V’

–Pues hay varios juegos que arrastran una aureola de malditismo porque se han visto involucrados en crímenes reales. Ya no hablamos de leyenda. El más popular es Doom, el juego que definió el disparo en primera persona y que tuvo un gran éxito en los 90. Pero también Doom arrastra esa pátina de malditismo porque a finales de los 90 en el instituto Columbine (Colorado) se produce una gran masacre ejecutada por dos chavales que cogen unas armas y abren fuego contra sus compañeros. Pues se descubre que esos dos chavales habían practicado, de forma como si fuera un simulacro, todo lo que iban a hacer a través del videojuego Doom, de hecho, llegan a crear un mapa que representa su instituto en el videojuego. Y ahora llega la pregunta clásica...

–...¿Tiene la culpa el videojuego?

–Exacto... Pues creo que no. Los factores para que alguien haga algo así son diversos: educación, estos niños estaban sometidos a una fuerte presión porque sufrían bullying... Podemos buscar mil razones pero el videojuego se convierte en una especie de culpable sin tener culpa. Es una herramienta que ellos usan pero en ningún momento el videojuego incita a disparar contra tus propios compañeros. También es importante reseñar que hoy día está bastante controlada lo que es la clasificación por edades del videojuego. No tiene sentido que un niño de 8 años juegue a un título que en la caja pone claramente que es para adultos, ahí entra en juego que los padres cuiden a qué tiene acceso su hijo.

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