Leopoldo Abadía | Divulgador económico "Dios se lleva perfectamente con la economía"

Leopoldo Abadía. Leopoldo Abadía.

Leopoldo Abadía. / Finanbest

Zaragozano de cuna y barcelonés de residencia, Leopoldo Abadía (1933) ha escrito más de una decena de libros sobre divulgación económica, aunque él es ingeniero, desde que sorprendió con La crisis ninja en 2009. Ahora, parafraseando la película de Gene Kelly, publica Sonriendo bajo la crisis (Espasa). Con gran sentido del humor, Abadía disfruta de una particular gira promocional que él llama "Leopoldo Zoom Tour", pues viaja por toda España pero sentado por el confinamiento en el despacho de casa para promocionar su obra. "La entrevista va en la contraportada o dentro", pregunta, "para decírselo a mis nietos".

–Lleva con su mujer más de 60 años. Una inversión segura a largo plazo.

–62 años y es una inversión muy segura y ya se ha visto que a muy largo plazo.

–Dice en su libro (Sonriendo bajo la crisis, Espasa) que no vivimos una crisis, sino un cambiazo.

–Sí, antes de la pandemia escribí en este libro que no venía una crisis sino un cambiazo total, hice una lista de 38 cosas, relativismo, redes sociales, millennials, empoderamiento de la mujer, demografía... Y con la pandemia me dije: "Es el petardazo del cambiazo".

–Crisis aparece en el título...

–No es una crisis como la de hace 12 años, culpa de unos sinvergüenzas que inventaron un producto y estafaron a medio mundo; lo de ahora es un estado de guerra contra un bicho asqueroso que nos mata poco a poco; desde ese punto de vista no es una crisis sino un cambio total de manera de vivir. En el libro titulo con crisis porque si hubiera puesto Sonriendo bajo el cambiazo, no lo compra nadie.

–¿Pedro y Pablo enchufarán la máquina del dinero o acabaremos picando piedra?

–Pedro y Pablo no pueden poner la máquina a funcionar porque gracias a Dios somos ¡europeos! Sí la pone la UE, que dará 500.000 millones a fondo perdido, sobre todo a España (77.000 millones) e Italia. Lo que pasa es que exige reformas, así que si Pedro y Pablo quieren el dinero, tendrán que hacerlas.

–Es gran fan de Merkel, ¿por qué la beatificaría?

–Yo la canonizaría. Es la mujer que nos ha puesto orden y ha explicado la pandemia mejor que Salvador Illa y que Fernando Simón. Cuando ha bajado en las encuestas ha sido porque ha abierto las puertas de Alemania a un millón de refugiados. Es una mujer de una categoría increíble, que siga mandando, por Dios.

–La deuda pública marca un récord de 1,22 billones, alrededor del 98% del PIB. ¿Estamos más tiesos que la mojama?

–No sé, últimamente no pruebo la mojama. El 98% del PIB es como si usted tiene un sueldo de 1.000 euros y una deuda de 980, le dejan 20 para vicios. Hay una cosa que llaman la vulnerabilidad de la deuda, porque por falta de nombres no será, y es que gracias a que los intereses están bajos sólo pagamos 31.500 millones al año de intereses; si un día suben y se ponen en 40.000 o 50.000, habrá suspensión de pagos, eso es la vulnerabilidad de la deuda. En definitiva, mientras los intereses estén bajos, aguantaremos; si suben, pegaremos un cambiazo.

"Yo canonizaría a Merkel; nos ha puesto orden y ha explicado la pandemia mejor que Illa y que Simón”

–"La solución para los países endeudados es generar un crecimiento sólido y sostenible". La frase podría ser de mi sobrino de 12 años pero la dijo Lagarde.

–Esta chica me cae bien, pero eso es una tontada que podemos decir usted y yo, aunque nos entraría la risa. España lo que tiene que hacer es salir de ésta. Con la prudencia parece que la desescalada funciona más o menos y además con la buena noticia de que la UE nos da dinero. Lo que pasa es que si le regalan pasta y lo ven con un Lamborghini, le dirán: “De qué va, cómprese un 600 de tercera mano y va que chuta”. La UE no exigen recortes, sino reformas, que es más duro todavía.

–¿Nos hubiese ido mejor con un virólogo previendo la quiebra de Lehman Brothers y un economista estudiando el Covid-19?

–Si le digo que sí, lo pondrá en el titular.

–Diga lo que quiera.

–El ministro Duque dijo una tontada como la copa de un pino cuando le preguntaron por qué muere tanta gente en España y respondió que "hombre, los viejos han vivido más que los de Europa". Vino a decir que ya les tocaba morirse; oiga, ministro, váyase a la Luna y quédese allí.

–¿Dónde meto 5.000 eurillos de ahorros?

–Si se lo preguntase a mi mujer, diría que debajo del colchón. Yo le digo que lo que sea más parecido a debajo del colchón. Si le ofrecen un producto estructurado basado en unos asuntos convertibles ligados a las acciones de un banco islandés, diga que no porque no ha entendido nada, ni yo tampoco. Si es una inversión a plazo fijo, pregunte cuánto le rentará. Insisto, algo que entienda.

–"Es la economía, estúpido". ¿Tumbará la derecha con este reclamo al Gobierno de Sánchez?

–Ya Sánchez lo está haciendo suficientemente mal... Hacerlo bien ahora debe ser difícil, pero se ha buscado un socio que no es cómodo. Supongo que ahora Pablito Iglesias tiene tentaciones de aprovechar la excepcionalidad. El otro día alguien dijo que este Gobierno está muerto; pues no lo sé, pero que no está muy vivo sí lo sé. Me da impresión de que tiene poca vida.

–Católico confeso, ¿cómo se lleva Dios con la economía?

–Perfectamente. El problema no es que Dios se lleve mal sino que cuando se habla de la ética profesional, social... es mentira. La ética consiste en distinguir el bien del mal, punto. Si soy ético, lo soy por la mañana en misa, a mediodía con un café con un amigo, haciendo negocios, al salir por la noche con mi mujer a dar una vuelta... Si soy ético y se traduce a mi quehacer diario, entonces Dios se lleva perfectamente con la economía. Si soy un sinvergüenza, no es que Dios se lleve mal con la economía.

–Tiene 12 hijos y 49 nietos. ¿Es más difícil acordarse del nombre de todos o recitar de carrerilla el PIB de todos los países de la OCDE?

–Tengo 49 nietos, una bisnieta y están en camino dos bisnietos más. Somos 79 en el núcleo familiar, por si nos quiere invitar a cenar.

–¿Pidió permiso a Pedro Almodóvar para titular un libro Abuelos al borde de un ataque de nietos?

–Pues no. Esto se le ocurrió a mi hijo Gonzalo en un AVE. Le dije que me parecía fenomenal y ahí se acabó. No hubo ningún permiso.

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