Salvador Távora. Dramaturgo

"Sólo me falta ser del Barça y llamarme Jordi"

  • Jordi Pujol le entregó en 1997 la Cruz de Sant Jordi por su obra Identidades. El mismo año que presentó Carmen en la plaza de toros de Ronda con un anfitrión muy especial, Antonio Ordóñez. "Empezamos juntos en los novilleros".

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-He aparcado el coche en la calle Nana de Espinas, esquina con Los Palos y Herramientas. Ese privilegio no lo tuvieron en vida Shakespeare ni Molière...

-Espero que los árboles no tapen los rótulos.

 

-Los Palos es de 1975. ¿Dónde les coge la muerte de Franco?

-En Italia. En 1975 salimos de Sevilla en marzo y regresamos en diciembre. En octubre actuamos en Parma y cuando muere Franco estamos en Ferrara. Nos anunciaron como grupo antifranquista y nos pusieron escolta policial. Dos policías en bicicleta, uno delante y otro detrás de nuestra furgoneta.

 

-En 1977, Herramientas, el año de las elecciones y la vuelta de los exiliados...

-Alberti vio esa obra en un local de Vallecas, junto a una iglesia. En El Gallo Vallecano, en vez del Rayo.

 

-Nana de Espinas es de 1982. ¿Esperaba más del primer triunfo electoral de la izquierda en España?

-Fue una decepción. Si un país no cambia su estética, no cambiará su cabeza y su ideología. Acabamos con el modelo de los montajes grandiosos de concepción pequeño-burguesa. Pienso que un pueblo se parece mucho al arte que hace y Andalucía todavía más. Casi conseguimos hacer desaparecer esa imagen de la Andalucía panderetera que nuevamente se nos ha echado encima de golpe.

 

-¿Por qué lo quieren tanto en Cataluña, donde lo acaban de homenajear?

-Fuimos en 1972 con Quejío. La Cuadra actuó en más pueblos de Cataluña que de Andalucía. 26 montajes de Quejío en Andalucía; 167 en Cataluña. 12 de Los Palos en Andalucía; 86 en Cataluña. 43 de Andalucía Amarga en Andalucía; 72, en Cataluña.

 

-¿Está Cataluña Amarga? ¿Ha vivido una sensación de que se van de España?

-Sigue siendo la misma tierra que nos recibió con los brazos abiertos porque dejaban de tener sentido los espectáculos del Paralelo, de la gracia y el salero, incluso del cuplé. Hubo un crítico, Val Jarrín, que en un periódico dijo que La Cuadra estaba envenenando Barcelona y sugirió a las autoridades que nos encerraran en un correccional. 

 

-Llegó en la época del Barça de Cruyff y sus estibadores andaluces, Gallego y Migueli...

-Yo estaba en otra historia.


-Joan Font, de Els Comediants, trabajó en la Expo, y usted y Cristina Hoyos en los Juegos Olímpicos. 

-Canté con Montserrat Caballé la canción La Paloma del espectáculo Alhucema.

 

-Els Joglars han vuelto a Barcelona, pero sin Albert Boadella.

-Boadella nos ha invitado a Madrid, al teatro del Canal que dirige, y nos presentó Memoria de un caballo andaluz.

 

-Tricicle están de aniversario. ¿Es verdad que es más difícil hacer reír?

-No creo. Sería incapaz de hacer reír porque yo mismo soy incapaz de reírme. 

 

-¿Qué le han dicho en Barcelona?

-El consejero de Cultura de la Generalitat dijo que La Cuadra forma parte de la cultura catalana.

 

-¿Piensa el consejero de Cultura de la Junta que forman parte de la cultura andaluza?

-Me hubiera gustado que estuviera allí, pero su agenda no se lo habrá permitido. Fue un homenaje muy bonito. Estuvo Marta Ferrusola con un mensaje muy cariñoso de su esposo, Jordi Pujol; Juan Marsé, el publicista Luis Bassats, Paco Ibáñez cantó Andaluces de Jaén y Marina Rosell el Météque de Moustaki.

 

-Como torero que fue, ¿qué le parece que el Ayuntamiento de Barcelona censurase una foto de Juan José Padilla?

-Hay cosas que encuentro inexplicables. El mismo día de mi homenaje venía la foto de Padilla en la portada de La Vanguardia.

 

-¿Cómo llegó hasta García Márquez?

-A través de su agente Carmen Balcells. Estuvo en agosto de 1990 en el estreno en México de Crónica de una muerte anunciada y dijo a los periodistas que se quedó sin respiración.

 

-¿Cuándo descubre América?

-En 1973 fuimos con otros cuatro grupos a Puerto Rico. Y en Caracas salimos ante un auditorio estudiantil que una semana antes había llamado reaccionario a Fidel Castro.

 

-¿Profeta en su tierra?

-Pasé de ser hijo maldito a hijo predilecto. Hubo un tiempo en que mi casa era el festival de Nancy. Con Pina Bausch, Peter Brook, Tadeusz Kantor...

 

-¿Qué queda del torero?

-Estoy en el cuadro de honor de la Maestranza entre los pocos toreros que cortaron un rabo. Fue el 17 de febrero de 1952. No tenía ni 18 años. Comparto honores con Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín. No está ni Curro.

 

-¿Con Curro toreó?

-Nos quedó pendiente un trabajo para la Expo en la Maestranza. La última vez que hablamos con Camarón fue cuando lo vimos en casa de su madre en La Línea. Íbamos Ortiz Nuevo, Curro, Pulpón y yo. Nos dijo que sería lo último que haría. En la soledad de Curro y en la de Camarón yo iba buscando mi propia soledad. Pero no pudo ser. Se murió en plena Expo.

 

-Torero como Curro, flamenco como Camarón. ¿Sus dos mitades?

-A los tres nos gustaba mucho el potaje de garbanzos.

 

-¿De Vargas Llosa no hizo nada?

-Estábamos en conversaciones para llevar al teatro La Chunga pero le dieron el Nobel.

 

-El año que España ganó el Mundial. ¿Dónde vio el gol de Iniesta?

-El gol me lo contaron.

 

-Él es de un pueblo de Albacete y también forma parte, como usted, de la cultura catalana...

-A mí sólo me falta llamarme Jordi y ser del Barça, pero soy bético, como mis nietos y mis bisnietos.

 

-¿Le marcó su época?

-Nací en 1934. Soy niño de la posguerra, como Juan Marsé, como Caballero Bonald, como José Monleón.

 

-Torero, dramaturgo...

-Y soldador eléctrico en Hytasa hasta que me fui voluntario a Aviación. Mi padrino, Rafael el Gallo, habló con el general del Estrecho, Díaz de Lecea. Le brindé un novillo y en la montera me escribió una nota: Goza usted de permiso indefinido. Al Gallo le regaló una caja de puros. 

 

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