Toteking | Rapero "Intento enfadarme menos desde que murió mi padre"

El rapero Toteking. El rapero Toteking.

El rapero Toteking. / Juan Carlos Muñoz

Manuel González Rodríguez (Sevilla, 1978) es Toteking, eminencia del rap español que se atreve ahora con la literatura. En Bunker (Blackie Books) recorre a tumba abierta su vida este rumiante (un tipo de trastorno obsesivo compulsivo) que se aficionó a los libros por su padre y que cinceló Enrique Vila-Matas. La charla fue hace varias semanas, cuando el mundo era (más) normal.

–"Sentimental, vehemente, pesimista e ilustrado". ¿Clava su perfil el compañero Francisco Camero?

–Sí. Dicen que en la intimidad soy muy divertido y algún amigo me ve descojonante. La gente no cree que un pesimista pueda ser divertido. Vila-Matas recurre a Duchamp: "He vivido una vida absolutamente maravillosa". Yo igual, pero no dejaré nunca de ser un pesimista.

–Rapero, aficionado al baloncesto y lector empedernido. Prototipo de outsider.

–Totalmente, aunque después en Sevilla me he llevado grandes sorpresas; hace poco descubrí a Elisa Victoria y me flipó, ojalá hubiera caído en mi cole. Sevilla tiene muchísimas migas en otros aspectos, pero el grueso que se ve es bastante casposo.

Búnker se llama su primer libro. Está aceptado por la RAE, pero ¿fortín o refugio no valían?

–Barajamos refugio, pero búnker tenía más fuerza y me representa más.

–"Odio a la gente. Odio a los hombres, a las mujeres, y a los no binarios. Odio a las mascotas y a las personas que despiertan cada día con energía y ganas de desayunar". Un inicio bajonero.

–Sí, pero el libro hay que acabarlo. Es un viaje con muchísimas sensaciones. La rabia del inicio es la que tenía cuando mi padre falleció.

–¿Es un Quijote de tantos libros que ha devorado?

–Tanto no. Hace varias semanas me encontraron un bulto en la lengua, por suerte es un mucocele, pero como soy hipocondriaco pensaba que me iba al carajo y mi primer impulso fue releer el Quijote. Lo estoy haciendo. Pero no tengo tantas lecturas. Ojalá.

–¿Con qué cara le miran sus seguidores cuando lo ven en un aeropuerto leyendo a Stefan Zweig?

–Al escritor Dani Ruiz lo conocí así, en el aeropuerto de La Coruña. Me pidió una foto para su hijo. Él leía a Zweig y le comenté que me flipó Fouché, hablamos de la biografía de Magallanes, de las cartas con Joseph Roth... Me gusta que fans o raperos se enganchen a libros que recomiendo, como El viaje al fin de la noche, de Celine, le cambió la puta vida a unos cuantos.

"Envejecer me está sentando fatal, no intelectualmente, pero me angustia ver canas en el pelo y la barba"

–Compra tinte para enmascarar las canas en la cabeza y en la barba. Se nos ha caído un mito...

–A ver, tío, envejecer me está sentando fatal, pero no intelectualmente: estoy al mismo nivel para escribir canciones, por suerte no estoy senil, y es raro porque me he hartado de beber, y la cabeza me funciona. Pero no acabo de ver canas en mi cara y me las he dejado 20 veces, es superior a mis fuerzas. Me veo blancos el pelo y la barba y y no puedo. No es coquetería, me angustia y me da mucha pena.

–Tiene una excelente relación con su hermano, el también rapero Shotta. ¿Por sus nombres de guerra se adivina quién es el cuerdo?

–No. Mi hermano siempre ha sido muy desfasado. Por mi carácter piensan que soy más sobrio, pero me tomo tres copas y estoy a su nivel.

–Baloncesto. Su padre, médico y entrenador, decía que Aíto le copió una defensa.

–Mi padre la llamaba la divertida, porque no era ni zonal ni individual, sino defensa mixta que se usa ahora más en el baloncesto.

–¿Pero Aíto la plagió?

–Era contemporáneo de Aíto, pero mi padre estaba en Segunda Nacional. Lo decía de coña: "La ha copiado, la ha copiado".

–Despreciaba a los rivales que llevaban más de 15.000 pelas en indumentaria.

–Mi equipo entero porque sabíamos que íbamos a jugar, no a un desfile de modelos. La mayoría de los conjuntados perdían más el tiempo en el espejo que entrenando.

–Dice que los valores empezaron a perderse cuando Jordan enseñó su casa. Ya nadie quería jugar como él, sino tener su mansión.

–Claro, es un error garrafal. En esa época ninguno de mis amigos querían ser como Hugh Hefner en Superdetective en Hollywood 2. Teníamos 20 años, estábamos salidos como animales y nos gustaba cualquier niña, pero aun así veíamos esa peli, en la que salía la mansión Playboy llena de modelos, y queríamos ser Axel Foley (Eddie Murphy) porque no nos interesaba el estilo de vida de Jesús Gil ni del playboy millonario.

–Estuvo federado y se lo tomó en serio, pero...

–Jugaba dignamente. Pero nunca fui capaz de soltarme y ver hasta dónde podía llegar jugando al básket porque mi padre era el entrenador y tenía un carácter duro. Me daba mucha vergüenza jugar para mi padre.

–Kobe.

–Vaya movida, colega. Otra de las hostias grandes que te pegan en la cara, además con mi edad. Eso te hace darte cuenta de que no hay que seguir ninguna dieta.

–Quesito naranja: ¿quinteto de los Blazers que rozaron el anillo en el 90 y el 92?

–Hostia. Drexler, Porter, Kersey, Duckworth...–

El cuatro: Buck Williams.

–Verdad, lo ha puesto difícil.

–¿Guarda más botas, gorras o libros?

–Libros de aquí a Pekín.

–Si le pregunto por Podemos, igual el vicepresidente del Gobierno censura la entrevista... Fue muy de ellos antes, ¿no?

–Del tema político ya no hablo, desde que murió mi padre hace cuatro años me dediqué a mirar a la vida. Y desde hace unos años me he despegado completamente de la política. Voy a intentar enfadarme menos.

–No se haga el duro: ¿tiene algún amigo de derechas?

–Le prometo que no lo sé, quizás sí, pero ni idea.

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