Aitana Ocaña | Cantante y ex concursante de ‘OT’ "Preferiría vivir un verano en el anonimato a volver a la academia"

"Preferiría vivir un verano en el anonimato a volver a la academia" "Preferiría vivir un verano en el anonimato a volver a la academia"

"Preferiría vivir un verano en el anonimato a volver a la academia" / josé ángel garcía

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No se sentía muy a gusto con el tema que tuvo que defender junto a Ana Guerra, pero tanto ella como su compañera batieron todos los récords con Lo malo. Aquel éxito sólo fue el comienzo de todo lo que luego le llegaría a Aitana (Barcelona, 1999). La ex concursante de OT era una de las favoritas entre un público que ahora se cuenta por legión de fans. Espontánea, carismática y capaz de poner la piel de gallina en sus interpretaciones, Aitana acaba de lanzar al mercado Spoiler, la segunda parte de su primer trabajo discográfico, que tuvo Trailer como primer EP.

-Trailer y ahora Spoiler, la mejor forma de mantener enganchado al público, ¿y de motivarse?

-Para mí era una motivación muy grande. Tenía muchas canciones guardadas y algunas me gustaban mucho. No entendía por qué tenía que guardarlas en un cajón cuando podía sacar un primer EP a modo de adelanto. Mi cuerpo me pedía sacar música; estábamos en noviembre y sólo había sacado una canción, necesitaba lanzar algo ya.

"Para mí no significaba nada ganar 'Operación Triunfo' porque ya lo había ganado todo"

-Ambos trabajos son algo eclécticos. ¿No hay estilo que la defina por miedo a encasillarse o porque de momento no se siente identificada con ninguno?

-Nunca me ha dado miedo encasillarme, me gusta mucho probar. Es el primer disco que saco y estoy investigando en el mundo de la música y en mi interior. Me ha tocado crecer en los dos ámbitos, por eso me gusta mucho explorar e ir averiguando los estilos que me gustan. Me gusta escuchar un disco y que tenga variedad, porque si todo el rato es similar me termino aburriendo. Por eso, a la hora de hacer el espectáculo, no quería hacer sólo baladas, no me veía haciendo eso exclusivamente. Me encanta cantarlas, y a la gente escucharlas, pero necesitaba su momento de motivación.

-Acaba de cumplir 20 años y ya ha alcanzado un éxito al que algunos llegan muy de adultos. ¿Qué le hace mantener los pies en el suelo?

-No entiendo por qué tendría que tener los pies en la tierra. Al final esto es un trabajo como cualquier otro. Es verdad que tengo la suerte de trabajar en algo que me encanta y que ni siquiera veo un trabajo. Mi familia me recuerda diariamente de dónde he venido y, sobre todo, lo que cuesta trabajar de lo que te gusta. Por eso intento trabajar duro diariamente. Al final todo este mundo de la fama depende de cómo lo quieras llevar tú. Es todo tan subjetivo, que no existe en sí un mundo de la fama, es como tú lo quieras ver y lo quieras llevar. No tengo mucha experiencia en esto y estoy aprendiendo.

-Para otras jóvenes de su edad es un referente. ¿Lo ve como una responsabilidad o tiene su rollo?

-Me parece precioso. Sí que es verdad que da un poco de miedo en cuanto a que al final estás jugando con los sentimientos de muchas personas. Tienes que tener mucho cuidado porque a lo mejor hay cosas que a ti te pueden parecer bien, y que están bien, pero que a otra persona le pueden doler. Intento ser siempre yo misma con un poco de filtros para no dañar a nadie y para que la gente que me vea se sienta a gusto. Más que nada por redes sociales, que es donde más expuesta estoy. Me he dado cuenta de que encontrarme con personas por la calle que me dan sus impresiones me gusta muchísimo más que las redes sociales.

-A cada foto que cuelga en Instagram le buscan el punto negativo. ¿Las redes sociales le hacen perder la fe en la humanidad?

-Al final todos somos muy valientes cuando nadie sabe quién hay detrás. En la calle nadie viene a decirme algo sin respeto. Me encanta que me paren y me digan qué les ha parecido mi trabajo, con sinceridad y desde el respeto. Todo el mundo es muy considerado, respetuoso y amable. Son como dos mundos. En redes sociales me ponen cosas preciosas pero también otras que pueden doler un poco. Pero muchas de ellas vienen de cuentas que no son de nadie. Siempre voy a recibir bien los comentarios, si se hacen desde el respeto. Si no es desde el respeto, ni siquiera los voy a introducir en mi mente porque no me compensa.

-¿Quedar segunda en OT le ha dado ventaja en cuanto a las expectativas que se crean en torno al ganador?

-Nunca he pensado en qué posición quedaba, para mí era un número. Me hizo muchísima ilusión que ganara Amaia, se lo merecía. Para mí no significaba nada ganar Operación Triunfo porque ya lo había ganado todo. Sabía que después de eso tenía que trabajar duro, con independencia de la posición en la que quedase.

-Parece que lo que haga Aitana se mira mucho más con lupa que lo que haga el resto de sus compañeros.

-Al final vivimos de los medios y de la gente que divulga nuestro trabajo y lo valoro mucho. Siempre que me siento delante de un entrevistador estoy muy agradecida que me quiera entrevistar. Para mí eso es algo muy importante. No sé por qué a mí se me mira más. Sé que los medios trabajan a razón de lo que el público demande, así que entiendo que quieran saber cosas de mi música y de mi vida personal. Ahora, yo explico lo que creo conveniente.

-Regresar a la burbuja de la academia, volver a vivir un verano en el anonimato o el reconocimiento internacional, ¿con cuál se queda?

-Volver a la academia, no. Me encantó estar allí y fue una experiencia única. No la volvería a vivir porque creo que es algo que sólo se vive una vez en la vida. Un verano en el anonimato me daría igual porque realmente hago lo que quiero. La gente no me molesta, si fuera anónima no me pediría fotos pero sólo eso. Sí que es verdad que lo que no sé gestionar es el tema de los paparazzis. Es raro. La gente no lo sabe pero soy muy vergonzosa y a veces no sé cómo reaccionar. Que me estén siguiendo me da muchísima vergüenza, aunque es algo que entiendo. En cuanto al reconocimiento internacional, es algo que me tengo que trabajar. No podría elegir tenerlo así, de repente, porque es un proceso que quiero vivir. Si algún día llego a tener ese reconocimiento internacional quiero vivir el proceso de cómo he llegado hasta él. Así que creo que elegiría el verano, pero por la vergüenza.

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