Tom Horsey | Empresario e inversor en empresas emergentes “Las consecuencias de este virus traen un cambio de paradigma”

Tom Horsey, en un acto en Málaga.

Tom Horsey, en un acto en Málaga. / M. G.

Aunque vive entre Malta y Sevilla, Tom Horsey es británico (Tiverton, 1973). Hijo de una familia ecuatoriano-holandesa, salió pronto del condado de Devon, primero para ir interno al colegio, algo habitual en la Inglaterra rural. Antes de ir a la Universidad de Aston, donde estudió Empresariales, en 1991 vino a aprender el idioma a España. Tras una etapa como empleado cualificado, en 2001 crea su primera empresa. En 2005 empezó su etapa como cofundador e inversor en innovación. Lo es, entre muchas participadas, en Mox o la aceleradora Startup Labs Spain, ubicada en Sevilla. Ahora trabaja en la germinación de un fondo de inversión desde Andalucía.

–¿Antes del frenazo de la pandemia, cuál era la situación del negocio de fomentar la innovación con startups en Andalucía?

–Nefasta.

–¿Incluso antes del virus?

–Hay startups, pero para una población de diez millones de personas hay muy pocas empresas en comparación con otros lugares. Uno de los problemas que estamos intentando resolver es que no hay apoyo, ni comercial –con relación de servicio– ni de financiación por el tejido industrial andaluz, tampoco hay  riqueza de family offices que inviertan ni business angels. Los dos business angels principales somos Andreas Mihalovits en  Marbella y yo. Y él es alemán y yo soy inglés. Sí hay mucho apoyo público pero no privado.

–¿Entonces no es un problema de la Administración? Tendemos a culpar al Estado o a la Autonomía cuando la respuesta es de la sociedad civil, ¿no?

–Exacto. Ahora mismo estoy leyendo The Rainforest: The Secret to Building the Next Silicon Valley, [de Victor W. Hwang y Greg Horowitt], y por ahora lo que estamos haciendo nosotros es lo correcto. El problema no es la Administración, sin ninguna duda. Hay cosas que se pueden hacer mejor, pero no es por falta de ganas o de iniciativas, pero no hay apoyo del sector privado.

–¿Faltan empresarios?

–Nos falta apoyo del tejido industrial y empresarial. Sí, claramente hay un problema en Andalucía, en toda España pero más en Andalucía, cultural en cuanto al emprendimiento. Sin apoyo del sector privado, hay una limitación en la ayuda que puede prestar la Administración. Ni los funcionarios y los políticos conocen lo que es montar una empresa.

"En Andalucía tenemos menos 'startups' que otros lugares, y no por falta de apoyo público, sino privado"

–¿Falta conciencia de la importancia de un ecosistema  de empresas innovadoras,  y de que éste ayuda a todo el tejido productivo andaluz?

–Mi sensación es que sí. Es verdad que nos llegan muchas personas con ganas de hacer cosas, pero si lo comparas con los que lo hacen en Valencia, por citar un ejemplo, no son tantos.  Es cierto que Mercadona y Juan Roig han hecho un trabajo allí impresionante, pero además hay un encaje entre el mercado privado y el público, y también un mercado de business angels, de empresarios, enorme. Necesitas todas las piezas. Si nosotros sólo tenemos la pública y encima arrastramos un problema de que no hay cultura de emprendimiento, es que es súper complicado. O los empresarios no se dan cuenta o lo desconocen. Hay empresarios súper buenos, muy listos, en Andalucía. Si no lo hacen tiene que ser porque no son conscientes. En parte puede ser por lo que dice de esperar que lo resuelva la Administración.

–¿Cómo cree que va a afectar la pandemia  la economía en general?

-Estoy pesimista. Acabo de tramitar dos ERTE. En Mox, por ejemplo, que sirve mucho para ver lo que está pasando, no hemos visto que aumente el comercio electrónico; el reparto de comida preparada cayó un 70% con el confinamiento y el envío de comestibles sí aumentó mucho. La razón por la que cayó tanto el food delivery no es tanto por falta de demanda, sino de oferta, porque muchos restaurantes dejaron de servir comida. Todo el sector de la hostelería, que da empleo a millones de personas,  está muy mal. Y aunque haya un repunte, porque vivamos una segunda Navidad porque se festeje poder salir a la calle, como el margen es tan bajo, no sé si esas empresas van a poder  subsistir aunque haya liquidez. En España, que depende de los servicios o la industria del automóvil, que también está fatal, veo muchas dificultades. El turismo internacional tardará en volver. Para empezar los países emisores van semanas por detrás en el confinamiento. Y lo primero que harán no será irse de vacaciones al extranjero.

–¿Ve el turismo perdido para  este verano?

–Sí, veo perdida la campaña de verano. Pero los problemas se van a dar en todos los sectores, porque se están cayendo negocios que están interconectados. Empiezan los impagos...

–¿Un efecto en cadena?

–Exacto. Afectará a todos. Y dentro de unos meses me temo que Hacienda empiece a ser súper exigente con los cobros. Porque las arcas púbicas necesitan más dinero.

–¿Y en  las startups?

–Soy más optimista en ese caso. Por tres razones. La primera: las startups son más ágiles y tienen costes bajos. Van a ser más capaces de aguantar. La segunda: justo antes de las crisis casi había demasiado dinero. Está invertido y los fondos tienen obligación que reinvertirlo, porque es su negocio. Y tercera: va a haber más conciencia de que es un sector en el que invertir. Va a haber inversores que hasta ahora no han entrado que van a hacerlo después de esta situación. Y las aceleradoras está redoblando su apuesta para entonces.

–¿Habrá un cambio de paradigma tras el Covid-19?

–Habrá más preocupación por la salud, más comercio electrónico y un empuje grande al teletrabajo, después de esta experiencia. También habrá mayor digitalización de los pagos. Las fintechs tienen un gran futuro.  Esas consecuencias traen un cambio de paradigma. Todo además en sentido positivo. Quizás hasta un cambio en los gobiernos. Importará más la gestión y menos la política.

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