"Esta crisis no durará siempre, es el momento de invertir"
-Tinto y Andalucía: palabras que no casan mucho.
-Porque apenas se había intentado. El tinto andaluz tiene un gran porvenir.
-¿Cuánta gente le auguró en el 99, cuando arrancó su proyecto en Arcos, que se iba a estrellar?
-La gente, en general, no creía en el proyecto, incluida la gente de Cádiz.
-¿Por qué no Burdeos o el Priorato. ¿Por qué en un sitio con tan poca tradición de tintos?
-Porque quería innovar. Aunque soy valenciano, conocía Cádiz, pero sobre el terreno me sorprendió que contaba con todas las condiciones que buscaba.
-El crítico Robert Parker, un gurú, elevó a los altares sus vinos de Huerta de Albalá. ¿Cuánto le debe?
-Es algo a lo que le doy la importancia justa. El que decide es el consumidor por muchos puntos que los críticos den a tu vino.
-¿Y quién es su consumidor?
-Hacemos vinos para todo el mundo, no para la elite. Lo tenía claro desde el principio. Nuestro consumidor está en toda la sociedad.
-Todas las noticias apuntan a un mal momento del vino y usted decide comprar viñas a Osborne. ¿Contradictorio?
-Es cierto que el consumo del vino ha descendido casi un 17% y que los grandes vinos, los más caros, son los que más lo están sufriendo. Es normal. El vino ya no es un alimento de consumo diario y tiene cierto halo de lujo, lo que en un país con las cifras de paro que tenemos da el resultado que da. Pero también es cierto que esta crisis no durará siempre. Si pensara así, cogería el cash y me iría a las Bahamas. Como no pienso así, creo que es el mejor momento para invertir. En crisis es cuando tienes más tiempo para pensar las operaciones.
-¿Se considera más empresario o bodeguero?
-Soy un bodeguero con mentalidad empresarial, aunque es cierto que en el vino se da mucho el bodeguero romántico que descuida su vertiente empresarial.
-¿Cómo les ven en el sector más tradicional?
-Pues como a un bebé, pero un bebé listo y serio. Llevamos muy poco tiempo. Tenga en cuenta que al mismo tiempo que nosotros nacieron otras firmas que ya no existen o se han vendido.
-¿Y cómo ve, usted que es vecino, la situación de un vino anciano, como el jerez?
-Es la primera denominación del mundo y es uno de los mejores vinos que existen. Ojalá yo pudiera hacer jerez, aunque creo que no es el momento de dar ese paso. Ver las dificultades por las que pasa me duele personalmente. Como amante del vino que soy, me duele mucho, pero no soy quién para analizar las causas.
-Usted hace vino de autor y triunfa. ¿Es ese el modelo, es el fin de las denominaciones de origen?
-No he trabajado nunca dentro de una denominación, no las conozco por dentro. Todo lo que sea trabajar por la calidad me parece bien, pero si se pretende una regulación del mercado, entonces sí, pienso que desaparecerán. No creo que, en estos tiempos, sea su tarea.
-Exporta la mitad de su producción. ¿Algún mercado que reseñar?
-China nos está sorprendiendo. Estamos entrando muy bien. Empezamos en Hong Kong y ahora trabajamos con dar el salto a Pekín.
-¿Los chinos beben vino?
-Y lo aprecian. China es el futuro. No sólo del vino.
-¿Cuál fue su primer coqueteo con el vino?
-Recuerdo a la perfección la primera copa de un gran vino. Lo probé a los 16 años. No era español, era un Petrus. Me poseyó. Desde entonces el vino ha sido mi pasión. Lo he abandonado y retomado en mi juventud, pero a partir de los 30 años descubrí que quería vivir entre catas, probar y probar vinos.
-¿Le da rabia probar vinos que son mejores que el suyo?
-Cada vez que doy con un buen vino, un vino mejor que el mío, como usted dice, me entra una enorme satisfacción. Quiere decir que hay que seguir trabajando. Te ayuda a saber dónde estás y a dónde quieres llegar.
-Prepáreme un plan. Dígame un sitio, un plato, un vino y una banda sonora.
-Comer al lado del mar de Cádiz una ternera retinta sobre huesos de aceituna con una reducción de vino como hace el chef Ángel León, bebiendo un Taberner y escuchando Mediterráneo, de Serrat.
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