"Antes de entrar en la plaza, rezo por mí y los caballos a Dios y a la Virgen"
Antonio Domecq. Rejoneador
Este jerezano de 39 años pertenece a la tercera generación de una dinastía taurina que inició su abuelo, Álvaro Domecq Díez, en 1935. Es sobrino del rejoneador Álvaro Domecq y hermano de Luis, ya retirado, con el que rejoneó en pareja durante años. Criado en el campo, puso su primer par de banderillas sentado sobre los hombros de Paquirri. Casado con Macarena, tienen una hija de 5 años y un niño de 11. Esta semana se ha estado entrenando en una de las fincas de su familia, Los Alburejos, que alberga a unas 700 cabezas de Torrestrella. Hoy comparte cartel en la Maestranza de Sevilla con Sergio Galán, cuyos caballos eran el verdadero objetivo del atentado que sufrió su cuadra hace diez años. Algo que, dice, no superará nunca.
-¿Qué espera de usted el toro?
-Creo que esperará que lo trate lo mejor posible y que le enseñe. Tanto los seres humanos como los animales hemos venido al mundo a aprender.
-¿Se trata bien a un animal al que se va a matar?
-El toro ha estado viviendo plácidamente cuatro años en el campo. Ahora, en la plaza, lo importante es que la gente lo recuerde.
-¿Cree que el animal intuye a lo que va?
-El toro sabe que ha nacido para luchar y a la vez morir. Como en el circo romano.
-¿Y qué le va a enseñar?
-Le enseñaré a lucirse, a que embista bien. Intentaré quitarle las querencias, que la gente no vea sus defectos.
-¿Quién es más torero, su caballo o usted?
-Al caballo se le adiestra para ser torero, se le dota de personalidad, y acaba siendo más torero que uno.
-¿Entre ustedes hay buena comunicación?
-Los monto todos los días un mínimo de ocho horas. Nos conocemos perfectamente. Sabemos lo que el otro quiere con una mirada.
-¿Les habla antes de salir al ruedo?
-Más que antes de salir hablo con ellos después. Siempre vuelvo a darles las gracias a mis caballos y me consta que les gusta, porque me miran y mueven las orejitas.
-¿Cree que comprenden el significado de la Fiesta?
-Los animales lo entienden perfectamente todo. Saben hasta cuando una plaza es importante, por la tensión del torero, el ruido y el ambiente.
-¿Y qué más saben?
-Adivinan adónde nos dirigimos, por las maniobras del camión y las curvas. En el camino de ida ni se mueven. Y al regreso, cuando estamos llegando a casa, todos relinchan.
-¿Son conscientes del peligro?
-Totalmente. Se percatan antes que yo de si el toro es bueno o malo. En más de una ocasión han sido ellos los que me han salvado.
-¿Cómo?
-¡Tengo un montón de anécdotas! Cuando, por circunstancias de la vida, no he estado concentrado y he querido meterme por donde no debía, el caballo ha advertido mi error y se ha dado la vuelta.
-Comparten su miedo.
-Miedo hay que tenerle a todo en la vida. Lo importante es conocer al toro y controlar la situación para poder sentirte a gusto.
-¿Cuando entra en capilla, reza también por ellos?
-Rezo por mis caballos y por mí a Dios y a la Virgen. Soy devoto de la Virgen del Rocío y de la del Amor y Sacrificio.
-¿Lo suyo se lleva en los genes?
-En mi casa sí, porque desde chiquititos hemos estado vinculados al mundo del toro como rejoneadores y ganaderos. Por aquí han pasado millones de toreros, con los que tenemos muchísima amistad.
-¿Ese mundo cuenta con su propia filosofía?
-La filosofía es el arte. El toreo es un duelo de igual a igual, en el que vence el más inteligente, el que sabe anticipar el movimiento del contrario. Como en el ajedrez.
-Se asocia con la España caduca.
-Los que están en contra de los toros no se han parado a pensar en el bien que hacen. Desde el que diseña el traje de luces hasta el mozo de espadas, muchas familias comen de esto.
-Pero la crueldad del espectáculo de la muerte…
-La gente va a la plaza a ver el movimiento, el arte y los sentimientos. Lo que ocurre en el ruedo te puede hacer llorar.
-¿La Monumental de Barcelona es campo enemigo?
-Es una pena que Barcelona, donde había cuatro plazas de toros, tenga ya sólo una y la quieran cerrar. Me parece imposible que quiten la fiesta de los toros en Cataluña.
-¿Y si lo hacen?
-Acabarán por pedir que vuelva, porque habrá enormes pérdidas económicas para los catalanes.
-¿Por qué el toro de lidia es tan andaluz?
-Por el cariño y la afición que se le tiene. En estos años, con los cruces, hemos mejorado muchísimo la cabaña.
-Hay quienes dicen que han fabricado un monstruo.
-Los monstruos son ellos. Los toros ahora embisten más, son más dóciles, más honrados, más bravos y más bellos. Y tienen una vida maravillosa en el campo.
-¿La caída del caballo le dejó secuelas?
-En la vista. Cuando miro de reojo veo doble.
-Pero eso no le impide rejonear.
-Es cuestión de mover la cabeza. Además, cuando veo dos toros, me da el doble de miedo, y corro más.
-¿A qué caballos sacará hoy?
-Llevaré a la Vanidosa y Arán, Ruiseñor y Cacao, Capote y Fundido. Pero sólo a última hora decido cuáles montaré. Es mejor no pensarlo.
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