Fernando Hurtado | Bailarín y coreógrafo "Si hasta Víctor Ullate se ha rendido, qué podemos esperar"

Fernando Hurtado. Fernando Hurtado.

Fernando Hurtado. / javier albiñana

Formado entre Barcelona, Madrid, Sevilla, Fráncfort y Nueva York, y después de pasar por agrupaciones emblemáticas como Transit y Danat Dansa, Fernando Hurtado (Málaga, 1966) fundó hace veinte años su propia compañía de danza, afincada en Nerja. Sus producciones han tenido una especial resonancia en países latinoamericanos como Panamá, Nicaragua, Costa Rica y Paraguay, donde ha trabajado para los principales teatros. Ahora estrena su espectáculo El viaje de Alicia, que podrá verse hasta el 29 de diciembre en la Sala Gades de Málaga.

-En su nuevo espectáculo, El viaje de Alicia, sube a 27 personas a escena. ¿Tantas ganas tenía de complicarse la vida?

-Muchos son alumnos de los últimos cursos de los Conservatorios Superior y Profesional de Danza de Málaga. Espero que la experiencia les sirva de aprendizaje. No sólo en lo relativo a los artístico, también en cuanto a todo lo que supone gestionar una compañía, la responsabilidad de cara al público y ese tipo de cosas que no se enseñan en los Conservatorios. Aunque el proceso ha sido complejo, todos los bailarines de este espectáculo tienen aprendidas las coreografías y los materiales de todos los personajes. Si falla alguien por una razón fortuita para una función, cualquiera puede sustituirlo.

La fuerza creativa goza de buena salud. La moral, va y viene. Pero con un solo empujón ya echo a andar"

-Usted ha trabajado en varios países latinoamericanos y este montaje es una coproducción con la Fundación Pasos de Panamá. ¿Se podría entender su trabajo sin su presencia al otro lado del charco?

-No, pero no sé si eso es bueno o malo.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que si ven que trabajas mucho en otros países pueden pensar que lo haces porque no tienes trabajo aquí, o porque no te interesa tenerlo. Pero es que es cada vez más difícil sacar adelante una compañía de danza en España, sobre todo desde Andalucía. Casi todos los circuitos regionales, de entrada, están cerrados a las compañías propias. Eso significa que, por ejemplo, el 75% del circuito escénico de Castilla-La Mancha está reservado a compañías de Castilla-La Mancha. Pues bien, uno de los pocos circuitos abiertos es el de Andalucía. Es decir, que no hay ningún tipo de protección para las compañías de aquí, con lo que las instituciones públicas casi siempre terminan contratando a compañías de fuera. Es difícil.

-Pero, ¿hay futuro, o no?

-Hay presente. A ver, que te contrate o no una institución pública para actuar en un teatro se traduce en tener dos actuaciones más o menos al año. A nivel profesional no significa mucho, pero en cierto modo sí supone un apoyo moral que te reclamen en tu tierra. En cuanto al futuro, bueno, si hasta Víctor Ullate se ha rendido, porque lo que le ha pasado es que se ha cansado de luchar, pues imagínate lo que podemos esperar de todos nosotros, los demás.

-¿Una trayectoria de veinte años como la de su compañía es aval suficiente?

-Pues, precisamente, uno querría creer que el año en que tu compañía celebra su vigésimo aniversario se van a acordar más de ti, pero no es así. La verdad es que en Málaga, y en Andalucía, nos programan poco. Así que tenemos que buscar trabajo en otra parte, y eso llevamos haciendo veinte años. Tampoco sé si esto es bueno o malo. Sé que aquí estamos, por si alguien está interesado en que actuemos.

-¿Y qué balance hace de estas dos décadas de danza? ¿Ha valido la pena?

-Ante todo me siento satisfecho por llevar veinte años dedicado a esto como profesional en mi propia compañía y seguir en pie. Nos hemos enfrentado a la crisis general y a la crisis particular del sector, y hemos sobrevivido. Así que la fuerza creativa goza de muy buena salud, siempre encuentro motivos para seguir ideando espectáculos. La fuerza moral es otra cosa, va y viene. Lo que pasa es que a mí me basta un empujón para echar a andar. Justo ahora nos han propuesto producir un musical, que es algo que no hemos hecho nunca, y bueno, ¿por qué no? Podría ser interesante. Lo que pasa es que, claro, a mí me gustaría dedicarme a hacer lo que quisiera, tener suficiente tiempo y suficientes recursos para poder mantener la compañía exclusivamente con los espectáculos que creásemos nosotros.

-¿Espera que llegue esa oportunidad algún día?

-Mira, en uno de nuestros espectáculos, Alguien volverá a buscarnos, nos dirigimos al público al final y hacemos a los espectadores una pregunta muy concreta: "¿Y tú, qué esperas?" En una de las últimas funciones, le lanzamos la pregunta a un espectador y el hombre respondió: "Nada". Habrá quien piense que no esperar nada es un signo de desesperación, pero creo que entiendo a este hombre. Tengo 53 años y a estas alturas ya no espero que pase nada extraordinario, ninguna oportunidad de nada. Me conformo con seguir trabajando en lo que hago.

-¿La clave es mantenerse, que decía el clásico?

-Verás, justo cuando celebramos nuestros veinte años, después de mucho tiempo, nos hemos quedado sin ayudas de la Junta de Andalucía. En la última convocatoria de ayudas públicas se aprobó financiar con 90.000 euros sólo tres proyectos, y hemos quedado cuartos. Y esto no nos pasaba desde hace quince años. ¿Cómo puede uno reaccionar cuando pasa algo así? Pues lo mismo: trabajando sin esperar que pase nada.

-¿Cómo ve a la nueva generación de bailarines?

-Veo en los jóvenes mucha teoría pero poca iniciativa. Y vendría bien algo más de exigencia. Sin esto, el nivel artístico se resiente.

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