Ramón González, doctor en Robótica y colaborador de la NASA

"Los robots no serán nuestros enemigos"

"Los robots no serán nuestros enemigos" "Los robots no serán nuestros enemigos"

"Los robots no serán nuestros enemigos" / javier alonso

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-Hay quien no entiende por qué se invierte en investigación.

-Hay que hacerle llegar a la sociedad que invertir en investigación es hacerlo en los problemas que tenemos a diario. Significa que cuando vayamos al hospital, allí hay una máquina que permite hacernos una resonancia magnética o rayos X. Si no se invierte en investigación, esos aparatos no salen así porque así. Aparecen porque ha habido un grupo de ingenieros brillantes y porque se ha invertido. Nada es gratuito en este sentido. Hay mucho trabajo detrás. No debemos tomar las cosas aleatoriamente.

Estamos en la edad digital, pero a las puertas de una nueva era: la de las máquinas inteligentes"

-Usted emigró a Estados Unidos, pero no por necesidad...

-Yo estoy fuera porque me encanta mi trabajo, pero también es verdad que a mí me encantaría realizar mi carrera en España, en mi tierra. Primero porque la experiencia que yo tengo me gustaría aplicarla en mi gente, que tenga un impacto en las personas que yo veo por la calle. Estoy trabajando en algo que realmente me gusta y me llena, pero conozco a alguna gente que está un poco más desesperada porque ya llevan varios meses sin trabajo. Esa situación es más dramática. Es un impacto grande irte lejos de tu cultura, idioma o familia. Es un reto grande y se lo debemos de valorar mucho a toda la gente que está fuera. Sí, la gente minusvalora el trabajo de los investigadores; a veces no nos damos cuenta de los que se nos van fuera. Pero a otro país no se suelen ir los más malos, normalmente se van los más preparados.

-¿En qué consiste su trabajo?

-Trabajo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en este momento en dos proyectos de investigación con la agencia NASA; uno de los centros está en San Francisco y el otro es el centro Johnson de Houston (Texas). Ambos proyectos están relacionados con robots de exploración planetaria. Nos enfrentamos a algunos problemas críticos en cuanto a su movilidad. Uno de los inconvenientes es el deslizamiento de las ruedas. Sucede que el vehículo, al llegar a la arena suelta tipo dunas, pierde tracción y si continúa ese movimiento y la situación no se detecta, podría quedar estancando. Es muy importante tener sensores y algoritmos de control para cambiar la dirección de las ruedas o bien alertar al sistema de control del vehículo para que escoja otra ruta para llegar al punto comandado.

-¿Se han dado casos de robots de miles de millones de euros inmovilizados por una duna?

-Exacto. El Rober Spirit, operando en Marte desde 2004, en 2009 cayó en una duna de arena y lleva desde 2010 en misión estática. De hecho, hace poco se le gastó la poca energía que le quedaba en las baterías y la misión se dio por terminada. Esa misión costó miles de millones de dólares. Aportamos nuestro grano de arena a futuras actualizaciones de software de vehículos como el Curiosity o el Oportunity, en la actualidad en Marte, aunque ahora no trabajamos en aplicaciones operativas en vuelo. Ya se están planificando nuevos vehículos para el año 2020 y misiones a los polos de la luna. El software de deslizamiento que hay en el Curiosity lo ha diseñado Miguel, que en este momento es mi jefe. Él escribió hace varios años parte de ese software de control.

-Se habla de robots con sentimientos en un futuro.

-Una de las respuestas la doy en uno de los capítulos de mi libro. Estamos en la era digital y a las puertas de otra nueva era: la de los humanos y los robots. Cuando la gente habla de la robótica piensa en el futuro, pero es el presente. La empresas que construyen nuestros vehículos hace tiempo que utilizan robots. Ni están ensamblados por seres humanos ni están pintados por ellos. En Almería, muchas cooperativas tienen robots que realizan el proceso de lavado de genero (alimentos). La gente tiene que entender que el uso de robots no va a crear paro, los robots no vienen para ir en nuestra contra. Llegan a nuestro favor. Se van a aplicar en actividades peligrosas, tediosas o monótonas y van a crear más. Tomando como ejemplo la cooperativa, tienen un robot que lava en género. Éste va más rápido que un ser humano, eso significa que está más rápido disponible para envasarlo y paletizarlo, y necesitas tener más mano de obra para poder envasarlo y paletizarlo más rápido. Los robots no vienen a incrementar el paro; si se hace un uso adecuado de ellos, mejorarán nuestra calidad de vida.

-En definitiva, en provincias como Almería, los robots, a través la mecanización, mantienen y expanden la agricultura.

-La agricultura es un gran ejemplo. En Almería es su motor económico. Es cierto que si en el futuro quiere seguir siendo competitiva, tiene que empezar a añadir ciertos automatismos a los invernaderos para aumentar la producción. Hay diferentes formas, una de ellas es introducir en aplicaciones concretas sistemas robotizados.

-Se nos tiene que quitar el miedo a los robots.

-Exacto. El robot va a ser nuestro compañero de trabajo. Y encima tiene la ventaja de hacer las labores que a nosotros no nos gustan. Labores de pulverización dentro de un invernadero suponen un riesgo para el ser humano; si un robot lograra hacer eso, se reemplazaría este tipo de trabajo. El humano se dedicaría a otra labor. Se trata de crear riqueza para la empresa y esta puede invertir en contratar a más gente.

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