La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
l Los Reyes de España fueron recibidos ayer en la capital de Nueva Zelanda al estilo maorí, con una danza tribal en la explanada del Parlamento. Después de escucharse tres veces el sonido de una caracola, dio comienzo el baile del desafío, en el que un guerrero se acercó hasta el visitante con cara hosca y gestos intimidatorios, ocultando en su cinturón el rakau tapu, el dardo símbolo de la paz. El maorí arrojó al suelo el dardo y, mientras esperaba a que el invitado lo recogiera sin dejar de mirar al guerrero a los ojos, agitó desafiante su daga, antes de determinar si el visitante venía o no en son de paz. El Rey se agachó y recogió el dardo, en señal de sus buenas intenciones. Después se inició la "llamada de bienvenida" por el resto del numeroso grupo de maoríes, que saludaron a los reyes a la manera tradicional juntando sus frentes y sus narices.
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