8-M | Manifestaciones en el día de la Mujer

España se hace más morada un año después

  • Las mujeres sacan músculo en un 8-M más participativo aún que el de 2018 y con cariz político por la irrupción de la ultraderecha

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Han pasado 365 días de una histórica jornada que sacudió España y la bañó de conciencia feminista. El feminismo ayer hizo otra demostración de fuerza y movilizó de nuevo a cientos de miles de mujeres y a muchos hombres en lucha por un futuro donde la igualdad sea una realidad.

Fue un 8 de marzo distinto, un Día Internacional de la Mujer festivo y reivindicativo como el pasado, dado que los motivos siguen vigentes, pero también más aguerrido, condicionado de forma inevitable por el envalentonamiento del machismo y la proximidad de la campaña electoral.

UGT apunta a que más de seis millones de personas secundaron los paros convocados

Las cifras apuntan que más de seis millones de personas siguieron los paros convocados, según UGT, con mayor incidencia en grandes empresas, en el sector sanitario o en el educativo. En Sanidad paró en el turno de mañana un 60% de los trabajadores, según CCOO, y el seguimiento fue del 80% en la Universidad, superior al 60% en Educación Secundaria y FP y del 42% en Infantil y Primaria.

Las estudiantes fueron las primeras en movilizarse. Según el Sindicato de Estudiantes, 2,5 millones de jóvenes pararon y más de 350.000 participaron en decenas de manifestaciones a mediodía en toda España. Esa misma cifra de personas es la que salió a la calle sólo en Madrid por la tarde, según fuentes policiales. Es decir, aproximadamente el doble que hace un año.

A partir de la media tarde, España se volvió morada. La fuerza del feminismo se vio de nuevo en las calles y plazas de casi todas las ciudades, con mujeres de todas las edades, de niñas a ancianas, reivindicando igualdad por la memoria de sus madres, para ellas mismas y para sus hijas y nietas.

Además de esos datos, otros tanto o más reales: los que el feminismo ha hecho llegar a través de centenares de reportajes, informes, testimonios o rostros en las últimas semanas. Mensajes sobre violencia sexual, conciliación, trabas en las carreras profesionales, la brecha salarial entre hombres y mujeres y, por supuesto, violencia machista.

Y ayer, aunque sorprenda, fue necesario repetir en redes un mensaje sencillo. El del diccionario, que define el feminismo como "principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre" y, en segunda acepción, como "movimiento que lucha por la realización en todos los órdenes del feminismo". Porque una de las novedades del 8 de marzo de 2019 respecto al del pasado año es el resurgir del machismo. Y la CEOE hizo público un informe en el que atribuye la brecha salarial de género, entre otros factores, a una menor propensión de las mujeres a asumir riesgos y a negociar y competir.

Ése es el contexto en el que cientos de miles de mujeres y miles de hombres volvieron a salir a las calles de las ciudades españolas para subrayar en morado una serie de mensajes: "Somos imparables, feministas siempre", "Si nosotras paramos, se para el mundo" o "No tenemos miedo".

Las mujeres y su victoria en las calles dejaron en segundo plano a los políticos que han encontrado en el 8-M un buen motivo para calentar la precampaña electoral. Aun así, el debate político en torno al movimiento feminista, agudizado después del éxito del del año pasado, se dejó sentir en las manifestaciones, en las que se vieron pancartas de los partidos, como la del PSOE bajo la que marcharon en Madrid casi todas las ministras y ministros, así como la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. El PP no se sumó a esas manifestaciones, pero sí Ciudadanos, junto a mujeres que añadieron el color naranja al morado, lideradas por Inés Arrimadas, que criticó que algunas traten de convertir el feminismo en "su cortijito".

Bilbao volvió a anticiparse con su manifestación por la mañana; Gijón estuvo lleno de mujeres tras una pancarta con el lema "Feminismo para ser libres"; en Valencia la masiva reivindicación feminista se mezcló con el ambiente fallero; en Barcelona se gritaba "Visca, visca la lluita feminista"... Son sólo algunos ejemplos de la España morada que dio ayer otro golpe encima de la mesa por la igualdad.

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