Horizonte despejado en el Congreso
Apesar de que el portavoz del Grupo Catalán, Josep Antoni Duran Lleida, dejó ayer abierto el sentido del voto de sus diputados sobre la reforma laboral, nadie duda ya de que el Gobierno tiene garantizado la convalidación el próximo martes del decreto-ley que la regula en el Pleno del Congreso.
A pesar de que Duran Lleida abrió el abanico a todas las posibilidades -el sí, el no y la abstención-, y retrasó la decisión final hasta el mismo martes, el presidente de CiU, Artur Mas, dejó claro ayer mismo en Mollet del Vallés que, aunque el texto del Gobierno es "manifiestamente mejorable" -ya está lejos de ser un "churro", tal como lo calificó su portavoz en la Cámara Baja-, sus diputados no impedirán que se tramite en las Cortes. La abstención de CiU, suficiente para que el Gobierno pueda convalidar el decreto-ley, está servida. CiU tiene mucho de París para Zapatero.
En esta misma posición estarán casi con toda seguridad el PNV, Coalición Canaria y UPN. A pesar de que las críticas de su portavoz, Joan Ridao, son inmisericordes con el Gobierno con mucha frecuencia, ERC está mostrando una cierta querencia hacia estas posiciones abstencionistas. Todos estos grupos están dispuestos a negociar con el PSOE enmiendas en la tramitación de la reforma como proyecto de ley.
En el no inamovible a la reforma y a la convalidación están IU, ICV, BNG y Nafarroa-Bai, que comparten plenamente la posición que Comisiones Obreras y UGT, con sus secretarios generales a la cabeza, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, transmitieron ayer y anteayer a todos los portavoces parlamentarios; es decir, la reforma laboral "lesiona los derechos de los trabajadores".
La posición final del PP resulta un enigma. A tenor de las declaraciones y gestos de algunos de sus líderes, cabe cualquier opción. Así, si nos atenemos a las críticas vertidas por su portavoz económico, Cristóbal Montoro, que se quejó de que la reforma pusiera tanto énfasis en el abaratamiento del despido, o al palestino de Loewe que exhibió días atrás María Dolores de Cospedal, el PP podría acabar votando con IU, ICV, BNG y Nafarroa-Bai. Sin embargo, las críticas recibidas por su rechazo al plan de ajuste -sobre todo desde sus homónimos europeos- pudieran, en esta ocasión, situarle en la bancada de la abstención. El sí es, hoy por hoy, política ficción, pero peores se han visto.
Del sentido del voto de Rosa Díez, única diputada de UPyD y, por tanto, portavoz indiscutible, se pudiera decir más o menos lo mismo. Dependerá muy mucho del traje ideológico que vista el día de autos.
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