Perfil de Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior

Un juez amenazado por ETA contrario a los nacionalismos

  • También veterano luchador contra la homofobia, es de los pocos magistrados que admite ser homosexual

El ministro de Interior Fernando Grande -Marlaska junto a sus perros. El ministro de Interior Fernando Grande -Marlaska  junto a sus perros.

El ministro de Interior Fernando Grande -Marlaska junto a sus perros.

Fernando Grande-Marlaska, el nuevo ministro del Interior, luchó contra ETA en sus años como juez de la Audiencia Nacional, donde procesó a Arnaldo Otegi y fue blanco de la banda, pero también contra la homofobia como uno de los pocos magistrados que ha reconocido sin miedo su homosexualidad.

Este bilbaíno de 55 años de trato amable, amante de los animales, defensor de los derechos humanos y crítico con el nacionalismo que ahora estará al cargo de las fuerzas de seguridad del Estado, convivió muchos años con ellas dirigiendo investigaciones desde sus diferentes destinos como juez instructor.

Fue en 2003 cuando dio el salto a Madrid, primero a plaza de Castilla y, tan solo un año después, a la Audiencia Nacional, donde pasó por hasta tres juzgados de instrucción sustituyendo a Guillermo Ruiz Polanco, Baltasar Garzón y Teresa Palacios, hasta que en 2012 fue nombrado presidente de la Sala de lo Penal.

En esos ocho años investigó numerosas causas contra ETA y su entorno, hasta el punto de que la banda lo tuvo en la diana e incluso planeó atentar contra él mientras veraneaba en la localidad riojana de Ezcaray.

En 2005 metió en prisión al etarra José Ignacio de Juana Chaos a raíz de dos cartas publicadas en Gara, decisión que impidió excarcelarle, y también procesó a Arnaldo Otegi por integración en ETA.

Marlaska investigó además el chivatazo a ETA en el bar Faisán en 2006 y fue el magistrado que, en 2009, envió a prisión a 31 supuestos miembros de Segi, organización que tildó de una "auténtica academia terrorista".

Entre sus decisiones polémicas figuran la investigación del accidente del Yak-42, que finalmente se tuvo que archivar, y el haber mandado a juicio a los autores de una caricatura de los Príncipes de Asturias en la portada de la revista El Jueves.

Contrario a los nacionalismos y con una ideología marcadamente social, fue designado a propuesta del PP vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en 2013 y ha presidido desde 2016 la comisión contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia, integrada por personalidades de la justicia y la política.

En 2016 publicó su primer libro, Ni pena ni miedo, en el que habla a calzón quitado de su vida.

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