Análisis

Las distorsiones de la política... y la de Cayetana

  • El complicado panorama político y judicial no es más difícil que el de las balas, las bombas y los muertos  

La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, tras participar el viernes en una manifestación organizada por la plataforma Libres e Iguales con motivo del Día de la Constitución en Bilbao. La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, tras participar el viernes en una manifestación organizada por la plataforma Libres e Iguales con motivo del Día de la Constitución en Bilbao.

La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, tras participar el viernes en una manifestación organizada por la plataforma Libres e Iguales con motivo del Día de la Constitución en Bilbao. / Javier Zorrilla (EFE)

La política y las decisiones judiciales van muchas veces de la mano, si no del brazo, una distorsión que se antoja casi inevitable dados los respectivos abigarrados calendarios, más en un momento como éste.

La sentencia del procés vio la luz el 14 de octubre, a poco menos de un mes para las elecciones generales del 10 de noviembre, y ha sido decisiva en la distribución de escaños en el Congreso de los Diputados. Sin la violenta reacción de algunos sectores independentistas -que dejó cerca de 600 heridos, 28 encarcelados y una sensación de caos en las calles de Cataluña- de por medio, cuesta pensar que Vox se hubiera hecho con 52 escaños.

Sobre el terreno, hoy mismo, es lastimoso pensar que la formación del Gobierno de España dependa en cierto modo de un ex presidente de la Generalitat a la fuga, Carles Puigdemont, que este lunes se reúne en su exilio dorado de Waterloo con su sucesor, Quim Torra, una cita de la que dependerá en buena parte que lleguen a buen puerto las negociaciones entre Junts per Cat y el PSOE de cara a la presunta investidura de Pedro Sánchez tras meses y meses de embarazoso bloqueo político.

El Rey iniciará este martes su octava ronda de consultas con los representantes de las fuerzas parlamentarias en sus cinco años y medio de reinado (un elevado número de tandas que contrasta con las diez que protagonizó su padre, don Juan Carlos, en casi 39 años como Jefe del Estado), una ronda que se cruza con las negociaciones entre el PSOE y ERC, cuyas delegaciones se verán las caras este martes en Barcelona.

Política y justicia

Un trato que se enmaraña con la situación de los nueve líderes del procés presos, con la resolución de la Justicia belga sobre la extradición de Puigdemont y con el fallo del Tribunal de Justicia de la UE sobre si el líder de ERC, Oriol Junqueras, goza o no de inmunidad como eurodiputado.

Las juntas de tratamiento de las cárceles donde se encuentran los ilustres presos deben decidir antes del sábado próximo la clasificación de cada uno de ellos en un régimen penitenciario, que deberá aprobar la Secretaria general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat antes de dos meses. A partir de esa clasificación, los internos podrán disfrutar de permisos (a partir del segundo grado y tras cumplir un cuarto de la condena) o de un régimen de semilibertad. No es descabellado especular con que se les aplique desde el primer momento el llamado tercer grado penitenciario, que permite al recluso únicamente ir a dormir a la cárcel. Un 40% de los internos sin antecedentes lo tienen y ahí está el caso de Oriol Pujol, que entró en prisión el pasado 17 de enero para cumplir una condena de dos años y medio por corrupción en el caso ITV y que se hizo con el tercer grado a los dos meses de pisar la cárcel de Can Brians 2.

Las togas están condenadas a enredarse entre las piernas de la política y siempre habrá quien vea una mano negra detrás de las decisiones judiciales y sus tiempos. Al fin y al cabo, los nombramientos de la cúpula del Poder Judicial dependen del Legislativo, que tiene entre sus prioridades la renovación del CGPJ, su órgano rector, que lleva bloqueada ocho meses, casualmente los mismos que la formación de Gobierno.

Política y terror

España vive un complicado momento, de confrontación pura y dura, pero ha quedado atrás otro mucho peor, cuando los políticos no podían coger el coche sin mirar antes los bajos, los tiempos de la amenaza del tiro en la nuca, del coche-bomba, de funerales, de lágrimas, de dolor, de odio a flor de piel, de la compañía sí o sí de los escoltas... ¿Y tú dónde estabas?

Ésa es la pregunta que le ha hecho, a través de Twitter, la presidenta del colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP asesinado por ETA Gregorio Ordóñez (uno de los 24 ediles asesinados por la extinta organización terrorista) a Cayetana Álvarez de Toledo, la flamante y dicharachera portavoz del PP, que ya tuvo un roce el pasado septiembre con sus compañeros populares de Euskadi, a los que acusó de "tibieza" ante los nacionalistas.

Ordóñez ha montado en cólera con la portavoz del PP al declarar ésta en una entrevista a El Correo Vasco que "el momento político actual es más difícil que cuando ETA mataba”. Para ella, para doña Cayetana, debe ser muy duro desayunarse cada mañana con los intentos del candidato más votado de formar Gobierno con fuerzas parlamentarias tan legales y constitucionales como ella mientras que no se demuestre lo contrario. Para doña Cayetana debe resultar muy doloroso que el PP sea un convidado de piedra en la formación de Gobierno. Le acompaño en el sentimiento, pero no pierda el norte. "¿Dónde estabas tú, Cayetana, cuando ETA nos mataba?". Ésa es la pregunta de la que estaba enterrando a su hermano a la que da lecciones con su cero en historia reciente y que compara un metafórico pacto con el diablo con el extinto demonio literal.

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