8-M | Día Internacional de la Mujer

Las mujeres abarrotan las capitales andaluzas

  • Miles de personas claman contra el machismo en una jornada festiva que batió los números del año pasado

Feministas en Cádiz Feministas en Cádiz

Feministas en Cádiz / Lourdes de Vicente

Un año después del 8 de marzo más masivo que se recordaba en Andalucía, las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer volvieron a abarrotar las avenidas de las principales ciudades de la región, con especial intensidad en capitales como Málaga, Córdoba, Cádiz o Huelva. Las marchas más multitudinarias se registraron por la tarde después de una mañana protagonizada, sobre todo, por las protestas estudiantiles, que se sumaron a la huelga feminista con un alto porcentaje de seguimiento tanto en la Secundaria como en los niveles universitarios y, según los sindicatos, también en las grandes corporaciones como las de los polos industriales de la Bahía de Cádiz.

En Málaga, por ejemplo, la concentración convocada por la mañana en la Plaza de la Constitución se convirtió en una marcha improvisada hacia la calle Larios. Por la tarde, los carteles reclamando igualdad -en todos los niveles- se trasladaron a la Plaza de la Marina en una manifestación que rodeó los muelles de la capital costasoleña. Según la Policía, unas 19.000 personas protestaron en las calles de Málaga, más o menos el mismo número de manifestantes que se congregaron en Córdoba. En la ciudad califal se rompieron las marcas del pasado año en una jornada marcada por la mezcla generacional. Es una de las características de las marchas del 8-M desde que en 2018 se hicieron multitudinarias: son las mujeres de mayor edad, junto con las más jóvenes. Tampoco fue despreciable la presencia de hombres como el cordobés José Luis Gutiérrez, de 34 años, acompañado por su mujer y dos de sus hijos. "Hay que apoyar a la mujer todos los días".

"No es una fiesta, es una revolución", se escuchó ayer en la plaza de la Catedral de Cádiz. Otras 20.000 personas, como en Málaga y Córdoba, conformaron la marcha morada en la capital gaditana, que combina este año su fiesta del Carnaval con las reivindicaciones machistas que presenció el valenciano José Luis Ábalos, ministro de Fomento y secretario de Organizació del PSOE. La protesta gaditana tuvo eco por toda la provincia con importantes manifestaciones en Jerez y Algeciras, entre otras localidades. Lo más cercano a un incidente fue una protesta en San Fernando frente a una mesa informativa instalada por Vox. Precisamente, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, aludió al partido de Santiago Abascal al afirmar que es una "pena" que Vox "monopolice" el discurso durante esta jornada del 8 de marzo, aunque señaló que "tampoco me gusta el enfrentamiento y el uso sectario que hacen el PSOE y Adelante Andalucía" del movimiento feminista.

En la ciudad de la consejera, el Movimiento Feminista de Huelga congregó a unas 10.000 personas, en su mayoría mujeres, entre las que se encontraban colectivos como el de las kellys, las camareras de piso de los hoteles, que secundaron las cuatro huelgas convocadas ayer: de cuidados, de consumo, laboral y estudiantil. En la otra punta de Andalucía, otras 10.000 personas abarrotaron la Rambla de Almería hasta llegar al anfiteatro con las mismas proclamas feministas en defensa de la igualdad salarial y contra la violencia machista que pudieron escucharse en las calles de las principales ciudades de Andalucía. En Granada se batió también el record de asistencia establecido en la marcha de 2018, mientras que en Jaén fueron 15.000 los manifestantes en otra jornada histórica.

En Andalucía estaban convocadas 139 acciones autorizadas, entre manifestaciones (68) y concentraciones (71) con actos reivindicativos promovidos por sindicatos, asociaciones y partidos, para reclamar la igualdad real entre hombres y mujeres. El movimiento feminista logró un éxito, como poco, similar al del año pasado, aunque en un ambiente político enrarecido y marcado por la polarización entre las fuerzas de izquierda, que apoyan sin fisuras las marchas del 8-M, y las de derecha, que acusan a la izquierda de apropiarse del movimiento.

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