España

El vandalismo abre una grieta del 'Govern' con la CUP

  • La condena de la Generalitat de los ataques al turismo, que desliga del 'procés', choca con el respaldo a la violencia de los antisistema

El camino de la mano que JxSí (la alianza del PDeCAT y ERC) y la CUP han iniciado con final en la indepedencia de Cataluña ha encontrado un escollo inesperado que no tiene nada que ver esta vez con el Gobierno de Mariano Rajoy, sino con los ataques a un autobús turístico el pasado jueves y posteriores acciones para pinchar las ruedas de bicicletas destinadas a los visitantes de Barcelona. Los destrozos provocados por miembros de Arran, una asociación juvenil vinculada a la CUP y que ayer difundió un vídeo que muestra los ataques a las bicis, han derivado en una crisis entre el Govern y los antisistema.

Mireia Boya, diputada de la CUP en el Parlament, justificó ayer en RAC1 que el asalto al autobús es "una acción simbólica para denunciar un modelo turístico depredador en Barcelona" después que el Ayuntamiento haya renunciado a todo tipo de debate, agregando en su argumento que siempre se pide a la CUP que renuncie a la violencia, "cuando la violencia también la provoca el Govern".

Sin embargo, el conseller de la Presidencia, Jordi Turull, condenó "sin matices" los ataques y recalcó que no tienen "nada que ver" con el proceso soberanista. Explicó que la Generalitat pondrá en marcha las "vías jurídicas de personación" una vez haya formalizado su denuncia Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). "Pedimos que se replanteen este tipo de acciones", subrayó el conseller, quien negó que el Govern genere esta vehemencia con sus políticas y añadió que, aunque fuera el caso, la acción de Arran tampoco sería justificable: "Si considera que hay violencia, algo que no compartimos, la violencia con más violencia no se arregla".

Jaume Collboni, teniente alcalde de Barcelona, tachó de "gravísimo" que la CUP no haya condenado los ataques y advirtió que en democracia "hay una línea roja que nunca se tiene que cruzar".

Juan Ignacio Zoido tildó el ataque a un autobús turístico como un acto que demuestra "que hay no sólo una pérdida de imagen turística sino de las libertades públicas". El ministro del Interior solicitó ayer en Algeciras a los autores de los destrozos que "reconduzcan su actitud y recuperen el respeto a las instituciones y a las libertades públicas".

Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, rechazó que los últimos actos de radicalismo de la CUP en las calles de Cataluña puedan calificarse de "gamberrismo" porque, a su juicio, lo que hay detrás es una "ideología política". A su entender, eso se debe a que si se le "pone moqueta a los radicales en la Generalitat", ellos "al final" se creen con "la llave" del Gobierno.

Ciudadanos avisó de que la CUP se va pareciendo cada vez más a la lucha callejera del País Vasco: "La kale borroka catalana ya está aquí: los socios de Puigdemont y Junqueras quemando autobuses contra los extranjeros que van a Barcelona", escribió ayer el presidente de la formación naranja, Albert Rivera, en su cuenta de Twitter.

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