El eterno fluir de las olas del tiempo

WHEN THE WAVES ARE GONE | FESTIVAL DE CINE DE SEVILLA

El océano como refugio curativo en la última película del filipino Lav Diaz.
Santiago Gallego

08 de noviembre 2022 - 07:00

Ficha

** 'When the waves are gone'. Sección Oficial. Drama, Filipinas-Dinamarca-Portugal-Francia, 2022, 187 min. Dirección: Lav Diaz. Intérpretes: Ronnie Lazaro, John Lloyd Cruz, Shamaine Buencamino, Don Melvin Boongaling.

No esperábamos encontrarnos por aquí a Lav Diaz. Cuestiones de invisibles flujos y sinergias financieros deben de haber influido en la coproducción europea de quien es fundamentalmente un autor filipino. Diaz es un cineasta dado a los metrajes de enorme duración, las tres horas y pico de esta When the waves are gone son para él casi que un corto entre películas que se van tranquilamente a las nueve, como es el caso del filme que lo dio a conocer internacionalmente. El suyo es un cine de blanco y negro digital poco contrastado, monumentales planos fijos y escenas alargadas hasta exprimir al máximo el conflicto dialéctico y las cualidades plásticas de la imagen.

Hacía tiempo que no se hablaba del cine de Diaz, pese a que no ha dejado de rodar, concretamente desde 2013 que estrenó Norte, the end of History, su obra más vista y su única película filmada en color. En When the waves are gone nos sumerge en la historia del enfrentamiento entre dos miembros de la policía corrupta del país. En el pasado fueron aliados (mentor y protegido) pero terminaron enfrentados en su lucha contra las drogas. Al salir de prisión el veterano busca vengarse de su antiguo colega que está pasando por momentos difíciles porque la psoriasis hace que se le caiga la piel a jirones y además se enfrenta a una investigación por violencia doméstica. Cualquier parecido con Caín y Abel o con Tinimbang, del gran Lino Brocka, tras la lectura del argumento es puramente accidental. Diaz, por el contrario, prefiere adentrarse en un seudothriller desdoblado en los itinerarios espacialmente diferentes (el mar y lo rural frente a los neones y la urbe) de sus dos antagonistas llamados a un violento enfrentamiento final. Su estilo moroso, hermético y opaco, que conoce de sobra el valor de la forma pero al que le cuesta mucho darle espesor dramático y progresión al relato, hacen realmente muy duro su visionado completo.

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