ECHO | FESTIVAL DE CINE DE SEVILLA Ponga un islandés en su Navidad

Feliz Navidad, próspero año y felicidad en el último filme de Rúnarsson. Feliz Navidad, próspero año y felicidad en el último filme de Rúnarsson.

Feliz Navidad, próspero año y felicidad en el último filme de Rúnarsson.

Hay cierta querencia por el plano fijo, de larga duración, y el minimalista mobiliario de Ikea en el cine nórdico de los últimos años. Se podría echar la culpa de la ocurrencia al pobre Roy Andersson, que ha sido siempre quien mejor y con más conciencia de lo que estaba haciendo los ha usado. El islandés Rúnar Rúnarsson se apunta en esta Echo a la tendencia, aunque tras previo rebaje de su graduación: los planos-secuencia duran aquí mucho menos (tampoco es cuestión de emborrachar a la audiencia), de ahí que salgan 55 para una película de escasos 79 minutos. Del humor corrosivo y la lúcida crítica político-social del sueco Andersson ni rastro.

Este fresco navideño, sin relato, personajes ni continuidad, compuesto, como decimos, por 55 micro escenas autoconclusivas rodadas en un único plano fijo no es una mala película precisamente por esto, sino porque a partir de esto se muestra incapaz de armar esa imagen del pathos islandés, que intuimos pretende, en una Nochebuena cualquiera, revelando, por el contrario, que en esa noche somos todos igual de pesados, molestos y aburridos.