Twin flower | Festival de Cine de Sevilla La buena conciencia y el mal cine

Kone y Bogach, protagonistas también en la realidad de una dura experiencia migratoria Kone y Bogach, protagonistas también en la realidad de una dura experiencia migratoria

Kone y Bogach, protagonistas también en la realidad de una dura experiencia migratoria

Una mujer huye despavorida de un hombre. Cuando la cámara vuelve a él vemos que tiene un corte en el vientre y que parece de poco fiar. Ella llega a la carrera a un cuarto de baño donde se lava el rostro e intenta calmarse. Laura Luchetti decide entonces montar varios planos prácticamente idénticos de la joven echándose agua en la cara, sin que ello implique la habitual elipsis de paso del tiempo, por el contrario, la fragmentación, en vez de un único plano sostenido, ni aporta tensión ni verdad alguna a la escena. A continuación, elude de nuevo mantener el plano cuando muestra el inserto de su nerviosa mano agarrada al lavabo.

Twin flower narra la relación entre dos jóvenes (ella hija de un traficante de personas, él un migrante que deambula por Sardinia) que se encuentran a ambos lados de un problema pero que van a converger en un mismo punto. Es algo así como La promesa de los Dardenne pero con los géneros cambiados. La diferencia estriba en que Luchetti rueda blando y mal (cuando una película no se diferencia del spot de una ONG algo no funciona), como si las buenas intenciones la excusaran de hacer mal cine.