Íker y Sara, marido y mujer
'¡Hola!' revela en exclusiva que la pareja se casó el pasado 20 de marzo en los juzgados de la localidad madrileña de Boadilla del Monte con su hijo Martín y dos testigos como invitados.
Un viaje a Sudáfrica, un beso en directo que dio la vuelta al mundo y un futuro por escribir juntos que acaba de sumar un nuevo capítulo. No el del compromiso, pues Íker Casillas y Sara Carbonero ya tenían claro y sin ningún tipo de papel firmado antes del 20 de marzo del 2016, el día de su boda, que juntos comparten lo más importante: su tiempo y un proyecto de vida. Un camino que recorren de la mano desde hace seis años y que en enero del 2014 dio su primer fruto con el nacimiento de su primer hijo, Martín. Sara e Íker se han casado. Lo han hecho en secreto y sin más bombo que el que luce la guapa periodista, embarazada de siete meses. ¡Hola! dio ayer en exclusiva la noticia de su boda, que tuvo lugar hace diez días en los juzgados del municipio madrileño de Boadilla del Monte con la única presencia de su pequeño y los dos testigos pertinentes.
La mediática pareja aprovechó su viaje a España, en el que el guardameta se concentró con la selección nacional, para darse el ‘sí quiero’. Y lo hicieron como ellos querían, de una forma especial e íntima, nada ostentosa. Tal y como ha sido su noviazgo. Tanto que sus familiares y amigos se enteraron de la noticia unas horas antes. En los días posteriores al enlace, él siguió entrenando y ella apareció en un acto promocional sin que nada hiciera presagiar que su estado civil había cambiado. Ni siquiera en sus redes sociales, en las que ambos son bastante activos, han dado pista alguna de esta boda, de las más esperadas del papel couché de los últimos años. Sara felicitó al futbolista por el Día del Padre con unas preciosas palabras cuando apenas faltaban 24 horas para convertirse en marido y mujer, y hace unos días subió su última imagen luciendo silueta premamá en compañía de Martín, que ya es todo un hombrecito, con un look muy primaveral. “La curva de la felicidad es su sonrisa” escribió la manchega junto a la imagen que publicó bajo el hashtag #echandodemenosapapá.
La relación de Íker Casillas y Sara Carbonero, que tal y como el jugador del Oporto confesó en una entrevista reciente se fraguó a través de mensajes de móvil tras conocerse en la Copa de Confederaciones del 2009, se hizo pública a principios del 2010. Aunque no fue hasta el verano de ese mismo año cuando tras la victoria de España en el Mundial, con beso en directo aplaudido por los Reyes de España, por entonces Príncipes de Asturias, incluido, su relación no se hizo oficial, y sobre todo mediática. El gesto de amor del tímido Íker a su bellísima y criticada novia que bien supo resumir el sentir popular y que dio la vuelta al mundo lanzó al estrellato a Carbonero, que si bien empezó a trabajar antes en televisión fue su noviazgo con el héroe nacional el que le sirvió como trampolín para convertirse en toda una it girl.
Sara es sensible y perfeccionista, pero sólo proyecta en pantalla lo segundo. Y así ha sido su boda con Íker. Ambos han defendido durante sus seis años de vida en común una unión discreta y de pruebas de amor irrefutables, como la que llevó a la presentadora a dejar su trabajo en televisión y alejarse de sus seres queridos para mudarse junto a su ya marido a Portugal. “Mi mujer y mi hijo estarán a mi lado todos los días”, dijo entonces Casillas. Ambos disfrutan lejos de su país de su etapa de “aprendizaje sin fin”, como cuenta Sara, junto a su pequeño en la siempre bucólica Oporto. Han pasado casi seis años desde aquel Mundial que, sin pretenderlo, acabó siendo el punto de inflexión de sus carreras y de sus vidas. Sara e Íker, famosos y ricos, son ejemplo de éxito en su vida profesional y discreción en la personal. Más de un lustro y no han perdido ni un ápice de ese gancho que hizo suspirar a miles de personas a través de la pantalla del televisor. Y han ido a más, pues ya no son una pareja, sino una familia, que a finales de mayo crecerá con el nacimiento de su segungo bebé, que ya se sabe es otro varón. Sara e Íker, los novios de España, ya son marido y mujer.
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