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Pasarela

Rania de Jordania sigue siendo la reina

  • A pesar de reducir sus apariciones y vestir de forma más sencilla a consecuencia de las críticas de su pueblo, la esposa de Abdalá II sigue acaparando la atención.

En 2005 fue nombrada la tercera mujer más bella del mundo por la revista Harper's Bazaar. Además, muchos la consideran también entre las más elegantes. Rania, la esposa del rey Abdalá II de Jordania, no fue nombrada reina el 7 de febrero de 1999 como su marido. Hasta ese momento, las consortes jordanas ostentaban el título de princesas. Pero cuando Abdalá le concedió el título de reina el 22 de marzo de ese mismo años, se convirtió en la soberana más joven del mundo. Nacida en Kuwait de padres palestinos, Rania de Jordania vive volcada en las labores humanitarias desde hace casi quince años.

Icono de la moda internacional -según la presentadora Oprah Winfrey-, son conocidas sus excursiones a la Quinta Avenida de Nueva York para hacerse con lo último de las grandes firmas como Dior o Elie Saab, lo que la ha convertido en una mujer frívola a ojos de su pueblo. Su continua aparición en los medios de comunicación y los modelos de alta costura que lucía en ellos han sido el centro de las críticas de los jordanos, que no aceptaban el altísimo nivel de vida que llevaba la reina de un país en la que la mayoría de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Atrás han quedado las fiestas que ella y el rey Abdalá organizaban por sus cumpleaños, como la de 2010 en la que Rania invitó a más de 600 personas para celebrar sus recién estrenados 40 años.

Ahora, y con la guerra de Siria muy cerca de las fronteras, Rania ha reducido drásticamente sus apariciones públicas. En ellas, destinadas a explotar su faceta como mujer luchadora y comprometida en actividades benéficas a nivel internacional, ha dejado guardados en el armario sus impresionantes vestidos de cóctel para dar paso a un vestuario discreto y aburrido. Los Dior, los Prada, los Armani, los Givenchy, los Gucci, los Lanvin o los Marc Jacobs han dejado paso a trajes de chaqueta, vestidos sobrios y caftanes típicos jordanos como el que lució esta misma semana en una gala benéfica celebrada en Nueva York (foto pequeña). Así, hace algunas semanas, Rania de Jordania visitó al Papa Francisco ciñéndose al dress code vaticano: vestido negro con escote cuadrado, unos salones del mismo color de tacón medio y un pañuelo de color marfil en la cabeza. Nada que ver con el glamour que destilaba en los buenos tiempos.

Relegada a un segundo plano aconsejada por los servicios secretos jordanos, su hasta ahora intensa actividad en Twitter -donde tiene más de tres millones de seguidores- también ha menguado a favor de la discreción.

En lo que respecta a su matrimonio, ya parecen haberse apagado los rumores sobre un posible divorcio del rey Abdalá que han circulado en múltiples ocasiones, la última vez en febrero de 2011. La pareja, y sus cuatro hijos, permanecen unidos haciendo frente a las adversidades que les acechan en estos tiempos tan convulsos.

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