Rockefeller: the walking dead

Rockefeller: the walking dead
Rockefeller: the walking dead
F.A.Gallardo

03 de agosto 2011 - 01:00

Un nuevo indicio de que el fin del mundo podría esperarnos en el año 2012: José Luis Moreno, que graba Tú sí que vales con Telecinco, rescatará al cuervo Rockefeller a finales de verano, con las elecciones a la vista. Toooma crisis. El muñeco dipsómano, el de la pelvis engrasada, saldrá del armario y recupera su chaqué y su pelaje negro.

Volverán las oscuras golondrinas y también este siniestro pajarraco, torciendo el pico con sus ojos saltones junto a su cigomático magreador. Este zombie de chistera, a punto de sumarse a The walking dead, dicen que formó parte del espectáculo del convite nupcial de la princesa Ana de Inglaterra, hija mayor de Isabel II y madre de la novia del otro día. La boda de Ana terminó en divorcio y Gibraltar sigue en manos británicas. El cuervo, por fuerza, tuvo que avivar el mal rollo. También dicen que Juan Pablo II seguía las actuaciones de Moreno cuando su muñeco castigador era el fenómeno de la televisión italiana hace 25 años. Y hace un cuarto de siglo el padre de Monchito y el bigotudo Macario era también el as de TVE con Entre amigos, un show de ambientación claustrofóbica que ahora no empeoraría ni la emisora local más cutre.

Rockefeller va a resucitar, pero nos dejó hace unos quince años. Nos dejó tranquilos cuando los muñecos dejaron de tener gracia. Moreno estrenó Telecinco antes que las Mamachicho y Milikito, en el VIP, pero delante de las cámaras ya no tenía mordiente. El sobrino del señor Wences comprendió que dando vida al cartón piedra tendría los días contados. Dejó de zamarrear al córvido y se puso en el control de realización. De allí surgirían los pibones del Noche de estrellas de finales de siglo, a los que después se sumarían Escenas de matrimonio o, vía sobrinos, Aquí no hay quien viva.

Productor musical y teatral, coleccionista de billetes con ceros y de obras de arte con firma, saltó a la portada de este periódico cuando unos kosovares le dieron una paliza al asaltar su mansión para robarle. Fue la cara más triste de un tipo con olfato, derrochador de calificativos y que instauró en España el ululeo admirativo yanqui. Como el Carrefour contra el Mercadona, su competencia era Mari Carmen y sus muñecos. La de aquel león, Rodolfo, profeta de Boris.

stats