En la fiesta de Truman

Tal día como hoy hace 50 años se celebraba en el Hotel Plaza de Nueva York la que es considerada la reunión social más grande de la historia, el baile 'Black and White Ball'

En la fiesta de Truman
En la fiesta de Truman
Gema Amil

28 de noviembre 2016 - 02:39

Truman Capote amaba el factor sorpresa, le encantaba estar arriba y la publicidad. Ver su nombre en los grandes titulares le excitaba, era un personaje excéntrico y extraordinario. Un día dijo que cuando fuera rico y famoso organizaría "una fiesta para la gente rica y famosa de verdad", y lo cumplió. La cita, que se enmarcó bajo el título Black and White Ball, se celebró hace hoy medio siglo; 50 años más tarde no ha habido aún una velada igual. La fiesta del siglo, como se conoce, está de aniversario.

"En honor de la señora Katharine Graham, al señor Truman Capote le encantaría contar con su compañía en el Baile Blanco y Negro. Será el lunes 28 de noviembre a las 22:00 horas en el Hotel Plaza. Dress code: Caballeros: esmoquin negro y máscara negra. Señoras: vestido largo, negro o blanco. Máscara blanca". Esto decía la invitación que recibieron los afortunados que pudieron disfrutar del espectáculo que organizó el famoso escritor, que corrió personalmente con todos los gastos del sarao, en total unos 150.000 euros de la época. 1966 fue un año de bonanza económica para Capote gracias al éxito de A sangre fría, que ingresó en su cuenta corriente más de dos millones de euros. Lo de la fiesta fue lo más parecido a un 'ahora o nunca'.

El sueño de Truman Capote era reunir en un mismo espacio a todo tipo de ricos y ver qué pasaba. Aunque, en un principio, el autor dijo que sería una fiesta entre amigos, la lista ascendió hasta las 500 personas. Andy Warhol, Mia Farrow y Frank Sinatra, entonces casados, Lee Razdwill, Oscar de la Renta, Marlene Dietrich, Tenesse Williams, Henry Fonda, Greta Garbo, Marella Agnelli o Lauren Bacall se pusieron sus mejores galas para la cita, en la que estrellas de Hollywood, aristócratas, modelos, diseñadores, empresarios y artistas del celuloide en general se divirtieron de lo lindo durante horas; se ha llegado a decir que incluso durante días. Hubo alguna ausencia sonada, como la de Jackie Kennedy o Audrey Hepburn, enemistada con Capote por las críticas a su papel en Desayuno con Diamantes.

La flor y la nata de la sociedad neoyorquina descorcharon en total 450 botellas de champán, casi una por asistente, y degustaron un menú que escapaba del sibaritismo compuesto por espaguetis con albóndigas, huevos revueltos, salchichas, galletas, pasteles y pollo hash, todo del gusto del anfitrión. La comida se sirvió en mesas redondas de manteles rojos y candelabros dorados más allá de las doce de la madrugada, cuando ya se había bebido, fumado y bailado lo necesario.La fiesta de Truman Capote, la fiesta más imitada y recreada de la historia sin demasiado éxito, ocupó páginas y páginas de la crónica social de aquellos años, y a pesar de que fueron acreditados unos 200 fotógrafos lo que realmente pasó allí sólo lo saben lo que estuvieron dentro. 28 de noviembre de 1966, una fecha para la historia, la de la fiesta de Truman Capote.

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