El reto, y la inclusión, de cocinar a ciegas
Gastronomía
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Cocinar a ciegas es demostrar a la sociedad que la gastronomía no tiene barreras, según defienden los chef invidentes Ángel Palacios y el gaditano Miguel Ángel Herrera, afincado en Ronda, quienes, desde sus escuelas de formación a personas con discapacidad, certifican que la integración real es posible.
Romper barreras entre el mundo gastronómico y las distintas discapacidades es uno de los objetivos del I Congreso de Gastronomía Inclusiva, que ambos chef ha codirigido en esta pasada semana en Logroño, y de cuya organización también forma parte el Gobierno de La Rioja.
Palacios, impulsor del proyecto Cocinar a Ciegas, ha narrado que esta iniciativa sin ánimo de lucro, que dirige desde hace más de 12 años, es para él "un proyecto de vida", que forma a invidentes en el ámbito culinario. Este proyecto, que le ha hecho merecedor de varios premios, entre ellos, el IV Golden Eye Chef, concurso culinario internacional más importante para personas invidentes o con discapacidad visual, trata de "demostrar que la cocina no tiene barreras".
"Dentro del sector de la gastronomía, hay una vertiente que piensa en la sociedad y quiere cambiarla, desde donde sabemos hacerlo, desde la cocinas", ha asegurado este chef invidente, quien, se muestra feliz de poder ayudar a desenvolverse en los fogones a personas con discapacidad visual.
Ha defendido la necesidad de “visibilidad a la cocina inclusiva, que se normalice, y que tenga su hueco dentro de los congresos de gastronomía”. Este Congreso visibiliza también la existencia de una gastronomía inclusiva en España, con “proyectos increíbles”, que ponen de manifiesto que la discapacidad tiene su hueco en la gastronomía, ha detallado Palacios.
Entre estas iniciativas, está la escuela de hostelería inclusiva El Golimbreo, que Miguel Ángel Herrera tiene en Ronda, donde desarrolla una acción formativa gastronómica a personas con discapacidad, y que ha sido uno de los ejemplos de este foro.
Para Miguel Ángel Herrera, en España se están produciendo “avances” en la formación para que personas con “altas capacidades” -con discapacidades- puedan “tener una salida profesional justa y digna” en el campo de la gastronomía, ha indicado.
El chef reconoce que "queda mucho por hacer, como todo, pero el restaurador de nivel, con una mente abierta -ha añadido- está dando el paso de apostar por formar a personas con altas capacidades porque, al final, aportan muchísimas cualidades, no solo a nivel profesional, sino personal".
Ha convenido con Ángel Palacios que “el futuro inmediato al gran problema de falta de mano de obra -en el ámbito de la hostelería y la restauración en España- vendrá de la mano del colectivo inclusivo, de las altas capacidades”. Por la experiencia inclusiva de su proyecto, "estas personas nos están enseñando que la vida es otra cosa más que correr, trabajar o vivir de esta forma tan loca", proclama.
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