Incapacidad Permanente Absoluta

La Seguridad Social reconoce una incapacidad absoluta a un agente de la propiedad que padece leucemia

  • Los informes médicos manifestaban la imposibilidad del desempeño de cualquier actividad laboral.

Oficina de la Seguridad Social. Oficina de la Seguridad Social.

Oficina de la Seguridad Social. / Julio González

La Seguridad Social ha reconocido una Incapacidad Permanente Absoluta a un agente de la propiedad que padece una Leucemia Mieliode Crónica (LMC), una actuación que se ha producido antes de llegar a juicio. En este caso, el trabajador se dedicaba a la intermediación inmobiliaria, siendo autónomo y cotizando al RETA. Tras cursar su baja médica en la Seguridad Social estuvo más de un año reclamando su prestación de incapacidad permanente, dado que conocía que sus patologías y limitaciones no mejoraban, siendo crónicas, degenerativas e irreversibles.

Durante su proceso de baja de incapacidad contactó con el letrado Álvaro Jiménez Bidón, del Bufete Jiménez Bidón Abogados, quien inició los trámites procesales en reclamación de la pensión de incapacidad permanente, ya que analizando su historial clínico, "los propios médicos de la Seguridad Social eran los que manifestaban la imposibilidad del desempeño de cualquier actividad laboral", ha explicado el abogado a este periódico.

El letrado Álvaro Jiménez Bidón. El letrado Álvaro Jiménez Bidón.

El letrado Álvaro Jiménez Bidón. / M. G.

El letrado destaca que para el trabajador, el año de baja ha sido eterno y tenía una gran preocupación respecto a que la Seguridad Social pudieran decidir "su alta médica y exigir que se reincorporara al mundo laboral". Durante este tiempo de baja ha estado sometido a tratamientos fuertes, produciéndole unos efectos secundarios muy limitantes.

La Leucemia Mielógena Crónica (llamada también LMC o leucemia granulocítica crónica) es una enfermedad progresiva lenta de la sangre y la médula ósea. La consecuencia directa de esta patología es la fatiga y la debilidad, con dificultad para respirar. Por tanto, esto provoca al afectado una imposibilidad laboral evidente, tanto para su actividad laboral como para cualquier otra que pudiera existir en el mercado laboral.

El Letrado Álvaro Jiménez Bidón asegura que cuando una persona padece un cáncer, "debe valorarse qué limitaciones laborales le acarrea, porque en la mayoría de los casos los fuertes medicamentos prescritos invalidan a una persona por completo, incluso para realizar sus tareas cotidianas".

 

 

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