Juicio reyerta de Écija

El altercado fue un "ajuste de cuentas por el contrabando de tabaco" según uno de los policías de Écija

  • Familiares del fallecido, que también resultaron dañados en la pelea, insisten en que no llevaban armas y las parejas de los acusados afirman que llegaron a la finca con palos, bates de beisbol e incluso una pistola

Los acusados durante el juicio Los acusados durante el juicio

Los acusados durante el juicio / José Ángel García

La Policía siempre trabajó con la hipótesis de que el tiroteo producido en una finca de Cuesta Blanca. en Écija, en octubre de 2018 fue consecuencia de un "ajuste de cuentas relacionados con el tráfico ilegal de tabaco". De hecho, durante su declaración ante el tribunal del jurado, varios policías que intervinieron en la investigación, sobre todo en los momentos iniciales explicaron que los implicados, tanto víctimas como acusados, eran conocidos en la localidad por la venta ilícita de tabaco. Uno de ellos específicó que la policía tenía constancia "de la dedicación de ambas familias al contrabando".

En los primeros momentos de la investigación, José Manuel R. M., uno de los dos hermanos acusados, se autoinculpó de haber sido el que disparó. Su abogado, Francisco Baena Bocanegra, recalcó que este hecho no está documentado por la policía. En cualquier caso, los agentes que estuvieron en la casa de Cuesta Blanca después de que se produjeran los hechos "en un primer momento para evitar las represalias de los Rasca y cuando falleció Manuel R. en el hospital para buscar las armas", declararon que al principio los Casero les dijeron que Jesús R. M. "no estuvo en la casa durante el altercado". 

Este policía aseguró que el menor de Los Casero "era quien estaba más tranquilo porque, supuestamente, no había estado durante el altercado". Esta actitud provocó una curiosa pregunta de la acusación particular sobre si el acusado "miente bien", que obtuvo una respuesta también sorprendete por parte del agente: "a nosotros nos la coló"

Posteriormente, las víctimas identificaron al otro hermano, Jesús R. M. como quien encañonaba la escopeta que disparó los perdigones que impactaron contra varios de los perjudicados y mataron a Manuel R. Del mismo modo, ante la Policía, señalan que fue el abuelo, también acusado, quien sujetó a Rodrigo R., al tiempo que el padre le apuñalaba por la espalda. "Ante estas manifestaciones que apuntaban al otro hermano, le pedimos a Jesús que enseñara el hombre y allí estaban las señales que deja la escopeta al disparar".

Según el entonces jefe del Grupo de Homicidios el origen inicial de la reyerta estaba en que José Manuel hijo "trabajaba para Los Rasca en la venta ilícita de tabaco y comenzó a vender por su cuenta, haciéndoles perder dinero".

Objetos requisados

Asimismo, el entonces jefe del Grupo de Homicidios de Sevilla relacionó los objetos hallados en la vivienda: además de la escopeta, dos navajas, un cuchillo y la detonadora, 1,9 kilos de marihuana, dos máquinas picadoras de tabaco, numerosa documentación y más de 20.000 euros en efectivo que la abuela, madre y esposa de los acusados declaró que era "para los gastos de médico del abuelo".

Durante la mañana testificaron parte de los perjudicados, familiares de la víctima y las parejas de los acusados. Todos estaban en la finca de la zona de Cuesta Blanca en Écija, pero cada uno tiene diferente versión de los hechos según pertenezcan a los acusados o a las víctimas.

El gran número de testigos obligó que la tercera sesión del juicio con jurado sobre la muerte de una persona en una reyerta en Écija donde resultaron heridas otras seis, todos miembros de la misma familia,se prolongara hasta la tarde con las declaraciones de los agentes de policía que intervinieron en la investigación.

Tanto es así que el fiscal tuvo que aportar testimonio de las parejas de dos de los acusados porque durante su declaración en sede judicial un mes después de los hechos, no aludieron en ningún momemto a que los perjudicados o el fallecido llevaran palos, objetos punzantes o armas.Es más, delcararon que no sólo no tenían armas, sino que los otros "tenían de todo".  Sin embargo, ambas declararon ante el tribunal del jurado que Los Rasca se presentaron en la finca de los acusados "dando voces amenazantes e insultos" y llevando palos, "y una pistola como las de las películas del Oeste".

Pelea en Córdoba

Tampoco coinciden en explicar el suceso, que según todos, desató la posterior pelea en la finca de Cuesta Blanca. Según la famlia del fallecido, fueron a Córdoba "a comprar ropa para los niños" y mientras que estaban en una cafetería, llegaron dos de los acusados -el padre y el hijo mayor- y empezaron a golpearles e increparles. Según dos de los testigos, uno de ellos conocido de la familia acusada, cuando llegaron a Écija y tras saber que los cuatro hermanos iban a dirigirse hacia la finca, "los acompañaron para intentar mediar y dialogar".

Cuando llegaron, insisten al igual que los anteriores testigos que también fueron víctimas, en que encontraron a la mujer de uno de los acusados, el hijo mayor, que les gritaba que se fueran "que estaba todo preparado. Este punto fue negado categóricamente por la mujer, que también declaró como testigo en esta sesión. Es más, la pareja de José Manuel R. M. aseguró que parte de Los Rasca estuvieron esa misma mañana en la finca para pedir explicaciones porque supuestamente su pareja "le estaba quitando clientes en la venta del tabaco. Ya entonces uno de los cuatro hermanos de Los Rasca (Marco A. R.) dijo que se iba a liar".

Unas horas después hubo una pelea en Córdoba entre el padre y el hermano mayor de los Casero y varios miembros de los Rasca, entre ellos Marco A. R. Como consecuencia de ello, la pareja de José Manuel R. M. aseguró que la hija de Marco A. R. le advirtió por teléfono,  cuando iban de vuelta a Écija que se fuera de la finca porque su padre iba camino de la finca para "liarla".

También declaró la novia del otro hermano acusado, que aseguró que las víctimas entraron por la fuerza en la finca y empezaron a pegar al abuelo, "aunque enseguida metí a la pareja de José Manuel en la casa y nos encerramos allí las dos mientras llamábamos a la Policía". Ante las preguntas del fiscal sobre la razón por la que no declararon nada sobre amenazas ni armas ante el juez de instrucción, ambas apelaron a que el miedo que tenían hizo que no contaran todo. Es más, la novia de Jesús calificó lo vivido como "brutal ". Amte esta afirmación, el fiscal, con cierta indgnación indicó que "brutal fue para las víctimas. Mire, esto es como un partido de fútbol, valen los resultados. Seis o siete heridos y un fallecido. ¿Para quién fue brutal?".

Una vez que se escucharon los primeros disparos, las reacciones por parte de las víctimas fue variada. Algunos declararon que el miedo los dejó paralizado con una expresión muy gráfica: "Éramos como los patitos de la feria y él disparando".

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