Condenan en Mallorca a tres narcos de Alcalá de Guadaíra por traficar con cocaína y hachís entre Sevilla y la isla
La pareja que lideraba la banda se ha conformado con algo más de siete años de cárcel y multas por un importe total de 4,8 millones
El tercer traficante sevillano, un joven de 25 años que hacía de 'mula', acepta seis años y medio de prisión y otra multa de 2,1 millones
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Tres narcotraficantes sevillanos, en concreto de Alcalá de Guadaíra, fueron condenados ayer en la Audiencia Provincial de Palma por llevar paquetes con cocaína y hachís desde aquí hasta las Baleares. Dos de ellos, una pareja, estaban al frente de una organización que contaba con un buen número de mulas o distribuidores de la droga por la isla. A juicio fueron seis de los componentes de la banda, aunque la vista oral no duró más que unos minutos porque las partes alcanzaron un acuerdo previo con la Fiscalía. Fruto de ese pacto de conformidad, el jefe de la organización fue condenado a siete años y tres meses de cárcel. Salió bien parado, ya que la Fiscalía pedía inicialmente diez años de prisión para él. Y lo mismo puede decirse de su novia, su mano derecha en lo sentimental y también en el tráfico de drogas. Se exponía a más de nueve años y terminó aceptando siete años y un mes.
El juicio, que en teoría iba a durar hasta el viernes, se celebró ante la Sección Segunda de la Audiencia de Palma, que dictó sentencia firme en la misma sala después de que los seis procesados admitieran los hechos relatados por el Ministerio Público en su escrito de acusación. Los delitos por los que fueron condenados son “tráfico de sustancias” y pertenencia a grupo criminal.
La actividad de la banda comenzó al menos en el verano de 2023. Durante ese periodo, los encausados remitieron paquetes con cocaína y hachís desde Alcalá y Utrera con destino a Mallorca. Para ello utilizaron compañías de transporte y nombres falsos. Una vez en la isla, la droga se vendía a terceros a través de personas que distribuían la mercancía, conocidas en el argot como mulas.
El líder del grupo era Javier L.C., un vecino de Alcalá de Guadaíra que decidía cómo y cuándo se efectuaban los envíos, gestionaba el contacto con las mulas y daba las instrucciones. También intervenía en las condiciones de venta y en la gestión de cuestiones relacionadas con los beneficios. Además de los siete años y tres meses de prisión por los dos delitos (seis años y medio por el narcotráfico y nueve meses por grupo criminal), deberá abonar una multa de 2,5 millones de euros, aunque se librará a cambio de sumar algún otro día en una celda. Está en prisión provisional desde el 15 de mayo de 2024.
Por debajo en la jerarquía figuraba su pareja, Susana H.L. Ella se encargaba de la logística: compraba a las mulas los billetes de avión de Sevilla a Mallorca, les reservaba los hoteles, recibía en Alcalá el dinero obtenido con la venta de la droga en la isla... Su condena es de seis años y tres meses por el delito contra la salud pública y ocho meses por pertenencia a organización criminal. Antes del pacto se enfrentaba a una petición de nueve años y medio. Detenida el mismo día que su pareja, la multa para ella es de 2,3 millones.
Entre los seis acusados figuraba otro vecino de Alcalá. Alejandro L.D., de 25 años y ubicado en el tercer nivel de la organización, se exponía a hasta nueve años entre rejas pero su abogado, Rafael Ramírez, le consiguió una pena de seis años más 2,1 millones de multa por el tráfico de drogas y seis meses por grupo criminal. A cambio admitió que hacía de mula, que viajaba a Mallorca y que allí recibía la droga para después entregársela a otros distribuidores.
Los otros tres condenados residían en la isla. Manuel B.R., que recibía los paquetes con las sustancias estupefacientes, firmó seis años de prisión. Su madre, Ana María R.B., aceptó tres años y seis meses de prisión porque recibía parte de los envíos procedentes de Alcalá aprovechando que trabajaba como portera de un edificio. Ismael R.G., que se dedicaba a distribuir la droga por Mallorca, asumió tres años y medio.
Siete kilos de cocaína en dos envíos
La investigación de la Guardia Civil permitió intervenir tres envíos fechados el 27, el 28 y el 29 de noviembre de 2023 que fueron interceptados entre el día 30 y el 1 de diciembre por agentes de la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras del aeropuerto de Palma. Estaban en la sede de una empresa de paquetería y contenían 6,9 kilos de cocaína y más de 13 kilos de resina de cannabis repartidos en 140 placas.
Los dos primeros paquetes fueron mandados desde Alcalá de Guadaíra y su destino era una finca de la calle Vía de la Cruz, en Santa Ponça, donde la acusada Ana María R.B. trabajaba de portera. Las pruebas de laboratorio dieron como resultado que dentro había 6.975,1 gramos de cocaína con una riqueza del 76,5%. Su valor en el mercado era de 1.674.024 euros, al menos según consta en el escrito de la Fiscalía.
El tercer paquete fue enviado desde una dirección de Utrera y su destinatario estaba en otro apartamento de la misma localidad. Allí lo esperaba Alejandro L.D. El hachís estaba distribuido en 10 placas con un peso neto de 974,05 gramos y una riqueza del 38’8%, valoradas en 13.539,39 euros; 30 placas con un peso neto de 2.867,8 gramos y una riqueza del 40% con un valor de 39.662,42 euros; y 100 placas con un peso neto de 9.774’9 gramos, una riqueza del 35’1% y un valor de 135.858,60 euros.
El 1 de diciembre, previa autorización judicial, agentes de la Guardia Civil realizaron una entrega controlada de los paquetes junto al repartidor habitual de esa zona de la isla.
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