Abogados escritores

Los letrados y las letras

  • La divulgación jurídica, la novela y las anécdotas inspiran a los abogados en sus libros

Portada de un libro de Juan Camúñez Portada de un libro de Juan Camúñez

Portada de un libro de Juan Camúñez

Algunos abogados sevillanos tienen una fructífera faceta literaria paralela a su despacho. No son los primeros, pues Franz Kafka y Goethe, entre otros famosos escritores, fueron abogados. Los letrados sevillanos abarcan desde la divulgación jurídica hasta la literatura infantil, mientras que a los novelistas se les nota una marcada preferencia por la investigación de delitos y los protagonistas que sean abogados o estudiantes de Derecho.

Las anécdotas en los juzgados

Una de las fuentes de inspiración son las anécdotas en los tribunales y con sus clientes. Juan Camúñez ha escrito ya dos libros con esta temática: La cara risueña de la Justicia (1986) y Gracia y Justicia (1996).  Camúñez tiene infinidad de anécdotas derivadas del enrevesado lenguaje judicial, como aquél cliente que creía que “lo manda y firma S.S.” significaba que lo había firmado Su Santidad el Papa, o la mujer que protestó porque "iban a buscar su rollo". "Un rollo lo será para usted, que para mí es muy importante", espetó la señora a la funcionaria judicial.

Enrique Álvarez publicó en 2018 su libro Ejerciendo el Derecho, donde reflexiona en tono humorístico sobre el día día de los abogados en sus relaciones con los juzgados y el malestar que le producen algunos funcionarios maleducados y prepotentes. También mantiene conversaciones imaginarias con su toga colgada en la percha y se pregunta por qué hay un día en que  parece que todos los clientes se ponen de acuerdo para ir al despacho. También expone sus máximas: “Con los jueces solo se habla en papel de oficio”.

También un procurador, Mariano Ostos Mateos-Cañero, escribió un libro con sus vivencias, titulado Sorprendente Justicia (2008). En  él recoge anécdotas que le sucedieron en sus 25 años de ejercicio profesional, con un deje de crítica hacia la lentitud de la Justicia.

Julia Sanandrés en la presentación de uno de sus libros en el Colegio de Abogados Julia Sanandrés en la presentación de uno de sus libros en el Colegio de Abogados

Julia Sanandrés en la presentación de uno de sus libros en el Colegio de Abogados / DS

Los abogados novelistas

Uno de los abogados sevillanos más prolíficos como novelista es José Carlos Blandino, que ya tiene nueve títulos en la calle. El último de ellos,  19 de julio. El día de la furia (2018), relata la vida de un joven licenciado en Derecho sevillano que se traslada a Madrid para preparar oposiciones a Notaría y se encuentra con el ambiente previo a la Guerra Civil. También rememora sus tiempos en la Facultad de Derecho de Sevilla y su dificultad para llevar el tren de vida de sus compañeros, pertenecientes en su mayoría a familias ilustres o adineradas.

Su primera novela, Lilith, también estaba ambientaba en Sevilla, donde se habían producido una serie de cruentos y extraños asesinatos.

Fernando de Artacho, abogado no ejerciente, alterna la literatura de ficción con la divulgación histórica. Su obra El enigma de la santa espina fue finalista del Premio Ateneo de Sevilla en 2005 y está ambientada en el siglo XVII, cuando fallece en extrañas circunstancias el rector del Colegio Universitario de Sevilla.

Artacho tiene numerosos trabajos centrados en Andalucía: Manuscrito sevillano, Los Caballeros Veinticuatro del Puerto de Santa María o La nobleza sevillana a través del Privilegio de Oratorios.

El abogado Joaquín Mañes ya tiene ocho libros en su haber, el último de ellos La Legión Extranjera y sus españoles, 1831-2017 (2018). Mañez se ha especializado en novela histórica y en el estudio del fenómeno de los mercenarios, como en su libro Soldados sin Bandera.

Juan Pedro Cosano, natural de Jerez de la Frontera aunque ejerciente también en Sevilla, es el autor de El abogado de pobres, ganadora del V premio Abogados de Novela. Su obra está ambientada en Jerez en 1752, cuando se celebra un juicio por unos terribles asesinatos que han tenido en vilo a la ciudad.

Julia Sanandrés Frade ejerce como abogada desde 2001. Especializada en Derecho de Familia y Menores, escribe especialmente literatura infantil. En obras como La caracola espía y Secretos de azúcar transmite a los niños el respeto, la autoestima y la seguridad. 

Los divulgadores jurídicos

Óscar Fernández León tiene más de una decena de libros en los que aborda temas como la oratoria en un juicio, la técnica del interrogatorio, el alegato en un juicio o la fidelización del cliente. También firma un libro titulado Mailings para un joven abogado. Fernández León trata con humanidad aspectos importantes como la comunicación no verbal, los imprevistos que pueden aparecer en un juicio, el miedo escénico, los clientes problemáticos o la “adecuada gestión de las expectativas”.

El abogado sevillano Luis Romero es autor, junto a Julio García Ramírez y Florentino García, de la obra Técnicas del interrogatorio (2011), donde adelantan algunas ideas básicas del arte de preguntar a acusados y testigos. Entre sus principios, que “más vale un buen testigo que cuatro sin garantías” y que “solo hay que protestar cuando es sustancial para el proceso”. También dan pistas muy oportunas sobre los testigos más creíbles y las señales no verbales que indican que alguien miente.

Uno de los pioneros en esta vertiente divulgativa fue el abogado Manuel Rojo Cabrera, que en 1956 publicó El proceso por la muerte de las hermanas estanqueras. En él reprodujo su informe de defensa a favor de Juan Vázquez Pérez, uno de los tres juzgados y condenados a muerte por el asesinato y robo de dos hermanas que regentaban un estanco. 

El libro fue prologado por José Monge Bernal, luego decano honorario del Colegio de Abogados, quien definió al abogado defensor como aquella persona que “cerrados todos los horizontes, jamás apaga la luz bendita de una esperanza” y a los tres jóvenes abogados de los acusados por el crimen de las estanqueras les calificó de “titanes mitológicos en lucha por arrancar de las manos del verdugo a tres víctimas situadas al borde del abismo”.

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