Movilización vecinal

Tres Mil Ideas: los niños se movilizan por su biblioteca

  • Quieren que abra los sábados, cuando carecen de otras actividades en el barrio

Lolo Jiménez, María Isabel Acuña (centro) y Alba Méndez, con algunos niños que firmaron la petición Lolo Jiménez, María Isabel Acuña (centro) y Alba Méndez, con algunos niños que firmaron la petición

Lolo Jiménez, María Isabel Acuña (centro) y Alba Méndez, con algunos niños que firmaron la petición / Juan Carlos Muñoz

Un grupo de niños de las Tres Mil Viviendas de Sevilla ha emprendido una campaña en las redes sociales y en la plataforma change.org para exponer  una petición aparentemente sencilla: quieren que la biblioteca pública de su barrio abra también los sábados por la mañana.

Cuando la biblioteca abre entre semana, ellos están en el colegio. El sábado tienen en una plazoleta una “biblioteca de calle” impulsada por una trabajadora social voluntaria, pero los niños quieren entrar a la biblioteca del centro cívico El Esqueleto. Allí, además de cuentos, tienen seis ordenadores, internet y pueden jugar a videojuegos.

Su petición está apoyada por la cooperativa de madres Tres Mil Ideas. Creada hace cinco años, estas mujeres reciclan aceite para fabricar  jabones artesanales, gel de baño, detergente de lavadora y piruletas de jabón que venden para repartir en las bodas. 

Su presidenta, María Isabel Acuña, afirma a este periódico que abrir la biblioteca los sábados beneficiaría a los niños pero también a los adultos del barrio, que podrían usar los ordenadores para “buscar cosas en internet o sellar el paro”.

La idea partió de los propios niños a los que reúne todos los sábados Alba Méndez, una trabajadora social y voluntaria en las Tres Mil Viviendas. Desde hace cinco años, una veintena de niños se juntan los sábados en las plazoletas de Los Verdes en una “biblioteca de calle” para leer cuentos, colorear y dibujar.

Alba relata que los niños inventan sus propias historias basadas en las ilustraciones que ven y hacen marionetas con calcetines y otros trabajos manuales.

Hace unos meses, los niños escribieron de su puño y letra una carta a la delegada municipal y a la Comisionada para el Polígono Sur. Las autoridades les prometieron que tendrían una respuesta a la biblioteca en septiembre pero el cambio de Comisionado parece haber dejado sus necesidades aparcadas.

Carta de los niños a la delegada municipal Carta de los niños a la delegada municipal

Carta de los niños a la delegada municipal

Entonces pasaron a la acción: lanzaron una campaña en internet que ya tiene 760 apoyos, les hicieron una entrevista en el periódico de su colegio público Andalucía, van a salir en la radio del centro -que se oye en todo el barrio- y las madres de las Tres Mil Ideas quieren imprimir y repartir unas octavillas con la petición de los niños.

A Alba le ayuda Lolo Jiménez Montesinos, un chico de 20 años del barrio que estudia Bachillerato. Lolo recuerda uno de los últimos cuentos con el que trabajaron, el de los Tres cerditos y el lobo. Su consejo a los niños: “que trabajen porque hay que construir la casa más fuerte. Que estudien y piensen en el día de mañana. Hay que tener estudios para ser algo en la vida, independizarse y no depender de los demás”.

Cientos de apoyos en change.org

En su petición en change.org., Alba afirma que los niños de las Tres Mil Viviendas “comienzan, desde pequeños, a seguir el ejemplo de sus padres de lucha por una vida digna. Se han movilizado por una meta común, buena para ellos y para el resto de personas, pequeñas y adultas, del barrio”.

Escribieron su carta “sobre un papel ya utilizado, en una mesa que cojeaba y sin goma para poder corregir”.

Añade Alba: “La forma de respetarlos es escuchar y tener en cuenta sus propuestas de mejora para el barrio. Como reza la Declaración de los Derechos del Niño y la Niña, tienen derecho a gozar de libertad de expresión y se debe tener en cuenta su opinión sobre los asuntos que les afectan”.

En las Tres Mil Viviendas todas las batallas son complicadas y largas: el objetivo de las madres de las Tres Mil Ideas es ser autosuficientes económicamente, tener dinero para las octavillas que van a imprimir y para comprar máquinas que les ayuden en la fabricación del jabón.

Cuando se pregunta a los niños qué pedirían para la biblioteca, contestan: “que pongan alarmas en los libros para que no se los lleven” y Lolo dice que una de las necesidades del barrio es “que los padres eduquen más a sus hijos y les obliguen a estudiar”.

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