La caja negra

Juan Marín, el resucitador

  • El vicepresidente proclama la muerte del turismo internacional y a las veinticuatro horas abre las puertas a los visitantes extranjeros. El poder nos confunde. Y el rector de la UPO mata al 'mensajero' en un correo interno dirigido a profesores de la institución. 

Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía

Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía / M. G. (Sevilla)

La clase dirigente nos confunde demasiadas veces. Será el síndrome de la cabaña, los kilos que hemos ganado desde que estamos encerrados, o el exceso de papel higiénico apilado en el armario de la herramientas y otros cachivaches. El caso es que el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, el que ahora sale más en Canal Sur que Juan y Medio, proclama el martes la muerte del turismo internacional, como era lógico y tal como vienen advirtiendo los empresarios de la Costa del Sol, y deja claro que hay que apostar por los visitantes nacionales. Hasta ahí todo normal y sensato. Pero el mismo vicepresidente abre el jueves las puertas a la llegada del turismo internacional a los destinos andaluces, especialmente a Cádiz.

Marín me confunde, como decía Dinio que le pasaba con la noche. ¿Recuerdan aquel cubanito que se hizo famoso por liarse con Marujita Díaz? El sanluqueño está que se sale, que de hecho sale en los medios de comunicación más que nunca. El vicepresidente se anuncia más que Jesulín en los años 90. Conectas el televisor estos días de encierro y la verdad es que Marín aparece en la pantalla más que Marhuenda. ¿Cuándo dirige sus consejerías el bueno de Marín, el manzanilla, como le llamaban sus correligionarios? Canal Sur no es La Nuestra, es la de Marín. Y bien que se encargan algunas en su nombre de que así sea. Ocurre que para hablar tanto hay que tener mucho repertorio y estar sobrado de recursos, como ocurre cuando un matador se anuncia en solitario con seis toros, por no salirnos de la jerga taurina.

Ayer también lo bordó el bueno de Juan. Proclamó que Andalucía podía estar en la fase 2 a la voz de ya. Tuvo que salir monseñor Aguirre, consejero de Salud con cara de recetarte paracetamol, para alertar realmente de lo que viene, que no es otra cosa que el más que previsible rebrote. Un día decimos algo muy razonable y casi en veinticuatro horas decimos lo contrario. Otro día soltamos una barbaridad y en minutos nos corrigen desde el mismo Ejecutivo.

Crisis en el grupo parlamentario

En el fondo no hay nada nuevo en el caso de Marín. Un día colocamos a Sergio Romero de portavoz en el Parlamento, pasa el tiempo y queremos su laminación, ¿verdad, Juan?. Tacita a tacita, que decía el anuncio del café, el vicepresidente tiene ya convencidos del cambio de portavoz a seis diputados del grupo parlamentario. Se ha ido ganando adeptos al igual que está creando una guardia pretoriana en las provincias andaluzas con afines a su causa, como es el caso de Rosa Hernández (que en las redes sociales se presentaba antes como del PP andaluz), designada para el cargo eventual de coordinadora de las consejerías de Ciudadanos en Sevilla. En cada provincia hay un coordinador de Juan Marín, el virrey andaluz de Ciudadanos que es capaz de resucitar el turismo después de haberlo dado por muerto. Fraga se bañó en Palomares y Marín irá de playa en playa de Andalucía para demostrar que nuestro litoral está libre de coronavirus.

Marín, en una sesión de trabajo por videoconferencia Marín, en una sesión de trabajo por videoconferencia

Marín, en una sesión de trabajo por videoconferencia / M. G. (Sevilla)

En el Parlamento, decíamos, tiene alineados ya a su favor a los diputados Julio Díaz (Huelva), Carlos Hernández (Málaga), Mercedes López (Almería), Concha Insua (Granada), Enrique Moreno (Jaén) y Ana Llopis (Sevilla). Y no se olviden de la presidenta de la Cámara, señora Bosquet, la misma que se refiere a Ignacio Molina, diputado de Podemos, como Don Nacho. ¡Qué moderna y desenfadada! Menos mal, por cierto, que este año no ha habido Feria de Sevilla… De la que nos hemos podido librar no lo saben ustedes bien.

Está visto que la vida sigue en tiempos de pandemia. ¿No aprovecha el Gobierno para modificar leyes y procedimientos durante el estado de alarma? Pues Marín configura su cuerpo de gobernadores provinciales y entabla nuevas alianzas en caso de que se manifieste que el nuevo aparato de Madrid no le tiene especial cariño.

El rector mata al mensajero

El rector de la Olavide, Vicente Guzmán, redactó un correo interno el miércoles para matar al mensajero. Se trataba de desmentir el titular de un teletipo de una agencia de noticias, sacado de su intervención en la comisión especial de reactivación económica y social de la ciudad promovida por el Ayuntamiento: “El rector de la UPO plantea sacrificios en la universidad, como recortes de salarios, para que otros puedan salir de la crisis”. La verdad es que uno se ha tomado la molestia de oír la grabación y puede afirmar que el titular es absolutamente fiel a la idea central de la intervención. Y además no hay nada que objetar a esa tesis, que nos pareció perfecta y razonadamente expuesta.

Pero Guzmán se debió enojar cuando vio el alboroto que se formó en la comunidad universitaria. Y le contestó a un profesor con un texto largo, muy largo, donde ya hemos dicho que mata al mensajero. A continuación se reproduce el párrafo de mayor interés: “En ningún caso planteo sacrificios, ni pido que se adopten estas medidas, ni abogo por recortes salariales de ningún tipo, como señala de forma errónea el titular. Sólo advierto, como creo que es mi deber, de que esos recortes pueden producirse y que, en mi opinión, no siendo deseables ni justos, debemos entender que sólo podrían estar justificados por necesitarse recursos públicos adicionales para los más necesitados y no poderse aumentar lo suficiente esos recursos. Pienso que todo esto lo puede comprender cualquier persona y cualquier comunidad universitaria. Añado que, precisamente los rectores de las universidades andaluzas estamos pidiendo a la Consejería competente en universidades que no se vea afectada la financiación universitaria, pero debemos estar preparados y advertidos para el caso de que ello no sea posible aunque se hagan todos los esfuerzos posibles, y puedo decir que se está intentando con intensidad. Ya en los años posteriores a los recortes de 2012 se demostró que los mismos contribuyeron a retraer el consumo, uno de los motores de la economía, y que fue peor el remedio que la enfermedad”.

Y lo mejor es el detalle de la firma: “Vicente Guzmán. Rector”. A algunos les recordó al Emérito: “Juan Carlos. Rey”. Quizás demasiados desean ya el cambio de monarca en el edificio que fue Universidad Laboral José Antonio Primo de Rivera. ¿Quién sucederá a Guzmán? ¿Esteban, el antropólogo? ¿Oliva, el civilista? En caso de duda maten al mensajero.

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