Trilogy 2 | Crítica de jazz Chick Corea: regreso a los orígenes

  • El veterano pianista publica un segundo volumen de su 'Trilogy' en formato acústico y a la cabeza de su trío

Chick Corea, Christian McBride y Brian Blade celebran con complicidad tras un concierto reciente. Chick Corea, Christian McBride y Brian Blade celebran con complicidad tras un concierto reciente.

Chick Corea, Christian McBride y Brian Blade celebran con complicidad tras un concierto reciente. / D. S.

Armando Anthony Corea (Chelsea, Massachusetts, 1941) forma parte de ese selecto grupo de nombres que no necesitan presentación en las tertulias jazzísticas. A ese privilegiado estatus lo han conducido tanto las calidades de una longeva y cotizada trayectoria a su nombre, iniciada en 1968 con el soberbio Now He Sings, Now He Sobs (recientemente reeditado en vinilo por Blue Note en su serie Tone Poet), como la versatilidad de la misma: desde su vertiente acústica, tanto en grupo como a trío, dúo o en piano solo, a su época free en Circle (1970) junto al maestro Anthony Braxton pasando por sus distintas fases volcadas en el siempre controvertido territorio de la fusión, ya fuese latina –su discreto y reciente Antidote (2019) a la cabeza de The Spanish Heart Band sirve de ejemplo– o eléctrica conduciendo el proyecto Return To Forever, iniciado en 1972 y que tanta popularidad le deparó fuera de los círculos jazzísticos, o su posterior Elektric Band.

Por no remontarnos a su período de formación a la sombra de grandes de la música latina como Mongo Santamaría o Willie Bobo o del jazz entre quienes se puede citar a Blue Mitchell, Stan Getz y, sobre todo, Miles Davis, cuyos años eléctricos compartió aportando la semilla de la ulterior fusión. El caso es que nadie puede dudar del carácter poliédrico de un músico de enorme trascendencia en el panorama contemporáneo, sólo lastrado, todo sea dicho, por las ineluctables sombras que depara tan plural productividad.

Corea nunca ha ocultado la predilección por sus inicios, asociados al formato de trío acústico al cual ha regresado cada vez que intereses creativos y circunstancias comerciales se lo han permitido. Y su trayectoria está plagada de ejemplos que lo documentan: del ya citado Now He Sings... con Miroslav Vitous y Roy Haynes, junto a los cuales volvería a grabar en otras ocasiones para ECM, a la Akoustic Band, al lado de John Patitucci y Dave Weckl, con la que debutaría en 1989 de la mano de su álbum homónimo, pasando por el New Trio (2001) con Avishai Cohen y Jeff Ballard. Los aficionados más perseverantes incluso pudieron recrearse con Five Trios (2008), una compilación de seis discos centrada en esta estructura instrumental y publicada en el mercado japonés.

La extraordinaria reunión con Eddie Gomez y Paul Motian en homenaje a la obra de Bill Evans –recogida en Further Explorations (2012)– precedió en algunos años a la enésima reencarnación del trío: el aclamado triple álbum Trilogy (2014) convocó a sus dos colaboradores en la Five Peace Band –el contrabajista Christian McBride y el batería Brian Blade– con el fin de reivindicar el espacio vital de este exigente formato y de rubricar, antes oxigenando que duplicando, un repaso del catálogo del estándar y de su partitura de la mano de composiciones propias como Fingerprints, Armando's Rumba o Homage.

Portada del disco. Portada del disco.

Portada del disco. / D. S.

El radiante resultado, respaldado por algún que otro premio Grammy que sumar a los muchos que Corea ya posee, dio alas a la continuación de un proyecto que ahora se concreta en Trilogy 2. Un doble álbum construido sobre un guión registrado durante la gira del trío en 2016 y en el que el trío vuelve a exhibirse exultante y engrasado, tanto en su interacción grupal como durante sus proporcionados discursos.

El pianismo de Corea conjuga aquí ese punto de brillantez y profundidad que en ciertos casos parece minimizado por su apabullante técnica y por una resbaladiza estandarización, arropado además por la excelente aportación de dos notables como McBride y Blade, muy cercanos al líder en su noción creativa. A ello habría que sumar la identificación del trío con un repertorio en el que confluyen estándares (How Deep Is The Ocean o But Beautiful), firmas invitadas de la dimensión de Thelonious Monk, Miles Davis y su All Blues, Steve Swallow, Joe Henderson o Stevie Wonder así como añejas piezas de cosecha personal.

Entre estas últimas se encuentran las célebres 500 Miles High y La fiesta además de la primera recreación de Now He Sings, Now He Sobs desde su toma original en 1968. Una inequívoca evidencia tanto de su guiño a los orígenes como del talento compositivo de un gigante cuyo presente –a sus 78 años y al menos en su/nuestro querido formato de trío– no tiene que añorar a su insigne pasado.

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