La economía circular como palanca de transformación sostenible en Cepsa

Tribuna

Marién Benavente. Responsable de Medio Ambiente Corporativo en Cepsa

La economía circular como palanca de transformación sostenible en Cepsa
La economía circular como palanca de transformación sostenible en Cepsa

05 de junio 2024 - 05:00

Marién Benavente.
Marién Benavente.

La economía circular representa la vuelta a los orígenes en cuanto a la manera en la que interactuamos con los recursos naturales. Nuestros abuelos ya la practicaban sin saberlo: utilizaban los restos de alimentos para alimentar al ganado, reduciendo desechos y proporcionando nutrientes, reparaban objetos y ropa en lugar de desecharlos, extendiendo así su vida útil, reutilizaban envases como botellas de vidrio y usaban bolsas de tela para las compras.

A diferencia del modelo económico lineal, con la secuencia de “tomar, hacer, usar y desechar”, la economía circular se nutre de la regeneración de los recursos y la creación de sistemas que permitan que estos mantengan su valor y utilidad durante el mayor tiempo posible. Este concepto innovador busca romper con las prácticas insostenibles del pasado y propone una nueva forma de entender nuestra relación con el entorno.

Debemos observar la economía circular desde un enfoque integral que promueve la creatividad, aportando soluciones innovadoras que alarguen la vida de los recursos, la simbiosis industrial, fomentando la colaboración entre diferentes sectores y niveles de la sociedad, permite la creación de nuevos modelos de negocio, la generación de empleo y la mejora de la calidad de vida, todo ello mientras protege y conserva el medio ambiente.

Destacan tres disciplinas en torno a la economía circular: la gestión eficiente de los residuos, la gestión eficiente del agua y la conservación de la biodiversidad. La gestión integrada de dichas disciplinas nos permite implementar soluciones efectivas y duraderas.

La gestión de residuos para una economía circular no se limita a la eliminación segura de los desechos, sino que abarca una serie de estrategias diseñadas para minimizar su generación, impulsando el ecodiseño y permitir darles una segunda vida. En este sentido en Cepsa nos hemos comprometido a aumentar la circularidad de los residuos generados en nuestras operaciones en un 50% para 2030 (respecto 2019), lo que supondrá minimizar, reciclar y valorizar 8.000 toneladas de residuos en nuestros grandes centros industriales de Andalucía.

Un ejemplo de simbiosis industrial, ecodiseño, reutilización de materiales y creación de productos sostenibles es el del acuerdo de Cepsa con la empresa Weber Saint-Gobain para la utilización de catalizadores agotados de Cepsa. Los catalizadores son sustancias empleadas en procesos industriales que, tras varios usos, pierden su actividad y deben ser sustituidos. Hasta el establecimiento de esta alianza dichos catalizadores no disponían de una segunda vida, sin embargo, ahora son utilizados en la fabricación de morteros industriales para el sector de la construcción. El uso de este material como materia prima circular, permite a Weber Saint-Gobain reducir su consumo de materia prima virgen preservándose los recursos naturales, facilitando la segunda vida de un residuo y reduciendo la huella de carbono.

Otro ejemplo de generación de alianzas en torno a la circularidad es el del acuerdo que Cepsa ha alcanzado con Kira Ventures para el desarrollo de hasta quince plantas de biometano es España durante esta década. Vamos a sustituir el consumo de gas natural por biometano en nuestros parques energéticos y plantas químicas. La generación de este biometano a partir de residuos agrícolas y ganaderos supondrá la valorización de diez millones de toneladas anuales de residuos y evitará la emisión de 728.000 toneladas de CO2 al año. Además, con esta nueva iniciativa desde Cepsa contribuimos al desarrollo económico rural, impulsando los sectores agrícola y ganadero.

Respecto al agua, es el mayor ejemplo natural de circularidad de un recurso. Es esencial para el desarrollo de la vida y la prosperidad económica, por tanto, su gestión sostenible es fundamental.

El papel de los sectores económicos es imprescindible en la gestión eficiente del agua. Es por ello por lo que en Cepsa nos hemos fijado el objetivo de reducir un 20% la captación de agua dulce en zonas de estrés hídrico en 2025 (respecto a 2019). Dicho compromiso nos permitirá ahorrar más de tres millones de metros cúbicos de agua dulce al año.

Se pueden y deben adoptar tecnologías y prácticas que reduzcan el uso de agua en procesos industriales y agrícolas. Esto incluye la implementación de sistemas de riego eficientes, la optimización de procesos industriales y el uso de tecnologías de ahorro de agua en la construcción y el urbanismo.

Mejorar las tecnologías de tratamiento y purificación de aguas residuales también es esencial. El desarrollo de sistemas avanzados de tratamiento de aguas residuales que eliminen contaminantes y permitan la recuperación de recursos como nutrientes y energía puede ser de gran ayuda. Estas tecnologías no solo mejoran la calidad del agua tratada, sino que también pueden generar beneficios económicos y ambientales significativos, al recuperar recursos valiosos que de otra manera se perderían. Al reutilizar el agua en lugar de desecharla se pueden disminuir los impactos ambientales de la extracción y el uso del agua.

En este sentido, en Cepsa hemos llegado a un acuerdo con la empresa pública de Aguas y Servicios del Campo de Gibraltar (ARCGISA) para emplear en nuestras instalaciones el agua regenerada procedente de su futura depuradora de aguas residuales. De esta manera se lograrán reutilizar 4,2 millones de metros cúbicos de agua para la generación de hidrógeno verde en lugar de verterlos al mar.

La identificación, evaluación y cuantificación de los riesgos y oportunidades nos permiten establecer acciones para ser cada día más eficientes. En este sentido hemos recibido, por cuarto año consecutivo, la calificación de liderazgo (la máxima obtenida en el sector oil & gas) en gestión del agua por la agencia internacional de rating CDP destacando los impactos positivos del negocio y las políticas corporativas desarrolladas. Dicho reconocimiento solo ha sido alcanzado por un 4% de las empresas del sector.

Por último, la biodiversidad, entendida como la variedad de vida en todas sus formas, es fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas y los servicios que estos proporcionan.

En una economía circular, la protección y restauración de la biodiversidad se abordan mediante diversas estrategias: Implementando prácticas agrícolas y forestales, desarrollando productos y procesos que minimicen el impacto sobre la misma, protegiendo áreas naturales y restaurando ecosistemas degradados para mantener la diversidad biológica. Estas acciones no solo benefician a la biodiversidad, sino que también pueden mejorar la calidad de vida de las comunidades locales y contribuir a la mitigación del cambio climático.

Hemos elaborado y publicado una política de biodiversidad con el objetivo de establecer los compromisos que nos permitan velar por la protección y la conservación de la biodiversidad incluyendo, por ejemplo, la sensibilización y concienciación sobre la importancia de proteger y conservar la naturaleza.

Asimismo, en Cepsa nos hemos comprometido a mitigar los impactos en la biodiversidad durante el desarrollo y mantenimiento de nuestras futuras plantas renovables, tanto eólicas como solares, no solo para evitar la pérdida neta de biodiversidad en el entorno (not net loss) como para promover acciones que permitan un impacto positivo en la conservación y la mejora de la biodiversidad (net positive impact) en línea de nuestra estrategia Positive Motion.

En Cepsa creemos que la Economía Circular es la palanca transformadora hacia el futuro sostenible según se recoge en nuestro Plan de Sostenibilidad. Es por ello que recientemente AENOR ha certificado nuestra Estrategia de Economía Circular, convirtiéndonos en una de las primeras energéticas en España en obtenerlo. Esta certificación pone de manifiesto la existencia de un modelo de gestión en torno a la Economía Circular y la implicación de la alta dirección.

En definitiva, la economía circular, con su enfoque holístico y su énfasis en la sostenibilidad y la regeneración, ofrece un camino prometedor hacia un futuro más equilibrado y sostenible.

Experiencia profesional

Marién Benavente es Ingeniera química por la Universidad de Santiago de Compostela, con las especialidades de medio ambiente y procesos industriales y máster en Gestión del Medio Ambiente en la empresa por la Universidad Nebrija.

Actualmente responsable de Medio Ambiente Corporativo en Cepsa ha ocupado anteriormente distintas posiciones en el área de betunes y lubricantes en Cepsa.

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