Sarkozy defiende a su hijo de las críticas por su ascensión meteórica

La oposición acusa al presidente francés de "nepotismo" por el nombramiento de su vástago al frente de La Defense, el mayor barrio de negocios de Francia

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, sonríe junto a su hijo Jean, en un encuentro reciente.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, sonríe junto a su hijo Jean, en un encuentro reciente.
Gabriela Carlotti / París / Efe / Londres

14 de octubre 2009 - 05:03

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su entorno salieron ayer en defensa de su hijo primogénito Jean, estudiante de derecho de 23 años y que a partir de diciembre dirigirá un organismo público que gestiona la política de urbanismo del mayor barrio de negocios de Francia.

Echar a la fosa de los leones "a una persona, sin fundamento, de forma excesiva, es algo que nunca está bien", afirmó el jefe de Estado francés, interrogado por la prensa.

"Jean Sarkozy no tiene menos derechos que otros. Ni más ni menos (...) Es un político como los otros. Y no será porque es el hijo del presidente de la República que tenga menos derechos", aseguró horas antes Henri Guaino, uno de sus más influyentes consejeros en el Elíseo.

Jean Sarkozy, nacido en septiembre de 1986 e hijo menor del primer matrimonio del presidente francés, está en segundo año de abogacía. Desde junio de 2008 es consejero general (diputado provincial) por Neuilly sur Seine, adinerado distrito del oeste de París del que su padre fue alcalde (1983-2002), en el departamento de Hauts de Seine.

Desde hace un año está al frente del grupo regional de la Unión para un Movimiento Popular (UMP) que llevó a su progenitor a la Presidencia.

Jean Sarkozy, un apasionado por el teatro según sus allegados, se casó en 2008 con la hija del dueño de una gran empresa de electrodomésticos de familia judía. Y aunque desde hace dos años aprende hebreo, no se convirtió al judaísmo, afirmó el diario Le Parisien, que revela que dentro de algunos meses el presidente francés será abuelo de un varón.

Su nombramiento al frente del Establecimiento Público de Urbanismo de La Defense (EPAD), organismo que su padre dirigió en 2005 y 2006, provocó una oleada de críticas hacia el clan del presidente francés, acusado por la izquierda francesa de "nepotismo", cuando faltan seis meses para unas elecciones regionales en las que la derecha quiere recuperar terreno. La izquierda controla 24 de los 26 consejos regionales de Francia.

La ex candidata presidencial socialista, Ségolène Royal, sugirió que el interés de colocar a su hijo en la presidencia de La Defense es que Sarkozy dispondría así del tesoro de ese organismo con vista a su reelección como jefe del Estado en 2012.

Otro de los barones socialistas, el ex primer ministro Laurent Fabius, optó por la ironía al señalar que en el mayor barrio de negocios de Europa "se necesita a alguien que sea un buen jurista y (Jean) Sarkozy está en el segundo curso de Derecho, un elemento muy fuerte".

El EPAD se ocupa de la política urbanística de las 160 hectáreas de La Defense, el mayor distrito de negocios de Francia, en el noroeste de París, y uno de los más importantes de toda Europa, con tres millones de metros cuadrados de oficinas, 2.500 empresas y 150.000 empleados.

En la misma línea de defensa se pronunció el primer ministro francés, François Fillon, al afirmar que el presidente del EPAD "es elegido por diputados provinciales y no designado".

"El hecho de ser el hijo del presidente de la República no da más derechos pero tampoco menos", afirmó Luc Chatel, portavoz del Gobierno francés.

La presidenta de la poderosa patronal francesa (Medef), Laurence Parissot, consideró "absolutamente increíble" la polémica sobre Jean Sarkozy cuya candidatura al frente del EPAD calificó de "formidable".

El joven Sarkozy se defendió a través de dos matutinos de alcance masivo como el gratuito Metro, en el cual se pregunta si "¿acaso no tengo legitimidad para presentarme a una elección porque me apellido Sarkozy?, y en Le Parisien, donde afirmó que "haga lo que haga, o diga lo que diga, seré criticado".

Entre tanto, más de 43.000 firmas había recogido hasta ayer por la mañana una petición lanzada por internet por un diputado del Movimiento Demócrata (MoDem), que aconseja al joven Sarkozy que "renuncie a La Defense y termine sus estudios" porque "por ahora, no tiene las competencias ni la legitimidad" para ese cargo.

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