Asamblea General de Naciones Unidas

Trump saca pecho ante la ONU

  • El presidente de EEUU presume de logros, arremete contra China, Irán, Alemania y Venezuela y desafía al sistema de comercio internacional

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, junto a sus respectivas esposas, en la recepción ofrecida el lunes por la noche por el mandatario norteamericano a los líderes asistentes a la Asamblea General de la ONU. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, junto a sus respectivas esposas,  en la recepción ofrecida el lunes por la noche por el mandatario norteamericano a los líderes asistentes a la Asamblea General de la ONU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, junto a sus respectivas esposas, en la recepción ofrecida el lunes por la noche por el mandatario norteamericano a los líderes asistentes a la Asamblea General de la ONU. / Andrea Hanks / EFE (Nueva York)

China, Irán, Alemania, Venezuela, el comercio global... El presidente del Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó su discurso ante la Asamblea General de la ONUpara señalar de un modo poco diplomático a los países que considera obstáculos con sus intereses y frente a un sistema internacional, el orden mundial, establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Y lo hizo, faltaría más, a su estilo, sacando el pecho del gallo del corral.

Trump hizo un alegato en favor del patriotismo y la defensa de los intereses nacionales frente a la gobernanza global. "Nunca someteríamos la soberanía estadounidense a una burocracia no electa", dijo Trump, afirmando que el Tribunal Penal Internacional (TPI) no tiene "jurisdicción, legitimación ni autoridad".

"Estados Unidos no les dirá cómo tienen que vivir, trabajar o rezar. Sólo pedimos a cambio que honren nuestra soberanía" dijo el mandatario estadounidense, quien no dudó en desafiar el consenso mundial que permanece desde hace siete décadas: "Elijamos un futuro de patriotismo, prosperidad y orgullo".

Presumió de avances sin precedentes en su país bajo su mandato, a la vez que consideró que ahora es "más fuerte, más seguro y más rico" que cuando él llegó al poder en enero de 2017. "En menos de dos años hemos conseguido más que casi ningún otro Gobierno en la historia de nuestro país", dijo al inicio de su discurso.

Trump fue elevando el tono y, en la línea mantenida desde que llegó a la presidencia, y en contra de la doctrina histórica de Estados Unidos, criticó el comercio mundial, del que dijo que "necesita urgentemente un cambio". El dirigente estadounidense afeó una serie de prácticas, como el robo de propiedad intelectual o la competencia desleal entre empresas, y arrremetió especialmente contra China y advirtió que Washington no seguirá tolerando "esos abusos".

"No permitiremos que se abuse de nuestros trabajadores, que se engañe a nuestras empresas ni que nuestra riqueza sea saqueada y transferida", dijo, y "Estados Unidos nunca pedirá perdón por proteger a sus ciudadanos".

El presidente de Estados Unidos atacó con dureza a los líderes iraníes, a quienes acusó de sembrar "caos, muerte y destrucción" y llamó a aislar a Teherán. Trump, que este año sacó a su país del acuerdo nuclear con el Estado persa, aseguró que ese pacto fue "dinero caído del cielo" para los iraníes con el que se financió el terrorismo en Siria y Yemen. "Llamamos a todas las naciones a aislar al régimen iraní mientras continúen sus agresiones", dijo Trump, que reiteró que su país impondrá una nueva ronda de sanciones contra Teherán para que se reduzcan las exportaciones iraníes de petróleo.

Y de Asia a Europa, sin dejar la plataforma euroasiática. Trump utilizó su discurso para volver a criticar a Alemania por lo que considera una gran dependencia energética de Rusia. "Alemania será totalmente dependiente de la energía rusa si no cambia inmediatamente su rumbo", advirtió, elogiando por otro lado a Polonia por desarrollar oleoductos alternativo.

También cargó contra la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y exigió una bajada de los precios del crudo.

Otras de las dianas del mandatario estadounidense fue Venezuela. El Gobierno de Nicolás Maduro fue uno a los que más criticó Trump ante el plenario de los países de la ONU, a los que pidió unirse a Whashington en la "restauración de la democracia" en Venezuela.

"Todos los países deben oponer resistencia al socialismo y a la miseria que trae", proclamó Trump, quien responsabilizó a Maduro de la salida de más de dos millones de personas del país latinoamericano, que atraviesa una grave crisis humanitaria.

La tensión creció con la respuesta venezolana, cuyo ministro de Exteriores, Jorge Arreaza, aseguró que en caso de una "intervención" extranjera, su país se defendería, a la vez que advirtió de que "el ejemplo de Vietnam tal vez se quedaría corto".

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