¿Qué izquierda ganó en El Salvador?

América latina El partido conservador Arena pierde el poder que había monopolizado durante décadas

Después de perseguir el poder por las armas, la ex guerrilla del FMLN logró el pasado domingo la Presidencia del país con la incógnita sobre qué política aplicará a partir del próximo mes de junio

Mauricio Funes, durante su primera rueda de prensa al día siguiente de su triunfo electoral.
Mauricio Funes, durante su primera rueda de prensa al día siguiente de su triunfo electoral.
Andrea Sosa / San Salvador

23 de marzo 2009 - 05:03

El Salvador vivió en la década de los ochenta la pesadilla de la guerra interna. Se desangró con 75.000 muertos hasta que en 1992 logró la paz. La guerrilla pasó entonces a la vida política para luchar por el poder con reglas democráticas.

Lo logró. El domingo 15 de marzo ganó la Presidencia. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ha conseguido en unas elecciones lo que no pudo, a fuerza de balas, cuando andaba en "el monte".

Mauricio Funes, un ex periodista sin historia guerrillera, cuyo hermano fue asesinado en 1980 por las fuerzas de seguridad, sucederá el 1 de junio al presidente de derechas Elías Antonio Saca, último gobernante de cuatro consecutivos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

"Nosotros como partido tenemos claro que gobernar este país requiere hacerlo con un sentido de amplitud", dijo a dpa el alcalde de Suchitoto, Javier Martínez, un ex comandante guerrillero de 46 años, que consiguió en enero retener otros tres años la alcaldía.

Suchitoto es una pequeña ciudad colonial, a unos 50 kilómetros al noreste de San Salvador, donde el FMLN gobierna desde 1994. Antes de la guerra tenía 35.000 habitantes, pero se quedó con 7.000 por el conflicto. "Ahora ya estamos siendo unos 25.000", dice Martínez.

En las trincheras del cerro de Guazapa, el actual alcalde combatió como guerrillero con el alias de Walter Funes. Luego fue miembro de la comisión que negoció el cese del fuego en los Acuerdos de Paz de 1992.

Por eso puede hablar con autoridad sobre la guerra y la paz y de la importancia del nuevo papel del FMLN como motor de cambios pacíficos. "Creo que aprendí mucho. Cada vez que hablan de guerra me asusto. Yo jamás vi la guerra como un fin. No le deseo ese tipo de conflicto a ningún país del mundo".

Faltan pocas semanas para que el FMLN pase de la oposición al poder. Será la hora de la verdad en medio de una profunda crisis económica mundial, que afecta a El Salvador en especial desde dos flancos: la caída de remesas y de exportaciones.

En estos 17 años, el FMLN había competido varias veces por la Presidencia. Siempre sin éxito. Sin embargo, no se dio por vencido. En enero empezó a palpar que el triunfo de Mauricio Funes estaba cerca cuando el partido ganó las elecciones para diputados y alcaldes, dos meses antes de la gran contienda. Funes, de 49 años, no tenía una militancia política hasta que en noviembre de 2007 el FMLN lo hizo su candidato.

Gobernará un país de 5,7 millones de habitantes y más 2,8 millones de emigrados, con el desafío de generar empleo y contener la violencia de las pandillas juveniles conocidas como maras.

Su discurso es moderado, más de centro-izquierda que "comunista" o "socialista del siglo XXI" al estilo del venezolano Hugo Chávez, como quisieron presentarlo sus oponentes de Arena.

Detrás tiene, sin embargo, a un núcleo duro de la antigua guerrilla, con el que deberá conciliar para hacer efectiva su promesa de gobernar sin revanchismos, velar por la democracia y la propiedad privada y acercarse a Estados Unidos. El próximo vicepresidente es Salvador Sánchez Cerén, ex comandante del FMLN.

El FMLN pidió durante la campaña que le permitieran mostrar que podía ofrecer un "cambio seguro". "Nunca se ha dado una oportunidad al gobierno del Frente para ver cómo gobierna. Se ha visto en las alcaldías, pero no es lo mismo", dijo a dpa la ex combatiente Carmen de Paz Valles, de 61 años, días antes de las elecciones.

La oportunidad llegó. Funes ganó con el 51,25 por ciento frente al 48,74 por ciento de su único rival, el ex jefe de policía Rodrigo Ávila, candidato de Arena. La diferencia fue de un 2,5 por ciento. Apenas 60.614 votos.

El FMLN, ya en el poder, tendrá que encontrar estilo dentro del variopinto panorama de las izquierdas latinoamericanas. "Yo no tengo que alinearme a ninguna izquierda. A la izquierda que tengo que representar es a la izquierda salvadoreña que responde a sus circunstancias", dijo Funes.Y en contra de lo que dictaría la más pura ortodoxia guerrillera, el futuro presidente anticipó que buscará acuerdos en vez de confrontación con el Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama.

"Al presidente Obama le vamos a pedir respeto para las decisiones que tome yo como presidente de la República, pero tengo que tener una política de acercamiento", declaró en una entrevista.

La luna de miel de Funes como nuevo presidente empezará en junio, con la urgencia de atender a una población que ya logró la alternancia, pero también reclama trabajo, vivienda y tranquilidad.

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