BACH EN NAVIDAD | CRÍTICA Bach vuelve a casa por Navidad

Dadas las circunstancias, es ya un logro que la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla haya podido culminar en fecha su ciclo de conciertos otoñales con la esperada cita con la música de Bach y su Weinachtsoratorium. Un programa nada fácil de poner en pie y mucho menos con las restricciones de espacio que el pequeño escenario de la Sala Turina impone.Quizá por ello los resultados musicales estuvieron algo por debajo del de años anteriores. La reducción de la cuerda a un instrumento por parte dejó muy desequilibrado y debilitado el sonido global, especialmente en una suite de Bach en la que tenían que enfrentarse a tres potentes trompetas y los timbales. En la obertura las trompetas no encontraron su camino tonal y desafinaron repetidas veces de forma clamorosa, llevando con ello a los demás instrumentos a la confusión y falta de concentración. Tampoco las cuerdas anduvieron muy entonadas en buena parte de la suite, con un sonido débil, chirriante por momentos y destemplado. Súmese a ello una dirección flácida y poco atenta a los acentos.Un punto a favor de este concierto es la integración de los becarios de la AAOBS, como este José M. Ramírez que ofreció una lectura suelta y bien articulada de la sonata de J. Ch. Bach. Por ultimo, en la cantata navideña saltó de nuevo el desequilibrio de fuerzas, con un coro poco empastado, con entradas imprecisas. Frente a un instrumento por parte en la orquesta, quizá hubiese sido mejor plantear también una voz por parte en el coro para conseguir equilibrar el balance de fuerzas sonoras. Rosique no supo diferenciar su papel de ripieno en el coro del de solista; con una emisión más cercana a la operística que a la coral, rompía el sonido global del coro, mientras que en su dúo con el bajo tampoco supo encontrar el tono estilístico apropiado para una cantanta bachiana. A Gómez le faltaron graves y una voz con algo más de presencia. Los mejor situados en el universo expresivo barroco fueron Cruz y, sobre todo, Hernández, con su pleno lirismo y su fraseo milimetrado.

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